domingo, 7 de agosto de 2016

164. Los Álvarez del Pino y los Paniagua paniaguados

(Fragmento del libro
“BUENOS AIRES, PORTÓN DE MEDELLÍN”,
Por Orlando Ramírez-Casas)

Desde finales de la década de 1880 vino a vivir su familia afrodescendiente a Buenos Aires, don Daniel Paniagua.

Mis antepasados Paniagua y Álvarez eran esclavos de una familia de ancestros españoles que vino de España.

Dicen que “la parte más baja de la comuna occidental de Medellín fue una antigua propiedad de unos señores de apellido Paniagua que a mediados del siglo XVIII donaron las tierras altas, hoy San Javier-La Loma, a una parte de los esclavos que estaban liberando. La mayoría de ellos tomaron los apellidos Paniagua y Álvarez; y posteriormente vinieron a ser excelentes músicos instrumentistas, teatreros y danzarines”.(1)

Contrario a lo que se cree sobre el origen del apellido Paniagua en el castigo al que los esclavos díscolos eran sometidos en su alimentación, es un apellido que viene de “paniaguado” y significa “servidor de una casa que recibe del dueño habitación, alimento y salario; es allegado a esa persona, y favorecido por ella”. Los primeros de ese apellido eran de alcurnia en el siglo XI. Don Nuño y don Jazid Fernández de Paniagua, junto con sus hermanos, eran favoritos del rey Alfonso VI de León; y hay descendientes de los Paniagua en España y en América.(2) Tal castigo, tratándose de esclavos, es un mito; porque a los amos les interesaba mantener bien alimentados a sus esclavos para que tuvieran fuerzas para hacer los trabajos que se les encomendaban.

O sea que la presencia de Paniaguas entre nosotros pasa por las cortes de Castilla y de León, don Daniel, y tal vez por la de los aburraes que ya había en estas tierras.

Empiezan a establecerse los españoles en este Valle de Aburrá sin que se tenga noticia de ninguna mujer española. Éstas sólo aparecen en 1546 cuando, refieren las crónicas, regresa Robledo con su título de Mariscal, sus poderes sobre estas tierras, y su esposa doña María de Carvajal, acompañada de sus hermanas doña Francisca y Doña Leonor, y de otras doncellas”.(3) Los nacidos en el entretanto tenían, por fuerza, que ser mestizos (hijos de español e indígena), mulatos (hijos de español y negra) y hasta zambos (hijos de negro e indígena). “Robledo obligó a sus soldados a casarse con indias”.(4)

De que los españoles se mestizaron con los indígenas no hay duda porque “Los españoles que conquistaron la América no traían mujeres. En los cuatro viajes que hizo Colón no se habla de ellas… la primera vez que se habla es cuando la expedición de Pedrarias Dávila en 1514 que sí trajo y muchas… Así que en 1541 cuando Robledo conquista el Valle de Aburrá trae, además de sus hombres de guerra, infinidad de indios de ambos sexos y muchos negros esclavos, que cargan con la impedimenta. La mayor parte de los indígenas que acompañan a Robledo proceden del sur, de los reinos del Perú, Quito y Popayán”.(5)  Estos indios no aborígenes del Valle de Aburrá eran denominados “anaconas” por radicarse en los dominios del Cacique de Aná. 

En la actualidad la presencia indígena en el barrio Buenos Aires es escasa y limitada a tres o cuatro familias muy determinadas, y para el primer cuarto del siglo XX había tres grupos de habitantes que eran característicos de Buenos Aires: los que procedían del oriente antioqueño, de piel blanca y sangre mestiza, como son la mayoría de los denominados entre nosotros “raza blanca”, que eran el grupo más abundante. Los obreros de la fábrica de textiles Coltejer, que los había de todas las razas y constituían un número importante de residentes en el barrio. Y algunos focos de afrodescendientes que emigraron en su mayoría del occidente de la ciudad (Loma de San Javier o San Cristóbal). Esta presencia de afrodescendientes se ha visto aumentada en el último cuarto del siglo XX por cuenta de los desplazamientos forzados por la violencia en el Chocó y en la costa caribe colombiana, y se ven en los nuevos barrios (algunos de invasión) en las laderas del Cerro Pan de Azúcar.

Don Daniel, cuenta la octogenaria doña Marta Montoya Paniagua, que corona de nieve su piel oscura y es hija de doña Carlina la dueña de la Panadería Paniagua, que sus abuelos llegaron a vivir al Barrio Buenos Aires, por los lados de donde después fue la Escuela Federico Ozanam, trayendo a doña Carlina de brazos. Aquí aprendió la industria familiar de la panadería, montó el prestigioso negocio que conocimos, y se casó, convirtiéndose en matrona de su familia. Dice doña Marta que en su niñez la mayoría de los habitantes del barrio eran de raza negra.(6)

Yo no diría eso. Formábamos un “fogoncito” emparentado con muchos otros venidos de la otrabanda de la ciudad. Mucha negritud sí había, pero no diría que fuéramos mayoría. Lo que pasa es que los ricos le decían negro a todo el que fuera pobre, pero no se puede generalizar.(7) En Buenos Aires había mucha mezcla de todo. Estaban los ricos que, en su mayoría, eran blancos; los que llegaron del oriente antioqueño, que también eran blancos, pero pobres; los indios Paucar que dieron nombre a la calle de Los Indios, abajo de la iglesia; y seguramente dos o tres familias más, de ancestro indígena. Mis abuelos Clímaco Paniagua y Serafina Álvarez que llegaron a fines del siglo XIX eran afrodescendientes dedicados a la panadería, pandequeseros que traían el producto a pie desde la Loma de San Cristóbal hasta Buenos Aires. Cuando se cansaron de tanta caminadera, resolvieron comprar lotes en Buenos Aires y venirse seis o siete familias especializadas en ese trabajo. Por aquí se instalaron y formaron el asentamiento que nos incluye a nosotros, incluye la familia de mi prima Carlina Paniagua, la de su prima Ritica Álvarez, la de los Piza, la de los Rúa, la de los Montoya, la de los Ruiz de Santa Elena, y varias otras de afrodescendientes que mucho ayudaron en la construcción de la iglesia de Buenos Aires con aportes en dinero y mucho han aportado al desarrollo del barrio. Como nosotros hay más, instaladas en distintos lugares.(8)

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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Notas:

1 Valores musicales regionales. Entrevista de Alfredo Vanina a Alejandro Tobón y María Eugenia Londoño, profesores de música de la U. de A., en el portal Centro Virtual Isaacs (http://dinter.univalle.edu.co) (Internet).

2   Apellido Paniagua. www.misapellidos.com (Internet). 

3 Miscelánea sobre la historia, usos y costumbres de Medellín– Relato de lo que vi, leí y oí de personas mayores, serias y de buen juicio, ceñido todo a la más pura veracidad–. Dr. Alberto Bernal Nicholls, primera edición, Edit. U. de A., 1980).  Pag. 27.

4 Miscelánea sobre la historia, usos y costumbres de Medellín. (op. cit.). Pag. 27. Cita al Dr. Emilio Robledo citado a su vez por don Gabriel Arango Mejía en “Genealogías de Antioquia y Caldas”.
  
5 Miscelánea sobre la historia, usos y costumbres de Medellín. (op. cit.). En la pag. 26 habla sobre la llegada de indígenas peruanos o peruleros desde el sur al Valle de Aburrá, citando al coronel Joaquín Acosta en su “Historia de la Nueva Granada”. 
  
6 Marta Montoya Paniagua (citada). Doña Marta y sus parientes afirman que la presencia de las negritudes era mayoría en el barrio en los comienzos del siglo XX;  pero la percepción del autor, apoyada en sondeos realizados con otras personas, es la de que sí fue notoria, pero no mayoritaria. A partir de la observación visual realizada por el autor desde su niñez en los años cincuenta, con respecto a la composición fenotípica y la presencia de apellidos de las familias de afrodescendientes, llega a la conclusión de que en la actualidad esos apellidos existen, pero no son abundantes en el barrio.

7 Daniel Posada Paniagua. Es un personaje que fue entrevistado por el autor entre junio de 2005 y febrero de 2006, fecha de su fallecimiento; y fue escogido como hilo conductor en los diálogos del libro, en representación de muchas otras personas. Algunas frases atribuídas a él no salieron de sus labios sino de esas personas, o son conclusiones del autor. La idea que sí expresó don Daniel fue que los ricos le decían negros a los pobres aunque fueran blancos.
  
8 Marta Montoya Paniagua (citada).


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