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domingo, 29 de noviembre de 2015

127. Traviatas, infieles, y extravíos

A los alrededores de Titiribí (Antioquia) llegó un personaje, el conde Adolfo de Bourmont, que fue socio de las minas de El Zancudo hasta que un pleito con don Carlos Coroliano Amador lo llevó a la ruina. Decía el conde haber sido el Armando Duval de la novela “La dama de las camelias” de Alejandro Dumas, hijo; pero en el hipotético caso de haber sido uno más entre los muchos caballeros que en el sentido bíblico conocieron a Madame Rose Alphonsine María du Plessis, Contesse de Perrégaux, la verdadera cortesana escondida tras el seudónimo de Margarita Gautier, no fue el inspirador del personaje, como podemos deducir por estos datos: Alejandro Dumas escribió su novela basado en un personaje autobiográfico, la dicha dama con la que el escritor tuvo amores. De hecho, la Margarita Gautier de la novela tenía un amante, nombrado “Armando Duval” por el autor, cuyas iniciales eran las suyas: “Alejandro Dumas”. 

La novela trata de una casquivana que, al estilo de estas damas, no rechazó con un “no” de plano la propuesta matrimonial de uno de los admiradores sino que le entregó una camelia con la promesa de que cuando la flor se marchitara regresara donde ella “a ver si entonces se resolvía a dar el sí”. No fue el equivalente del bolero de Osvaldo Farrés: “Siempre que te pregunto que cuándo, cómo, y dónde; tú siempre me respondes: quizás, quizás, quizás. Y así pasan los días, y yo desesperado, y tú, tú, contestando: quizás, quizás, quizás” porque las camelias son flores efímeras que se marchitan de un día para otro. El tema fue tomado por Francisco María Piave para escribir el libreto de la ópera “La Traviata” (La descarriada o perdida) del compositor Giuseppe Verdi, en la que Margarita Gautier se convierte en Violeta Valery y Armando Duval en Alfredo Germont, ópera que fue un fracaso burlesco en su inauguración porque una rolliza soprano, ya madura, no puede hacer el papel de una estilizada jovencita que está tísica y ad portas de morir. La inauguración fue un fracaso, pero luego se convirtió en una de las óperas más amadas por los públicos del mundo. A estas alturas de la vida no nos es dado ver a la soprano Fanny Salvini-Donatelli caracterizada como la Violeta Valery del debut operístico, pero sí podemos apreciar la imagen proyectada por la soprano Montserrat Caballé en la representación de ese papel durante el año de 1973.

Montserrat Caballé, soprano

https://www.youtube.com/watch?v=_dAnMo649_k

En esta versión del “Coro de los Bohemios” se aplica la encantadora receta de Walt Disney de describir con dibujos animados esa música, y la simbólica camelia es llevada y traída por el video. Simpática puesta en escena.


A mí me gustaba escribir Margarita Gauthier porque me parecía más elegante; pero averiguando “… Sur le sort de Mademoiselle Marguerite” descubrí que los franceses simplemente escriben Gautier. Igual me pasó con la ópera que yo sofisticadamente escribía “La Traviatta”, hasta que descubrí que los italianos escriben simplemente “La Traviata”. No seré yo el que los contradiga después de estos descubrimientos. 

Esa historia dio pie a la mención que hace el tango “Griseta”, con letra de José González Castillo (padre de Cátulo) y música de Enrique Pedro Delfino: “Quién diría /que tu poema de Griseta /sólo una estrofa tendría, /la silenciosa agonía /de Margarita Gautier”. Y dio pie al tango con el nombre de la protagonista que dice: “Hoy te evoco, emocionado, /mi divina Margarita. /Hoy te añoro en mis recuerdos, /oh, mi dulce inspiración. /Soy tu Armando el que te clama /mi sedosa muñequita; /el que llora, el que reza, /embargado de emoción”.

Margarita Gautier”, tango de Isaac “Julio Jorge Nelson” Rossofsky (L.) y Joaquín Mauricio Mora (M.), estrenado por Alberto Gómez:


Y hasta a una película de 1947 titulada ”La dama de las camelias”, que dirigió el tanguero y cineasta José Bohr (autor e intérprete del tango “Farolito” y otros):


El tema de la infidelidad debe ser tan antiguo como el de la tentación de la serpiente en el paraíso. Tengo mis sospechas de que la envidia de Caín contra Abel, y el asunto de la quijada del asno, tenían más que ver con alguna falda u hoja de parra que con cosechas de trigo. Tanto es así que cuando el asunto llegó a Moisés en las tablas de la ley ya ameritaba capítulo aparte: “No desear la mujer de tu prójimo”. La cosa se agrava cuando se interponen hermanos. Ahí el dulce se pone a mordiscos.

El personaje de La Traviata, y el de La Dama de las Camelias, no tiene inconveniente en proponerle matrimonio a una mujer que tenía su mala reputación pero de la que él se enamoró, así para su familia tal decisión sea un desastre.

Recuerdo a un amigo que miraba a su coqueta mujer diciendo: “Ay, Señor, dame paciencia”; y luego alzaba los ojos al cielo: “Dios mío, llevátela para no mandátela”.

Amor desolado” (con letra de José Sánchez Dicenta y música de Alberto Cortés) cuenta la historia del músico argentino Waldo de los Ríos que, desconsolado por la separación de la actriz uruguaya Isabel Pisano, confesó que “…a la luz difusa de la madrugada, me quité la vida para no matarla”.


El amor suele ser posesivo y obsesivo, y llega a convertirse en tormento cuando las dudas se meten en la cabeza del enamorado, como en el bambuco “Cuatro preguntas”, con letra de Eduardo López y música de Pedro Morales Pino: “Niegas con él lo que hiciste, /y mis sospechas te asombran; /pero… si no le quisiste, /¿por qué te pones tan triste /cuando en tu casa le nombran?”.


Situación que puede desembocar en un tango machista de reacciones latinas como el de Jorge Curi (L) y Pedro Maffia (M): “…Pero una Noche de Reyes, /cuando al hogar regresaba, /comprendí que me engañaba /con el amigo más fiel. /Y ofendido en mi amor propio, /lleno de rabia y coraje, /quise vengar el ultraje /y, sin compasión, ¡los maté!”.


Matar a la infiel no es raro, suele pasar y tal es el caso de la milonga campera “Amablemente”, con letra de Augusto A. “Iván Díez” Martini y música de Edmundo Rivero:


El lunfardo está cargado de expresiones que tienen origen italiano o que vienen de blaralresve (hablar al revés). En este caso la letra habla de un hombre que regresó a la pieza que tenía alquilada en el hotelucho para vivir con su amante mina, tal vez una mujer sacada de algún bar a vivir juiciosa, y se la encuentra en brazos de un don Juan tiburón o gallinazo. El marido lo tomó con calma, le dijo al otro hombre que se fuera tranquilo porque el macho no es culpable en estos casos, le pidió a Catalina, la mujer, que le preparara un agua aromática doble y se puso las alpargatas. La infiel mujer, asustada, hizo lo que él le pedía mientras el hombre se liaba un cigarrillo a mano o fatto y hablaba de cosas sin trascendencia para dar la impresión de que todo estaba tranquilo. Entonces se acercó a ella y le dio un beso en la frente (nada de qué preocuparse); mientras, con toda educación y amablemente… ¡le fajó treinta y cuatro puñaladas!

Una noche prendí el televisor y contaban la historia de una joven antioqueña que conoció a un gringo por Internet y viajó a Estados Unidos en busca del sueño americano. Se casaron, y ella descubrió que él era un celoso compulsivo que se inventaba traiciones donde no las había, por lo que acudió a la Corte y metió papeles de divorcio; lo que desató la ira de él, que en la alcoba disparó varias veces sobre ella, antes de poner el cañón del revólver bajo la barbilla y fragmentarse los sesos. Es una reacción machista a la mexicana, como la que canta Antonio Aguilar en “Quince años tenía Martina /cuando su amor le entregó, /y a los dieciséis cumplidos /una traición le jugó… /Hincadita de rodillas /no más seis tiros le dio /y el amigo del caballo /ni por la silla volvió”. 


Muy resignado me parece José Luis Perales que, al ver que todo estaba acabado, resuelve preguntar a su amada: “¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? Es un ladrón que me lo ha robado todo”.


Ante la infidelidad, hay reacciones cargadas de fina ironía a la francesa del mènage a trois de Armando Manzanero que dice: “Llévatela… por eso, vamos amigo, /te suplico te la lleves /¡por el bien de los tres!”. 


O la flemática inglesa, con letra y música de Rodolfo Sciammarella: “Llevátelo todo: /mis pilchas, mi vento; /pero a ella… dejála /porque es mi mujer” en el que se introduce un elemento que es el de la infidelidad con el hermano.


Al respecto dice Miguel Gallardo, muy a la italiana, que no mata pero sí se duele de que “Ahora Otro ocupa mi lugar,/ otro calmará tu sed. /Es difícil olvidar, /comprender que ayer te tuve entre mis brazos /y ahora eres de mi hermano”.


En el tango con letra de Enrique Dizeo y música de Carlos Vicente Geroni la dama propone, a la española, con un resignado: “Andáte, si querés, /que ya hemos terminado… /desde hoy en adelante /no hay nada entre los dos… /Andáte con la otra, /dejáme con mi pena”.


No importa si la reacción es trágica o civilizada, la infidelidad deja una marca de dolor difícil de borrar. Difícil sí es olvidar, pero no hay nada mejor que el meimportaunbledismo que propone Rodrigo Silva en la danza “Amor marino”, al que ya nada le importa y “…mientras sepa que este amor ya no me quiere; /me da lo mismo que se vaya, que se quede, o… ¡que se muera!”.


ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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CANCIONERO


AMABLEMENTE

Milonga campera con letra de Augusto A. “Iván Díez” Martini y música de Edmundo Rivero:

https://www.youtube.com/watch?v=QJG_LkQJSYs

“La encontró en el bulín, y en otros brazos;
sin embargo, canchero y sin cabrearse,
le dijo al tiburón: "Puede rajarse.
El choma no es culpable en estos casos".
Al quedarse bien solo con la mina
buscó las alpargatas y, ya listo,
murmuró cual si nada hubiera visto:
"Cebame un par de mates, Catalina".
La grela, jaboneada, le hizo caso.
El tipo, saboreándose un buen faso,
la mateo, chamuyando de pavadas;
y luego, besuqueándole la frente,
con toda educación, amablemente,
¡le fajó treinta y cuatro puñaladas!
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 “LLÉVATELA”
(Armando Manzanero)

https://www.youtube.com/watch?v=DHOf3fNYaF4

Llévatela,
que al fin y al cabo piensa mucho en ti
y por la forma en que te mira comprendí
que olvidó todas las cosas que le di.

Oye, llévatela,
pero tienes que quererla como yo.
Es un poco caprichosa,
por momentos es celosa,
y otras veces cariñosa.

Hace tiempo que me está fingiendo
y no me está diciendo ninguna verdad.
Su amor se ha ido muriendo
y seguir insistiendo sería mi maldad.

Llévatela,
y si es cierto que le tienes mucho amor,
eso hará que no le encuentres ni un error
y vivas agradecido a su calor.

Olvidaba decirte
que, si al querer decir tu nombre
pronuncia el de otro hombre,
igual le pasó conmigo.

Por eso, ¡Vamos, amigo!,
te suplico te la lleves…
por el bien de los tres.

Su amor se ha ido muriendo,
y seguir insistiendo
sería mi maldad.

Pero llévatela,
y si es cierto que le tienes mucho amor,
eso hará que no le encuentres ni un error
y vivirás agradecido a su calor.

¡Ah! Y olvidaba decirte
Que, si al querer decir tu nombre
pronuncia el de otro hombre,
igual le pasó conmigo.

Por eso, ¡Vamos, amigo!,
te suplico te la lleves…
por el bien de los tres.

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OTRO OCUPA MI LUGAR
Miguel Gallardo

https://www.youtube.com/watch?v=xZWuaZq6mC4

Fui
tu gran amor,
tu eco, tu voz,
tu amanecer,
el compañero de tu ayer.

Te di
mi alma, mi hogar,
mi juventud,
mi soledad.

Amé tu cuerpo,
tu sonrisa,
tus defectos,
tus caricias,
y ahora…

Otro ocupa mi lugar,
otro duerme junto a ti.
Él se lleva lo que amé
sin pensar que mi camino
se acababa,
que sin ti
no valgo nada.
Y ahora…

Otro ocupa mi lugar,
otro calmará tu sed.
Es difícil olvidar,
comprender que ayer te tuve
entre mis brazos
y ahora eres
de mi hermano.

Y quiero huir,
quiero llorar,
quedarme aquí,
echarme a andar,
romperlo todo y empezar.
Adiós, te digo adiós,
y sin volver la vista atrás
me iré despacio en la mañana
con la vida destrozada
mientras…

Otro ocupa mi lugar,
otro duerme junto a ti.
Él se lleva lo que amé
sin pensar que mi camino
se acababa,
que sin ti
no valgo nada.
Y ahora…

Otro ocupa mi lugar,
otro calmará tu sed.
Es difícil olvidar,
comprender que ayer te tuve
entre mis brazos
y ahora eres
de mi hermano.
Él se lleva lo que amé
sin pensar que mi camino
se acababa,
que sin ti
no valgo nada.

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LLEVÁTELO TODO

Tango con letra y música de Rodolfo Sciammarella interpretado por Oscar Larroca con la orquesta de Alfredo de Ángelis:

http://www.youtube.com/watch?v=DqahFSCpbFg

Vení, hermano, debo hablarte
que en mi pecho hay mucha bronca
y una pena de hace rato
que no puedo desahogar.
Vení, hermano, no te asombres;
yo te vi la noche aquella
que chamuyabas con ella
muy bajito, no sé qué.
Porque… yo la quiero mucho
–¡Vos sabés cuánto la quiero!–
y no sé cómo resisto
a la horrible tentación
de ahogarla entre mis brazos
y partirte a vos el pecho…
Pero, ¡No!, vos sos derecho.
Tan derecho como yo.

Cumplí con tu deber,
que es muy triste
pelear entre hermanos
un mismo querer.
Llevátelo todo:
mis pilchas, mi vento;
pero a ella… dejála
porque es mi mujer.

Sí, te deschavan tus ojos,
tu voz que está emocionada.
Sí, comprendo claramente
que vos mucho la querés.
Mas, te ruego que seas hombre,
que luchés con entereza,
y respetés con nobleza
la amistad que te brindé.

Yo sé que siempre te he confiado
todo cuanto había en mi vida,
los secretos más sagrados
que un hombre puede confiar.
Tú también me has confesado
todo tu triste pasado.
Si nunca te he traicionado,
no me debés traicionar.

domingo, 25 de octubre de 2015

122. Voces increíbles y notas imposibles

Sólo dos obras musicales con textos en español tengo con el nombre de ópera en mis anotaciones: Una es la ópera “Marina”, con música del español Emilio Arrieta y letra de su paisano Francisco Camprodón:

Brindis” de la ópera “Marina”, interpretado por el tenor Roberto Alagna y el barítono Christopher Schalderband, acompañados de orquesta y coros del Centro de Bellas Artes de San Juan en Puerto Rico:

https://www.youtube.com/watch?v=kodZDReq5T0

Y la otra es la obra “María la O”, del cubano Ernesto Lecuona, que algunos clasifican como ópera y otros clasifican como zarzuela, desconociendo yo los porqués de tales clasificaciones:

Romanza mulata infeliz” de la ópera “María la O”, interpretada por la soprano Ana María Martínez:


https://www.youtube.com/watch?v=UNwmoxfBH7g

Por los días de la adolescencia nos gustaba escuchar al cantor argentino Alberto Gómez, acompañado de la guitarra de José Canet, en su grabación de la zamba con letra y música de Enrique Santos Discépolo titulada “Noche de abril”. Reloj en mano cronometrábamos una y otra vez el tiempo que Gómez sostenía por 19 segundos la nota, y dábamos pábulo a la leyenda de que la había grabado para demostrar con la potencia de sus pulmones que él no estaba tísico.

Primera grabación, con nota sostenida durante 19 segundos:


En el anterior enlace se puede apreciar, con fallas de sonido, la grabación que nos deleitaba entonces; y, a continuación, un enlace con otra grabación en que el sonido mejora pero la duración de la nota sostenida sólo alcanza los 11 segundos, con lo que pierde el encanto de la primera grabación, así no pierda el exquisito sonido de la voz de Alberto Gómez.

Segunda grabación, con nota sostenida durante 11 segundos:


Recojo en mi libro “Buenos Aires, portón de Medellín” la anécdota que en su libro “Aquí también se canta el tango” cuenta el médico Alberto Burgos Herrera sobre el tenor valparaiseño Martín López Arango, quien como cantor de tangos adoptó el nombre artístico de Juan Carlos Maciel: 

(Fragmento)

…el profesor Germán Rodríguez Velásquez cuenta sobre un tenor valluno, Hernán Herrera, que cantaba en la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá cuando se fue la luz y siguió cantando como si nada, porque no necesitaba micrófono. Esos no eran cantores de karaoke, como los de ahora. Recordemos que el bajo Humberto Passos era primo de otros tres miembros de la Barra del Paraguay: los locutores Yulián, Pastor y Rodrigo Londoño Passos. Era de esa barra el tenor Martín López Arango, valparaiseño que ganó la primera Orquídea de Plata Phillips... Atronaba con su voz día y noche en esa esquina y los vecinos se quejaban de que no dejaba dormir. Después se hizo también cantor de tangos con el nombre artístico de Juan Carlos Maciel.

Le gustaba lucirse. Cuando un disco estaba próximo a terminar, se acercaba a don Enrique, el propietario del bar El Paraguay y le decía: “Yo voy para el orinal, mientras tanto póngame “Granada”, pero en la voz de Mario Lanza”. Don Enrique lo complacía y “Martín salía del orinal en el momento en que el tenor interpretaba la aguda parte final; entonces nuestro cantante se paraba en medio del salón y hacía el agudo parejo con Lanza; lo que emocionaba a los contertulios que lo premiaban con un atronador aplauso" (anécdota contada por Alberto Burgos Herrera).

Granada”, de Agustín Lara, es un clásico que permite el lucimiento de los cantantes líricos y se considera que si alguien se atreve con sus notas ya no es un simple músico popular sino uno que ha llegado a mayores alturas interpretativas. El italiano Claudio Pica, que adoptó el nombre artístico de Claudio Villa, nombre que tiene una sonoridad muy hispana, se lució en el año de 1984 en una presentación cuya grabación fuera de estudio nos llega gracias al video que Rocco C. Wald colgó en You Tube con el título de “El agudo más largo de la historia” y es uno de esos momentos musicales que nos hacen dar envidia a los que no estuvimos presentes en ese lugar. Alardeaba Villa de no haber sostenido más tiempo la nota “porque era demasiado tarde y el tiempo en televisión se había acabado”, y decía que cuando era muy joven podía sostenerse  en la nota durante minutos. Quizás sea sólo un alarde no comprobado, pero de todos modos los 35 segundos que sostiene la nota en “Granada” son un descreste.


Por los días adolescentes solíamos burlarnos de la ópera. Porque no la entendíamos, claro.  Uno no puede querer lo que no conoce.  “Esa vieja grita como si la estuvieran moliendo a palos”, decíamos; o “a ese hombre parece que le estuvieran amasando las pelotas”.  Tardé en darme cuenta de que las incomprensibles palabras tenían un argumento, y que no saber alemán, francés o italiano era culpa mía.  Y tardé en darme cuenta de que dar esas notas increíbles e imposibles para los simples mortales, como uno, tenían un mérito.  

Aria “Il dulce suono” (El dulce sonido) de la ópera “Lucía de Lammermoor”, apodada “el aria de la locura”, en interpretación de la cantante lírica Anna Netrebko, en la que se pueden apreciar en el último minuto las altísimas exigencias requeridas por la partitura para la voz de la soprano:


La ópera plantea retos especiales porque conjuga voces, música, danza, teatro, y escenografía.  A la calidad de una buena voz y al profesionalismo musical, hay que agregar la capacidad histriónica teatral, sin la que el intento queda frustrado en la imaginación del público. En mi inserto nro. 16 del blog me refiero a la cantante brasileña “Georgia Brown, soprano supralírica”, admirando la capacidad de registro de su voz que va desde notas muy bajas hasta agudísimos increíbles, y puse el siguiente enlace de ejemplo:


Georgia podría ser una reconocida soprano lírica, pero para ello tendría que entrar a conservatorios a educar su voz, a aprender solfeo y notación en partitura, a aprenderse las óperas de memoria, a ensayarlas incansablemente; y, en fin, la carrera de soprano lírica es una exigente carrera que no da lugar para nada más que para centrarse en ella por el resto de la vida.

Pensé que Luciano Pavarotti, el gordo barbado medio calvo y sudoroso que no podía quitarse el pañuelo de la mano para enjugar su frente no era como muy creíble que dijéramos en el papel de Romeo, y que apenas estaría para desempeñar el del padre o el del abuelo del famoso galán shakesperiano; hasta que lo oí cantando el aria “A mis amigos” en la ópera “La hija del regimiento” de Gaetano Donizzetti en su papel de Tonio, el joven enamorado de María.  

En el momento en que oí a Pavarotti dar en esta aria esos increíbles y suicidas nueve “Do de pecho” seguidos, pensé que el menor error en su interpretación reventaría las cuerdas vocales y le produciría la muerte artística. Con ello se le iría la vida porque ¿Qué es un tenor de carrera sin su prodigiosa voz?  No cualquiera se le mide a ese reto que, al decir de Pavarotti, equivale a “caminar en la cuerda floja a 20 metros de altura sin malla de protección”. Cuando lo vi hacer eso (por televisión, claro) me dije: “Qué importa que este gordiflón no tenga aspecto de Romeo ni de Tonio.  Su voz es de Tonio y es de Romeo, y eso es lo que importa”.

Luciano Pavarotti canta los 9 Do de pecho del aria “A mes amis” (A mis amigos) de la ópera “La hija del regimiento” de Gaetano Donizzetti en el minuto 5:01 y en el 5:29 de este video:


Un poco inferior en exigencia, pero no menos impresionante, es el reto de cantar el Fa5 en falsete del aria “Credeasi misera” de la ópera “I puritani de Scozia” de Vincenzo Bellini que podemos apreciar primero en la voz del tenor Mario Thomas y luego en la de Luciano Pavarotti: 

El tenor Mario Thomas canta el Fa5 en falsete del aria “Credeasi misera” de la ópera “I puritani de Scozia” de Vincenzo Bellini:


Luciano Pavarotti canta el Fa5 en falsete del aria “Credeasi misera” de la ópera “I puritani de Scozia” de Vincenzo Bellini en el minuto 4:50 de este video:


Sigo sin entender las óperas en francés, en alemán, o en italiano; pero me quito el sombrero ante las prodigiosas voces que son capaces de hacer esos alardes que no alcanzamos los que soltamos gallos simplemente al llamar a un policía o atraer la atención de un taxista. Me quito el sombrero.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)


miércoles, 13 de mayo de 2015

96. Se va la lancha, de Daniel Auber

En plena primera guerra mundial, cerca de Fátima en Portugal, “El 13 de mayo la Virgen María /bajó de los cielos a Cova da Iría”; y en esa Cueva de Leiria los tres pastorcitos Francisco, Jacinta, y Lucía, tuvieron las milagrosas apariciones cuyo secreto predecía sucesos que el mundo no imaginaba ver antes de que se acabara el siglo.

La Virgen y los pastorcitos de Fátima

Mucha gente esperaba el fin de la humanidad, pero empezó el nuevo siglo sin que el mundo se acabara.

Ese himno religioso que se cantaba en las procesiones de la Virgen tal vez fue una de las primeras canciones que aprendí en la vida en su traducción al español, cuyo original portugués se atribuye en su letra a Alfonso Lopes Vieira y en su música a Roi Coelho:

https://www.youtube.com/watch?v=3Xj3cFksq-w

Junto con ese himno religioso, era muy popular en mi niñez la marcha que dice “…Se va, se va la lancha, se va con el pescador”, que cantaba el Dueto de Antaño integrado por don Ramón Carrasquilla y don Camilo García.

El 13 de mayo se conmemora la aparición de la Virgen a los pastorcitos de Fátima; y también se conmemora el aniversario de la muerte, en 1871, del compositor de óperas francés Daniel Francois Auber, que tiene mucho que ver con “…esa lancha que cruza el mar”.

El abate Antoine Francois Prévost d´Exiles escribió en 1731 una novela titulada “Historia de Manon Lescaut y el caballero de Grieux”, que inspiró tres obras musicales: La ópera cómica “Manon Lescaut”, de Daniel Auber; la ópera “Manon”, del compositor francés Jules Massenet; y la ópera “Manon Lescaut”, del compositor italiano Giacomo Puccini.

La lancha y el pescador

Auber, compositor de más de 70 obras, es el autor de la ópera cómica de 1830 “Fra Diavolo”, que reviste para nosotros un especial interés porque allí se aprecia que la música de “La lancha”, la conocida marcha del Dueto de Antaño, proviene de esa obra de Auber. La música ha sido atribuida entre nosotros a don Camilo García, integrante del dueto, pero no es de él; como tampoco es de los arreglistas argentinos Héctor María Artola, Francisco Antonio Bertoldi, y Edgardo Donato, que en 1828 en vez de traducirla del original le adaptaron otra letra y le pusieron ritmo de tango. La historia la cuento en la entrada “95. Fra Diavolo y La pantera rosa” que inserté en este blog y los invito a releer aunque “Quién sabe hasta cuándo la lancha…” se seguirá atribuyendo erradamente a don Camilo García, siendo de Daniel Auber.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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Artículo de Oscar Botero Franco en el blog “Hasta que el cuerpo aguante”, sobre “La lancha”:

https://www.elcuerpoaguanteradio.com.mx/se-va-la-lancha-o-la-lancha/




miércoles, 5 de febrero de 2014

16. Georgia Brown, soprano supralírica

Lo de que hay sonidos inaudibles para el ser humano, parece una exageración; pero sé de pitos o silbatos, que sirven para llamar a los perros de caza, que no pueden ser escuchados por el cazador. 

Hace poco circuló en Internet una prueba montada en You Tube, consistente en emitir sonidos en una escala desde los 8000 hz hasta los 20000 hz. Se trataba de demostrar que los púberes y los adolescentes escuchan sonidos que los adultos que superamos la barrera sexagenaria somos incapaces de escuchar. Efectivamente, hubo un momento en que fui incapaz de oír el pito que se anunciaba en el test de audiometría.

Prueba o test de Capsulab en You Tube: “¿Qué edad tienen tus oídos?”:

https://www.youtube.com/watch?v=5k0Vgmki9qU

Los otorrinolaringólogos denominan presbiacusia a ese fenómeno. Los jóvenes que escuchan música a volúmenes estridentes en los altavoces de sus vehículos, en sus audífonos personales, o en las discotecas, no lograrán conservar su capacidad de audición por mucho tiempo. Me temo que no.

Tenor Enrico Caruso

En mi niñez se hablaba de tenores, como el italiano Enrico Caruso, de quienes se decía que rompían vidrios y lámparas con las vibraciones de su voz. Ignoro si tal cosa fuera posible, o fuera una fantasía producto de la imaginación popular, pero la televisión española hizo una prueba con la soprano Ainhoa Arteta y… ¡funcionó!


Tales proezas no son apreciables por los no amantes de la música lírica, que cuando escuchan los gorjeos de una soprano opinan que “pareciera que la están torturando en el potro de los tormentos”. No saben ellos de las dificultades para emitir esas notas vocales que rayan con lo sobrehumano.

Soprano Yma Sumac

Había en mi niñez una soprano lírica peruana, de origen inca, cuyo registro de voz era verdaderamente sorprendente.

Yma Sumac, Vírgenes del Sol:

En Colombia tuvimos a Alba del Castillo, una soprano lírica que solían comparar con Yma Sumac, y no es mi propósito establecer si eran iguales o si la una superaba a la otra. Básteme saber que sus registros no estaban al alcance del común de los mortales.

Soprano Alba del Castillo

Alba del Castillo, Vírgenes del Sol:

La voz de la argentina Gina María Hidalgo alcanza registros sopránicos que se consideran también fuera de serie.

Soprano Gina María Hidalgo

Gina María Hidalgo, La voces de los pájaros de Hiroshima:

Pero, a estas alturas de la vida, yo no sabía que existiera la brasileña Georgia Brown. Ya lo sé, y me ha dejado sorprendido. Maravillado es la palabra. Se trata de una soprano lírico spinto brasileña, y para saber lo que eso significa hay que recurrir al Sr. Google: 

Soprano Georgia Brown

Georgia Brown es una cantante brasileña con el registro vocal más extenso conocido hasta este momento (8 octavas). Tiene la capacidad vocal de superar las notas más agudas de un piano, una guitarra eléctrica, o una flauta.

A eso hay que agregar que cuando se habla de 8 octavas (¡Ocho octavas!) se está hablando de notas agudas de soprano lírica y más, y se está hablando también de registros que rebasan la messosopranidad y se internan en niveles de barítono y casi de bajo. Toda una proeza de la voz humana y un milagro de la naturaleza.


Se trata, pues, de registros decibélicos de ultrasonido que pueden llegar a ser inaudibles para el ser humano. Eso puede parecerse a una prueba de circo, pero es todo un descreste.


ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)



domingo, 5 de enero de 2014

5 Tres estrellas en Berlín (Netrebko-Schrott-Kaufmann)

Desperté a mediatarde en el hastío dominical en el momento en que del cielo se soltaba un aguacero. Me había dormido con el televisor prendido en sintonía del canal universitario Zoom, y en este momento pasaban un concierto del canal 15 UCR de la Universidad de Costa Rica con arias de la ópera Elíxir de Amor de Gaetano Donizetti interpretadas por la soprano costarricense Sofía Corrales, el tenor Ernesto Rodríguez, y el barítono William Hernández. El concierto finalizó con el tenor interpretando un aria que me sonó conocida.

Adorada barquera, /toma el oro y abandónate a mi amor. /Este es pasajero, y ligero vuela, / pero aquel es pesado, y siempre se queda… /El Dr. Dulcamara, en toda arte es profesor” (Felice Romano).

Creo que todos los de mi generación cantamos desde niños esta aria, sólo que la cantamos con otra letra y no sabía que perteneciera a la ópera de Donizetti:

Barcarola”, aria perteneciente a la ópera “Elíxir de amor”, con música de Gaetano Donizetti y texto de Felice Romano:

Cierro los ojos y me parece verme cuando cursaba en el kínder el año preparatorio para ingresar a la escuela primaria y haciendo parte del coro que cantaba: “Cual bandada de palomas /que regresan al vergel, /hoy volvemos a la escuela / anhelantes de saber. /Ellas vuelven tras el grano /que las ha de sustentar, /y nosotros tras la idea /que es el grano intelectual” (Virgilio Dávila).

Vuelta a la escuela”, poema infantil con letra del puertorriqueño Virgilio Dávila y música adaptada del aria “Barcarola” perteneciente a la ópera “Elíxir de amor”, de Gaetano Donizetti:

En cambio, así no hayamos oído completa la ópera de Donizetti, sí hemos oído incontables veces el aria más conocida de esa ópera:

Una furtiva lagrima”, aria perteneciente a la ópera “Elíxir de amor”, de Gaetano Donizetti:

Su melancólica música no esconde propiamente una triste letra sino el canto triunfal de quien es correspondido en el amor: “Una lágrima furtiva /vi brotar de sus ojos… /¡Me ama, me ama, /lo veo, lo veo! /Un solo instante sentí /el palpitar de su corazón /¡Oh, cielo; ay, cielo! /Se puede uno morir de amor. /Sí, ya puedo morir, puedo morir, /puedo morir de amor” (Felice Romano).

El teatro de la Universidad de Costa Rica es un teatro pequeño, recogido, y las caras de los músicos de la orquesta, con facciones indígenas en algunos casos, bien podían ser las caras que se ven entre nosotros al punto que me demoré para saber, y tuve que preguntarle al Sr. Google, de dónde era esa orquesta y esa presentación de los tres artistas que había en escena.

Lo que me lleva a otro concierto que vi en el TVcanal Film & Arts a mediados de la semana pasada. Un montaje grandioso que se denominó “Tres superestrellas en Berlín” y fue presentado con la soprano rusa Anna Netrebko, su esposo el bajo barítono uruguayo-alemán Erwin Schrott, y el tenor alemán Jonas Kaufmann. El matrimonio Schrott Netrebko se presentó en el teatro Julio Mario Santodomingo de Bogotá en julio del año pasado. En el concierto de Berlín las tres estrellas estuvieron acompañadas por la Orquesta filarmónica de Praga dirigida por el italiano Marco Armiliato, un director que hizo sus primeros pinos en América del Sur y que se elevó a las grandes ligas sinfónicas cuando el director y el tenor principal de un concierto programado por la Asociación tenerifeña de amantes de la ópera (ATAO) abandonaron la orquesta y Armiliato, que era apenas un auxiliar, se ofreció para dirigir. Casi no le creyeron, pero lo aceptaron obligados por la necesidad y obtuvo un triunfo absoluto. El concierto de Berlín se realizó en el Teatro del Bosque, de Berlín (Berliner Waldbühne), un teatro al aire libre en el que me sorprendió la inmensa asistencia que llenaba las graderías y asientos hasta los topes en su capacidad para acoger a 22.000 espectadores. Ignoro los detalles técnicos y logísticos, y la impresionante ingeniería de sonido requerida para que la acústica fuera impecable, pero eso de conseguir que veintidós mil personas paguen entradas para la ópera es algo que por estos lados ni siquiera imaginamos. Fue una presentación monstruosa en términos admirativos.


El formato inaugurado por los famosos “Tres tenores” (Pavarotti, Carreras y Domingo) en las Termas de Caracalla en Roma, fue un formato exitoso que se ha venido repitiendo y sirvió de inspiración al grupo juvenil de Il Divo.

Pues bien, para finalizar la gala lírica en el concierto de las “Tres superestrellas en Berlín”, el barítono uruguayo Schrott se dejó venir con un tango cantado en español, que la orquesta acompañó con inclusión de un bandoneonista. Se trata de un tango un poco astorpiazzolliano titulado “Rojo tango”, que es composición del argentino Pablo Ziegler y en esa tarde alegró los oídos europeos: