lunes, 1 de septiembre de 2014

77. Zero Freitas, un verdadero coleccionista

El colombiano Sergio Santana, nacido en la isla de San Andrés pero radicado en Medellín desde hace muchos años, es un amante de la música caribeña que, en razón de su pasión, se convirtió no sólo en coleccionista de música (fue dueño del sitio salsero denominado Rumbantana en la calle San Juan del sector de La América) sino en estudioso historiador que tiene ya varios libros a su haber, el último publicado bajo el título de “Mi salsa tiene sandunga”, donde cuenta la historia de la salsa como movimiento, puesto que afirma que la salsa no es un ritmo ni un género musical sino una fusión que agrupa a su alrededor a una gran cantidad de artistas de distintos géneros y procedencias. Para hacerle seguimiento a este movimiento musical estuvo en el Brasil investigando la relación entre la salsa y los movimientos “del” samba y “la” bossanova, corrigiendo la costumbre que tenemos en estos lados de decir “la” samba, y “el” bossanova.

Santana ha encontrado en el periódico El País.com un artículo que quiere compartir con nosotros, y mi primera inquietud fue saber a qué periódico El País se refería, puesto que dice doña Wikipedia de Google que el periódico El País.com puede referirse a uno de los del siguiente listado, y que se requiere, por lo tanto, desambiguarlo. ¿Por cuál El País está uno preguntando?

El País puede referirse a las siguientes publicaciones:

el periódico español contemporáneo El País;
el periódico colombiano El País;
el periódico republicano español editado en Madrid entre 1887 y 1921 El País;
el periódico paraguayo El País;
el periódico uruguayo El País;
el periódico boliviano de la región autónoma de Tarija El País;

Así, de entrada, no fui capaz de responderle, pero luego llegué a la conclusión de que se trata del periódico El País.com de España, que tiene por eslogan “El periódico global en español”. Este periódico tiene una corresponsal en Brasil de nombre Gabriela Colicigno, cosa que yo desconocía, pero a ella llegué por este correo que recibí de Sergio Santana:

Postigón Orcasas:

Me gustaría que leyeras el otro lado de Zero Freitas, no solo como "acumulador de discos", lee pues...


Abrazos,
Sergio Santana

Efectivamente, me fui al enlace recomendado por Sergio y ¿Qué encontré en el reportaje que Gabriela Colicigno le hizo al millonario brasileño José Roberto Alves Freitas, ampliamente conocido en su país como Zero Freitas? Su artículo recientemente publicado el 24 de agosto de 2014 lo dice bajo el título “Una pasión de alta fidelidad”, en el que hace un juego de palabras entre la expresión Alta Fidelidad, que se usó para referirse a un sonido depurado (HD, o High Definition) en los equipos de reproducción de vinilos, y para hacer alusión a la fidelidad que Freitas ha mantenido hacia su afición por la compra de discos de vinilo, que tiene desde niño.

Freitas empezó la colección a los cinco años de edad impulsado por su madre que le regaló un tocadiscos y un piano. Un niño de cinco años con un tocadiscos necesita discos para tocar en él, y ahí empezó. Se dice que tiene más de cinco millones de vinilos, pero él calcula que son más y que la cifra puede ser de seis o siete, sin poder precisarla. Los tiene en distintos lugares, incluido un depósito en el que tiene un moderno estudio de grabación y reproducción donde de los 500.000 ejemplares ya más de la mitad están digitalizados. Su propósito es digitalizar su colección para ponerla a disposición de cualquiera que necesite consultarla desde cualquier lugar del mundo, pero respetando las regulaciones de los derechos de autor. Si algún propietario de derechos no permite su divulgación, él conserva los discos en su colección pero los retira del acceso al público por Internet. Patrocina un grupo de estudiantes universitarios compuesto por dos turnos diarios de 8 estudiantes cada uno, cuya misión es clasificar y digitalizar mil ejemplares por día. Tiene secciones de discos por ritmos y por artistas, y atesora voces y composiciones raras que considera de difícil adquisición. Habla, por ejemplo, de la música religiosa de pequeñas iglesias que incluye cánticos, himnos, misas, y piezas por el estilo cantadas por voces y coros anónimos que son algunos de belleza singular. Los estudiantes que patrocina se tienen que devanar los sesos para clasificar música que procede de Rusia, de China, o de Japón, con sus ideogramas y caracteres cirílicos de difícil traducción. Lo suyo es un hobby o afición que degusta en la intimidad del hogar, o cuando viaja con algunos de sus más de 100.000 CD; pero es también una empresa altruista, patrocinada por él, con la que piensa dejar al mundo su legado tan particular que solo unos pocos con su dinero y amor por la tarea, o con el acervo y la voluntad de don Cristóbal Díaz Ayala que reseñé en mi artículo anterior, pueden dejar.

Zero Freitas

Así es que me retracto de la impresión inicial que tuve sobre el Sr. Zero Freitas. En justicia, según lo explicado en el artículo y en el video, no es un simple acumulador de discos sino un verdadero coleccionista que está trabajando para dejar al mundo un legado de impagable e incalculable valor. Enhorabuena por eso.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)


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