domingo, 26 de julio de 2015

109. Mundo salvaje de indígenas, monos, y crédulos

Un sancocho es una sopa aguada o plato cocido en la que oportunamente se mezclan ingredientes de disímil cocción, para que ablanden y no queden duros, y para que tampoco se deshagan. El secreto está en mezclarlos en la justa proporción, y en saber cuál es el momento preciso de integrarlos al cocido.

Hago esta precisión porque lo que se sigue es, en la práctica, un sancocho de datos.

Reina Isabel II de España
(de Borbón Parma y Dos Sicilias)

Tal vez llegue el momento en que los genetistas se pongan a averiguar si por las venas de la cantidad de rubios de ojos azules que camina por nuestras calles corre sangre de la Reina Isabel II de España, de Borbón Parma y Dos Sicilias (el primer Borbón se remonta a siete siglos de antigüedad, proveniente de la dinastía francesa de los descendientes de Hugo Capeto); pero, por lo pronto, están empeñados en averiguar cosas acerca de las tribus indígenas que habitan nuestras selvas.

En los nueve años que viví en Cúcuta me solían lustrar los zapatos en el Parque Santander por el costado oriental, frente a la Catedral, cuya frondosa arborización daba sombra a los transeúntes y refugio a una manada de monos denominados araguatos, aulladores rojos, o cotudos (Alouatta seniculus). Entre sus ramas había palomas, recuerdo; y había osos perezosos, según dicen. Los lustrabotas debían ubicarse en un lugar seguro donde a sus clientes no les cayeran los viscosos desechos de los moradores de las ramas de arriba.


Los primates eran doce o quince bullosos micos de un tamaño más próximo al del orangután que al del tití. Creo que desaparecieron por sobra del con qué y falta del con quién. Uno de ellos, recuerdo, se peleó con la manada y fue a resguardarse en la terraza del entonces Banco Industrial Colombiano (hoy Bancolombia) en el costado occidental del parque, donde la poderosa máquina del aire acondicionado central combatía el sofocante calor de la ciudad. Al terminar la jornada del día se apagaron los equipos, y al mono se le hizo fácil dormir al pie de las aspas que durante el día agitaban el aire. Al día siguiente, cuando los motores se encendieron, el mono quedó tasajeado por la gigantesca licuadora, y los del mantenimiento del aire acondicionado se fueron de reparación de motor.

Manada de monos

A sus 62 años Mrs. Marina Chapman habla muy poco español y lleva el apellido del científico inglés con quien se casó, pero es colombiana de origen. Sólo que, como colombiana, no sabe cuál es su familia biológica ni cuáles son su nombre y apellidos de nacimiento, sino sólo los de su segunda familia de adopción en Colombia. Su segunda familia, porque la primera familia, que la adoptó cuando era una bebé, fue una manada de monos en algún lugar de la selva colombiana, cerca de la frontera con Venezuela. Fue esta una familia de crianza que durante varios años se hizo cargo de la que podríamos denominar, como a Tarzán, “Marina de los monos”. 

Marina Chapman

Esta es “La increíble historia de Marina Chapman”:

Menos mal que la señora Marina cayó en manos de los monos y no de los salvajes indígenas de los alrededores, porque otro sería su cuento.

Los integrantes de la tribu Motilón Barí, de las selvas del Catatumbo en el oriente colombiano, eran caníbales y se comían a todo cristiano que se pusiera a su alcance. Era ese su mecanismo de defensa, hasta que conocieron al misionero norteamericano Bruce Olson, a quien trataron de la enfermedad que padecía y estaban engordando para comérselo; pero él se ganó su aprecio… y los civilizó, cambiándoles la dieta y convirtiéndolos a la fe de Jesucristo.

Bruce Olson con los Motilones


Hay una pequeña isla asiática que tiene un área de apenas 72 kilómetros cuadrados y no se sabe cuántos habitantes, por la sencilla razón de que sus pobladores, cuya antigüedad se remonta a más de 60.000 años (para entender esto, baste saber que Jesucristo vino al mundo hace apenas dos mil), matan a todo el que se acerque a su territorio. Sentinel del Norte se llama esta isla del archipiélago de Andamán, y es un paraíso terrenal con paisajes bellísimos y naturaleza virgen espectacular protegida por escollos y acantilados, que nominalmente está bajo control o administración del gobierno de la India, pero eso es solo de nombre, puesto que ningún policía, ningún inspector, ningún funcionario; ninguno, absolutamente ninguno, puede acercarse a ellos porque lo matan. Simplemente, lo matan a flechazos. Así es que el gobierno indio ha establecido un perímetro de resguardo de tres millas alrededor del archipiélago, que es una zona prohibida para los visitantes. No se sabe de nadie que haya ido allá y haya vuelto para contarlo.

Sentinel del Norte, la isla sin contacto con el mundo en la que todos los visitantes son asesinados:


Jean-Pierre Dutilleaux y los Tulambis

Recibí un video en el que el antropólogo belga Jean-Pierre Dutilleaux establece contacto con la tribu de los Tulambis de Papúa en Nueva Guinea. Es un video conmovedor por constituirse, según se dijo, en un documento audiovisual del primer encuentro de esa tribu indígena con blancos procedentes de Europa.

Dijo alguien que los indígenas estaban haciendo una simulación, a lo que Dutilleaux comentó, en defensa de su cuento, que: “Si estos tulambis son actores, deberíamos concederles el Premio César por su actuación”.


Publicado el 1 jul. 2012:

Luego de muchos obstáculos, el equipo de Jean-Pierre Dutilleaux, explorador y etnógrafo belga, tuvo el privilegio de contactar a finales del siglo XX con los Toulambis, una tribu que jamás había visto a un hombre blanco, ni se había relacionado con el mundo exterior. Ellos no creían en la existencia del hombre blanco, y cuando vieron a Jean-Pierre creyeron que se trataba de un zombie o muerto viviente.

En su estado más puro, y viviendo de manera tan primitiva como en la prehistoria, ellos no conocen la rueda ni nada que no sea el medio que los rodea. Viven de la caza en las selvas de Papúa, Nueva Guinea. Por primera vez en sus vidas probaron el arroz, que sólo les gustó con sal. Los golpes en su cabeza significan que les agrada la comida.

Es increíble ver sus rostros de miedo, desconfianza, y mucho asombro, ante las cosas absolutamente nuevas y extrañas que descubrían, como el metal, los espejos, el plástico, los equipos de filmación, la música grabada y el oír sus propias voces en el grabador. Permanecieron tres días cerca del campamento, y el último día aceptaron recibir medicinas.

Antes de partir, ofrecieron una danza y cantos de su tribu, luego se fueron marchando hasta perderse en la espesura de la selva... su hogar.

Se dice que una imagen vale más que mil palabras, y yo agregaría que un video vale más que mil imágenes pero… parece ser que no es verdad tanta belleza porque, con cuestionamientos puntuales, un equipo de 10 antropólogos ha refutado las afirmaciones de Dutilleaux en la publicación Libération Media. Según ellos, lo de Dutilleaux no pasa de ser un puro cuento.

Varillazo sobre los papúes. Diez antropólogos critican el reportaje difundido por el canal TF1” (Por Silvestre Huet para Libération de Francia, en enero 13 de 1996):


En la página de Wikipedia dedicada a Dutilleaux dice que la veracidad del video ha sido seriamente cuestionada y que, de acuerdo a un artículo en el Diario de la Historia del Pacífico, “…los archivos indican que el territorio de los Tulambis ha sido visitado anteriormente por seis expediciones, que fueron documentadas entre los años de 1929 y 1972”. Así que tal vez no haya que creer tanto en la virginidad de los tulambis, ni en la de la verde selva que los rodea, ni en la buena suerte de etnólogos a los que se aparece la Virgen mostrándoles el eslabón perdido.

En resumidas cuentas, “uno no puede creer ni siquiera en lo que ve”; y, mientras no se demuestre lo contrario, a doña Wikipedia de Google y al Sr. Google solamente se les puede creer la mitad.

Pero en El Heraldo.co de Barranquilla ha salido una noticia que tiene que ver con el archipiélago de Andamán, y ésta sí parece estar documentada en estudios de antropólogos y genetistas: Cristóbal Colón no fue el primero en llegar a América, porque antes ya lo habían hecho los euroasiáticos por el estrecho de Bering, cosa que ya se sospechaba. 

En artículo titulado “Estudios genéticos confirman que los primeros colonizadores de América llegaron del sureste asiático”, originado en la redacción de la DPA (Deutsche Press Agentur, o Agencia Alemana de Prensa), publicado por el periódico El Heraldo.co de Barranquilla en julio 21 de 2015, se dice que “…Los indígenas Suruí y Karitiana, que viven en la amazonia brasileña, se parecen sorprendentemente a los habitantes de la Nueva Guinea australiana, o a los de las islas de Andamán…”:


Según esto, ahora se descubre que otros indígenas del sureste asiático también vinieron a América, cruzando el océano Pacífico (¿En canoas, traídas por las corrientes marinas y los vientos?). Ya averiguarán los científicos cómo lo hicieron, pero por lo pronto el análisis genético a indígenas de la amazonia brasileña no deja duda: Tienen sangre asiática; y es posible que un análisis genético de la población que camina por nuestras calles tampoco deje lugar a dudas de que tenemos sangre indígena, por una parte; o también sangre africana, llegado el caso; pero sangre de la Reina de España, pocón-pocón.

Claro que desde los tiempos de don Carlos Darwin se dice que el hombre desciende del mono, y ahora la Iglesia ha venido a aceptar que Darwin “tal vez tuviera un poquito de razón”, en cuyo caso es posible que por nuestras venas también circule algo de sangre de los monos araguatos o cotudos que habitan por estos lados.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)


lunes, 20 de julio de 2015

108. Don Efe Gómez y sus dos familias (2 de 2)

En las primeras décadas del siglo XX, las tertulias eran reuniones intelectuales, casi siempre presididas por algún pontífice, en las que se cultivaba el arte de la conversación y se hacía despliegue de conocimientos y cultura. Del español Federico García Sanchiz dice Wikipedia que fue: 

…famoso charlista, hombre que había recorrido el mundo entero haciendo de la elegancia de su palabra su principal herramienta para la cultura y el trabajo… García Sanchiz fue charlista, una profesión, por así decirlo, que él mismo acuñó con su quehacer específico y, en realidad, inimitable; a mitad de camino entre la conferencia y el monólogo…”.

Don Efe Gómez

Don Efe Gómez frecuentó varias tertulias, con brillo, como amigo que fue de don Tomás Carrasquilla en la del café La Bastilla; y de la librería de Antonio J. Cano, que inspiró el poema de Ciro Mendía titulado “La tertulia del Negro Cano”:

Peinando canas llega /Efe Gómez, con esa figura de neto provinciano; /y, a seguido, despliega /la lona de su risa.  (Cano, /en su libro de cuentas, /no le importa que llegue este cuentista hermano; /así gordo, redondo, con sus líneas violentas, /tal que un Buda diligente y probo /–tallado en caobo–, /como diría un día /Federico García Sanchiz).

Al contraer matrimonio don Efe Gómez con doña Inés Agudelo Zuluaga en 1920, vivieron en una casa de la calle Maturín entre las carreras Recaredo de Villa y Pascasio Uribe, propiedad del canónigo Jesús María Marulanda. Al voltear la esquina vivió la Flor del Trabajo, María de los Ángeles Cano Márquez, cuyas tertulias intelectuales frecuentaba el maestro. 

María Cano

Corría el año de 1921, y dice la Cátedra María Cano de la universidad que lleva su nombre que: 

…Su primo Luis Tejada Márquez llegó a animar tertulias en casa de María, a las que asistían Efe Gómez, Abel Farina, y otros. Con ellos editó María la revista Cyrano (de Bergerac), una revista de artes en la que ella cometió poesía” (Con el seudónimo de Helena Castillo).

Esta revista, que se proponía salir el día domingo cada quince días, se editó por espacio de dos años, y el primer número salió el 4 de septiembre de 1921. El número 40, que fue el último, salió en abril de 1923. Colaborador asiduo de ella fue el maestro Efe Gómez quien tenía la colección completa, seguramente mandada a encuadernar para su preservación, puesto que la valoraba grandemente.

En 1922 nació su hija Margarita Gómez Agudelo, la primogénita de la docena de hijos que procreó en el matrimonio, y al fallecer el maestro ella tenía 18 años y Clarita, su hija menor, apenas 10 meses de nacida. Siete hijos más había tenido él antes de casarse, nacidos en unión libre con Carolina Quintero, una mujer de campo que era su vecina de la finca de El Picacho, donde él vivía, en la vía que de San Cristóbal conduce al municipio de San Pedro de los Milagros. De esa unión sólo sobrevivieron el Mono Bayardo, ya fallecido; y Cecilia, mujer centenaria que al momento de la entrevista que hicimos a doña Isabel Gómez Agudelo aún vivía en un asilo de ancianos de los Estados Unidos. Pasado el tiempo, Margarita contrajo matrimonio con Balmore Álvarez García, que sería editor de las obras de Don Efe, y son los padres de los cantantes y músicos Rodrigo y Leonardo Álvarez.

En vida del maestro, Margarita era una joven extrovertida, que cultivaba la amistad de muchos jóvenes de su edad. Uno de ellos fue mi tío Antonio José Casas Restrepo, a quien no conocí porque falleció dos años antes de que yo naciera, pero cuya sombra me cobija. Gracias a su amistad con Margarita, a quien le llevaba 8 años de edad, mi tío Antonio obtuvo el préstamo del volumen con la colección de revistas de Cyrano que tenía en su casa el maestro Efe Gómez. Desconozco las circunstancias, pero al parecer ingenuamente mi tío prestó ese volumen a un Coronel Fajardo que era su amigo… y no hubo forma de que el coronel devolviera el libro que le había sido prestado. Llegó el momento de rendir cuentas al maestro Efe Gómez, quien seguramente venía reclamando a mi tío por la devolución. Muertos los protagonistas, sólo me he enterado del asunto gracias a que Elena Casas Restrepo, mi octogenaria madre, ha recordado el verso que en una esquela mi tío le remitió a don Efe ofreciéndole sus disculpas:

“Don Efe:

La colección de Cyrano,
que prestóme Margarita,
de una manera inaudita
se me voló de la mano.
Un día muy inhumano,
con estilo no gallardo,
al gran coronel Fajardo
de pena se la presté…
y no la recuperé.
¡Qué pena he sentido yo!
Perdón de mi ilustre bardo,
pido con todo respeto,
y le ofrezco mil disculpas.
Antonio Casas Restrepo”.

Comparto con ustedes, de nuevo, la entrevista que Víctor Bustamante Cañas y yo hicimos a doña Isabel Gómez Agudelo Vda. de Correa, cuyo video lleva el título “Retrato de don Efe Gómez”; haciendo la aclaración de que algunos datos los he obtenido de la publicación “Efe Gómez” de la serie Palabra Viva en la biblioteca de la Universidad Nacional, Sede Medellín, efectuada en el año de 2004:


ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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LAS DOS FAMILIAS DE DON EFE GOMEZ

Isabel Gómez Agudelo 
Vda. de Correa


Por Orlando Ramírez-Casas (Orcasas)

Fue noticia el 9 de febrero de 2013 en los noticieros: Pasado mañana renunciará el Papa Benedicto XVI, de 86 años de edad.

Al caer la tarde, llegamos a casa de doña Isabel Gómez Agudelo vda. de Correa, de la misma edad del renunciante. Esta hija del maestro Efe Gómez conserva, a su edad, una lucidez, una vitalidad, y una amabilidad envidiables.

–    El Papa renunció y se retiró a descansar, pero nunca se descansa de la tarea de ser madre y abuela, que la acompañan a una hasta la muerte –nos dijo doña Isabel.

Nos habló, entonces, de su matrimonio con un compañero de trabajo en Avianca, donde laboró. Y nos habló de sus días de soltera, mientras esculcaba una caja con fotografías de las distintas épocas vividas. De pronto un par de lágrimas rodaron por sus mejillas:

–    ¡Ah!… ver álbumes de fotos viejas es duro. Se le arruga a una el alma de la tristeza.

Nos mostró las fotografías de sus tres nietecitas impúberes, por los días en que las visitó en París. “Tan lindas. Están grandes y siguen siendo bonitas”. Nos mostró fotos de sus hijas. “Son bonitas”, le dijimos. Entonces buscó otras en que aparecen ella y sus hermanas cuando estaban solteras “También son bellas”, agregamos. “Es que mi padre era buen mozo, y mi madre era linda. Nos viene de raza”. Su aspecto tiene el señorío y la plácida serenidad de una vejez vivida sin angustias, “Aunque vivimos momentos duros en la vida. No todo fue agua de rosas”, nos dice, pero su voz no va acompañada de nostalgia sino, paradójicamente, de una risa franca y contagiosa, como quien da a entender que ya ha pasado la página del dolor.

–    Mi madre, Elena Casas Restrepo, tiene su misma edad, doña Isabel ¿Acaso fueron amigas?

–    No la recuerdo. ¿Dónde estudiaba?

–    Hizo primaria en la escuela de las Hermanas Salesianas de María Madre Mazzarello, al voltear la esquina de su casa.

–    ¡Ah!, es por eso. Nosotras éramos pobres al morir papá, pero un tío materno se hizo cargo y nos puso a estudiar en buenos colegios como si fuéramos ricos.

–    Tal vez fue el tío Miguel, autor de la letra de Antioqueñita…

–    Noooo. El tío Miguel pilaba por el afrecho viviendo en casa prestada por mis abuelos.

Su hijo David pasaba en las mañanas a casa de doña Inés Agudelo Zuluaga vda. de Gómez a bañarse y vestirse para ir al trabajo. Tuvo una novia a quien quiso, pero ella quería a otro y lo desdeñó, por lo que él se suicidó disparándose en la cabeza durante una función de cine en el Teatro Junín.

–    Fue velado en nuestra casa, y allí mi tío le dedicó los siguientes versos, mientras contemplaba el féretro con estupefacción:

“Me dicen que sus desdenes
te llevaron a la fosa.
Más vale morir de amor
que de cualquier otra cosa”.

Vivieron épocas difíciles, de eso no hay duda, pero ahora puede verse a doña Isabel viviendo unos años postreros tranquilos y rodeada del afecto de su descendencia.

Al llegar a casa, le conté a mi madre sobre esa visita.

–    ¿Vos la conociste, mamá?

–    A ella no, porque era de las que estudiaban en colegios de transporte en bus. Yo era estudiante de las de a pie. Su hermana Margarita sí fue amiga de mi hermano Antonio José, que también fue amigo de don Efe Gómez y se consideraban colegas por poetas y porque los dos trabajaron en las minas del Zancudo. Recuerdo unos libros que le reclamó don Efe a Antonio, y él le contestó con esta estrofa:

“Don Efe:

La colección de Cyrano,
que prestóme Margarita,
de una manera inaudita
se me voló de la mano.
Un día muy inhumano,
con estilo no gallardo,
al gran coronel Fajardo
de pena se la presté
y no la recuperé.
¡Qué pena he sentido yo!
Perdón de mi ilustre bardo,
pido con todo respeto,
y le ofrezco mil disculpas.
Antonio Casas Restrepo”.

La pena del tío Antonio fue por la involuntaria pérdida de los libros prestados, y su impotencia para devolverlos puesto que su situación económica no era boyante por esos días.

–    Es que en otros tiempos la situación económica de la familia fue dura. Gracias a Dios ahora me está tocando vivir una vida descansada y con comodidades, rodeada del amor de todos ustedes.

Con el correr de los años, la vida igualó a estas dos abuelas que pudieron ser amigas de juventud, por la vecindad; pero no se juntaron, por sus destinos.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

domingo, 19 de julio de 2015

107 Don Efe Gómez y sus varias casas (1 de 2)

En compañía de Víctor Bustamante visité a doña Isabel Gómez Agudelo viuda de Correa en su casa del barrio El Poblado de Medellín, con el propósito de entrevistarla como hija del escritor Don Efe Gómez. A sus 87 años es una mujer vital, sonriente, amable, que abrió con generosidad su corazón a los recuerdos.



"Alonso Álvarez Gaviria, para servir a usted… como antioqueño del puro plan de la villa de Medellín… Nacido en la Quebrada Arriba entre el Puente de Mejía y el Puente de La Toma”.

Así se presenta, al narrador, el personaje biografiado en el cuento “El paisano Álvarez Gaviria”, en la semblanza que hizo el ingeniero fredoneño Francisco “Don Efe” Gómez Escobar, quien de soltero trabajó en el Chocó donde debió conocer a alguien cuyas señas quedaban retratadas en este cuento en que hace nacer al personaje en el barrio de la Quebrada Arriba a orillas de la quebrada Santa Elena, la que hoy corre cubierta por la arborizada avenida La Playa de Medellín, avenida que recibe ese nombre porque cuando la quebrada corría descubierta sus orillas estaban bordeadas de arena donde las mujeres iban a lavar ropas y los hombres a mazamorrear oro en batea. El personaje del cuento dice que nació “entre el puente de Mejía, y el puente de la Toma”, lo que sitúa su venida al mundo entre la carrera 45 (El Palo) y el puente que une a los barrios de Buenos Aires y Enciso (carrera 32). 

Yo conocí la quebrada cuando estaba destapada –nos dice la octogenaria hija del maestro Efe Gómez, doña Isabel Gómez Agudelo vda. de Correa; quien a sus 87 años conserva una lucidez, una vitalidad, y una amabilidad envidiables.

A unos 50 metros de la avenida La Playa, en cercanías del puente de Mejía sobre la carrera Córdoba (carrera 42 nro. 50-69), vivió el maestro Efe Gómez sus últimos años; y allí lo veló en 1938 su viuda, doña Inés Agudelo Zuluaga, antes de ir a vivir con sus huérfanos a la casa de Ayacucho con Mejía Peláez que se conoció como “Casa de don Efe Gómez”. Don Efe Gómez nunca vivió en ella. “Esa casa nos fue regalada por iniciativa de doña Sofía Ospina de Navarro, porque habíamos quedado muy pobres, ya que mi padre ganó plata a montones pero fue despilfarrada en la vida bohemia”. Cuando se casaron, Don Efe tenía 50 años de edad y su esposa 20, pero 30 años no fueron óbice para ese matrimonio que se realizó entre “mi padre, que era un hombre buen mozo; y mi madre, que era una mujer muy linda”, según cuenta doña Isabel; como tampoco lo fue el hecho de que Don Efe, soltero empedernido hasta ese momento, tuviera 7 hijos con Carolina Quintero, una campesina de los lados de la finca de sus hermanas en El Picacho “de los que sólo sobrevivieron el mono Bayardo, un pelirrojo pecoso que era un tarambana al que mi padre quería mucho y mi madre toleró a regañadientes; y Cecilia, que con ciento y pico de años aún vive en un asilo de los Estados Unidos”. Sólo faltó la bendición del cura para que esa campesina y sus 7 hijos se convirtieran en el primer hogar del maestro Efe Gómez, bendición que sí tuvo doña Inés.

Mi padre, soltero y parrandista, llegaba a veces de madrugada a la finca donde vivía en El Picacho; y entraba al cuarto donde dormía, montado en el caballo que dejaba amarrado a la baranda de la cama, porque no tenía alientos de llevarlo a la pesebrera.

Dentro del matrimonio con doña Inés Don Efe tuvo doce hijos, incluidas dos parejas de mellizos que le hicieron decir al maestro que él había nacido dotado “con escopeta de dos cañones”. “La casa donde murió mi padre está intacta, como entonces, y es ahora el restaurante La Antigua, frente a las instalaciones de El Pequeño Teatro”. Queda en diagonal porque el frente, propiamente dicho, es el callejón (calle 50 A) de la Universidad Cooperativa de Colombia. “Yo era una adolescente de 14 años cuando él murió, pero me impresionó que cuando lo estábamos velando en la sala de la casa salí a la esquina en el momento en que bajaban con una carretilla y en ella transportaban el busto de mi padre que habían desmontado de su lugar y no sé qué se hizo, o adonde lo llevaron. Sentí como si en esa carretilla estuvieran trasteando su memoria”

Nunca tuvo casa propia el maestro Efe Gómez, puesto que la casa de Ayacucho, con su bello antejardín, sus cinco habitaciones, su pileta, su pozo de agua propia, y su amplio solar sembrado de frutales, había sido el sueño que don Efe no pudo ver cumplido en vida. “La soñaba desde que estaba de novio con mi madre, que de soltera vivía en la casa de enfrente con mis abuelos”. Los abuelos maternos fueron el abogado Avelino Agudelo y doña Anita Zuluaga, padres de doña Inés. “Que construyeron una mediagua en el solar, con entrada por la calle Colombia, para que viviera en ella mi tío Miguel, que fue el autor de la letra del bambuco Antioqueñita, con música de Pelón Santamarta”. La casa que fue de don Avelino es ahora un centro de diagnóstico automotriz; y la que fue de doña Inés en su viudez, contigua al estadero Jardín Clarita, fue demolida y es ahora un parqueadero y cambiadero de aceites para carros, y su acera una fritanguería callejera de chunchulla; en esta calle que están remodelando para tirar la nueva línea del tranvía que esperan inaugurar en el año 2015. Como dice el tango, “Se van, se van, las casas viejas queridas”.

En varias casas vivió el maestro Efe Gómez. La primera, en Maturín entre Pascasio Uribe y Recaredo de Villa, “fue donde nacimos la mayoría de los hijos”. Era propiedad del canónigo Jesús María Marulanda, pero fueron desahuciados porque el canónigo necesitaba “ponerla a rentar debidamente”. Fueron a vivir algunos en una finca de su pariente el padre Agudelo, en Bello; y otros donde las tías Gómez. “Luego vivimos en una casa de El Palo entre Cuba y Miranda, y para 1935 nos fuimos para la casa de los jesuítas en la finca Miraflores, rodeados de mangas y de vacas de ordeño”. Cuando la situación económica mejoró, alquilaron una casa amplísima de dos pisos donde cupieran los Gómez Agudelo en el primer piso y las hermanas Gómez Escobar en el segundo. Estaba situada frente al Instituto Isabel La Católica o CEFA (Centro educacional femenino de Antioquia), en cercanías de la Plaza de Flórez. “De allí nos fuimos a vivir a la casa de Córdoba entre Colombia y La Playa, donde murió mi padre en 1938, cuando mi hermana Clarita tenía apenas 10 meses de nacida”.

Ojalá conserven esa casa donde él murió. Sería una lástima que también la tumbaran; como sería una lástima que demolieran la casa donde nacimos casi todos nosotros en Maturín con Pascasio Uribe –nos dijo doña Isabel Vda. de Correa.

Nada de raro tendría, doña Isabel –le dijimos– los paisas somos más buenos para tumbar monumentos arquitectónicos que para mantenerlos.

En el portal Neonadaísmo 2011 puede verse el video con la entrevista que nos concedió doña Isabel:

http://neonadaismo2011.blogspot.com/2013/05/blog-post.html

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)


domingo, 12 de julio de 2015

106. Como dos extraños, tango en El Marabú

Hay una conocida anécdota acerca de Johannes Brahms y Johann Strauss II, hijo; a quien en familia, para diferenciarlo del padre, apodaban “Schani”; anécdota que figura tanto en la biografía de Brahms como en la de Strauss II. Dice la anécdota que una hija de este Strauss se acercó a Brahms en solicitud de un autógrafo para su álbum de recuerdos. Era costumbre que los compositores dibujaran un pentagrama y escribieran, antes de la firma, las notas de un par de frases musicales de alguna obra suya, y Brahms procedió a escribir dos líneas del vals “Danubio Azul” de Strauss hijo, agregando un comentario que significa algo así como “Lástima que esto no lo hubiera compuesto yo”. Aunque ellos eran amigos, esa frase entre colegas es todo un elogio a dicha obra.

Strauss II y Brahms

Encuentro una inconsistencia en esta anécdota por la sencilla razón de que en sus tres matrimonios, con Hetty Treffz, con Angelika Dittrich, y con Adele Deutsch, Johan Strauss II ¡No tuvo hijos!, según leo en el blog “El mentidero de Mielost”, artículo “Grandes Compositores: Strauss, los reyes del vals” (segunda parte):


"…Johann Strauss hijo al que dejábamos en 1862 recién casado con Henrietta Treffz. El matrimonio no tendría hijos, como tampoco los tendrá Johann con sus dos siguientes esposas...".

Pero tal vez esta jugosa anécdota no sea un infundio, sino que está mal atribuida. Quizás la damita que solicitó a Brahms el autógrafo no fue una inexistente hija de Johann Strauss II, sino su única sobrina mujer, Karolina Anna Strauss, que era hija de su hermano Josef.


Cuando entrevisté al pintor Ramón Vásquez Arroyave, le mencioné que en la ciudad había un pintor que pintaba con su estilo y hasta vendía cuadros falsificando la firma del maestro para darles valor comercial. “A mí eso no me molesta”, dijo don Ramón, “porque un plagio es un homenaje que le hacen a uno en reconocimiento de su obra”. 

Al hablar de plagios en el artículo sobre el tema “Estoy pensando en ti”, de Raúl Sampaio y Benil dos Santos, mencioné el tema “La clave azul”, registrado por el compositor mexicano Agustín Lara, cuyo verdadero autor es su padre, el médico Joaquín M. Lara:

Clave azul”, de Agustín Lara, interpretado por Javier Solís:

Dice este tema que “…ya se fue el sol de Marabú”, dando la letra a entender que es un lugar de México, un poblado, una isla, una playa; pero no pude encontrar a qué se refirió el autor al mencionar la palabra Marabú.

Marabú, ave zancuda

Marabú, arbusto de maleza

Marabú es un ave zancuda que se alimenta de carroña, y es también un arbusto muy común en Cuba donde se le considera maleza, por lo que dos cubanos han inventado una máquina para acabar con esa maleza. Pero unos investigadores han encontrado que con ella puede hacerse una biomelaza apta para producir energía eléctrica, transformándola de maleza en planta productiva. Su nombre ha dado lugar a que con él se bauticen cabarets, restaurantes, sitios públicos, y hasta una cuchilla de afeitar en Argentina cuya marca era “Marabú azul”.

Marabú”, bolero de la autoría del peruano Luis Barrios Rojas, con el nombre artístico de Lucho Barrios, también apodado “Mr. Marabú”, en cuya letra no se menciona esa palabra que le da el título (curiosidad que comparte con el pasillo “El aguacate”, del ecuatoriano César Guerrero Tamayo):

Varias versiones de este bolero se encuentran en la red, entre ellas las interpretadas por el Trío Antares (un trío ecuatoriano fundado en la colombiana ciudad de Ipiales), por el Trío Singular (de la también colombiana ciudad de Pasto), y por el colombiano Elías Ramírez.

Elías Ramírez, de Medellín, adoptó el nombre artístico de Marabú, y con él cosechó éxitos en los años 60 en su ciudad natal, al igual que lo hizo después en Argentina y en Perú, países adonde viajó; y en México, país donde reside. Estuvo en Medellín en la semana santa de abril del año 2007, y con él visitamos a su amigo Aníbal “El gordo” Moncada en El Patio del Tango, dos meses antes de que éste muriera.

Marabú”, bolero de la autoría del peruano Lucho Barrios, apodado “Mr. Marabú”; interpretado por el colombiano Elías “Marabú” Ramírez:

Marabú fue también el nombre de un exitoso cabaret tanguero de Buenos Aires (Argentina), que solía frecuentar el letrista José María Contursi.

Historia de amor en El Marabú”, artículo de Eduardo Parisi publicado el 27 de marzo de 2011 en la sección Secreta Buenos Aires, del periódico Clarín.com:

"…El Marabú era uno de los tantos cabaret (una palabra francesa que significa “taberna”) de la activa vida nocturna que reinaba en Buenos Aires. Y entre sus habitués estaba José María Contursi, “Catunga” para los amigos. El poeta había recibido una música compuesta por su amigo Pedro Laurenz (un bandoneonista de lujo) y estaba buscando una historia para darle letra. La encontró en el local de la calle Maipú.

En ese lugar trabajaba una chica que había llegado desde Córdoba encandilada por las luces de la gran ciudad. Y dicen que su belleza se destacaba. Allí, después de un tiempo, esa joven formó pareja con uno de los mozos, también cordobés. La idea de ambos era seguir algunos pocos años más con aquella vida nocturna, juntar unos pesos y luego retirarse para buscar otros horizontes.

Aquello era demasiado lindo para que durara y la realidad se ensañó con ellos. Una noche, que pareció más oscura, tres hombres llegaron al cabaret y sacaron a la chica por la fuerza. Lógicamente su pareja y sus compañeros la defendieron. Pero uno de los tres visitantes puso sobre la mesa un argumento que los sorprendió: aquella mujer era su esposa. Y mostrando la libreta de casamiento, dijo que estaba allí para rescatarla de aquel lugar de vicio y perdición. Las costumbres de la época no pudieron con el amor y la muchacha marchó hacia Córdoba. Abatido, el mozo entró en una espiral depresiva que ni sus compañeros ni el ruido de aquella vida de jarana lograban atenuar. Por eso, tres años después, y viendo que la herida seguía abierta, empezaron a alentarlo para que fuera a buscarla. Aquello sería la estocada final.

La encontró atendiendo un almacén en las afueras de la ciudad de Córdoba. De aquella diosa de la noche no quedaba nada. El tiempo y las angustias no sólo habían cambiado su físico para mal. Su pensamiento estaba en otro circuito que no era el de él, ese que habían soñado juntos.

Con esos datos, Contursi armó la letra de “Como dos extraños”, un tango de los memorables.

“Que gran error volverte a ver/ para llevarme destrozado el corazón/ Son mil fantasmas al volver, burlándose de mi las horas de ese muerto ayer” , dice el poeta. Y concluye: “Y ahora que estoy frente a ti parecemos ya ves dos extraños/ Lección que por fin aprendí, cómo cambian las cosas los años / Angustia de saber muerta ya la ilusión y la fe…/ Perdón si me ves lagrimear, los recuerdos me han hecho mal”.

Así que esta es la historia que hay detrás del tango “Como dos extraños”, en donde la realidad supera a la ficción.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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“Como dos extraños”

Tango con letra de José María Contursi y música de Pedro Laurenz, interpretado por Roberto “Polaco” Goyeneche.


Me acobardó la soledad,
y el miedo enorme de morir lejos de ti.
¡Qué ganas tuve de llorar
sintiendo junto a mí
la burla de la realidad!
El corazón me suplicó
que te buscara, y que le diera tu querer.
Me lo pedía el corazón,
y entonces te busqué…
creyéndote mi salvación.

Y ahora que estoy frente a ti
parecemos, ya ves, dos extraños.
Lección que por fin aprendí:
¡Cómo cambian las cosas con los años!
Angustia de saber muertas ya
la ilusión y la fe.
Perdón si me ves lagrimear.
¡Los recuerdos me han hecho mal!

Palideció la luz del sol
al escucharte fríamente conversar.
Fue tan distinto nuestro amor,
y duele comprobar
que todo, todo terminó.
¡Qué gran error volverte a ver
para llevarme, destrozado, el corazón!
Son mil fantasmas al volver,
burlándose de mí,
las horas del que ha muerto ayer.


domingo, 5 de julio de 2015

105. Estoy pensando en ti, plagio al desnudo

Se dice que cuando Johannes Brahms firmó el álbum de autógrafos de una damita de la familia Strauss, dibujó un pentagrama con algunas notas del Danubio Azul de su amigo Johann Strauss II, hijo, y como homenaje de admiración escribió: “Me hubiera gustado componer esto”.

Dos frases bíblicas suelen ser fundidas o confundidas en una. De una parte, dice el Eclesiastés (1:2-3) que “Vanidad, pura vanidad, nada más que vanidad… no hay nada nuevo bajo el sol”; cuya primera parte suele citarse, sin perder el sentido, como “Vanidad de vanidades, todo es pura vanidad”. Y de la otra, dice el evangelista San Lucas (8:17) “Porque no hay nada oculto… que no haya de ser conocido y de salir a la luz”. 

Metidas las dos en una mezcladora, sale una fusión bastante escuchada: “No hay nada oculto bajo el sol… todo se sabe”. Esta última cita no es literal, pero es verdad.

El verbo desconocer y el verbo ignorar significan “no tener conocimiento de algo”; pero también significan “tener conocimiento y hacer caso omiso de ese conocimiento”, o sea desconocerlo, ignorarlo, darse por desentendido.

Para que nos pongamos en contexto, recordemos dos frases que se atribuyen a Voltaire y no son de él: “Estoy en desacuerdo contigo, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarte” y “Calumniad, calumniad, que de la calumnia algo queda”. Nunca las dijo, pero le siguen atribuyendo estas dos frases, como lo dejo registrado en la entrada “Frases apócrifas” que está insertada en este blog. 

Ya sabemos que a García Márquez le han atribuido cosas que él no escribió. Pero lo que sí escribió en su autobiografía “Vivir para contarla”, acerca de sus consejeros literarios, fue que “lo único que me recomendaban era que no cometiera ningún plagio que se notara demasiado”. Reconocer esto, tal vez implique que ningún autor está libre de ser víctima o victimario de plagio.

Declaro que soy admirador ferviente de Agustín Lara, y que no sólo me gustan sus canciones sino que admiro su forma de cantar. No quiero dejar dudas sobre mi admiración por él. Pero no soy incondicional suyo, ni de nadie; porque mi admiración está supeditada a la verdad, y nada más que la verdad. Como dijo Aristóteles, “Soy amigo de Platón, pero más amigo soy de la verdad”.

Hace un tiempo vi un video del programa “La historia detrás del mito” de TV-Azteca, la cadena mexicana de televisión, sobre la vida de Lara. Infortunadamente el video ya no está disponible en la red, pero en ese programa sus biógrafos Pavel Granados y Guadalupe Loaeza (autores del libro Mi novia la tristeza, sobre la vida del compositor) contaron que por lo menos uno de los temas registrados por Agustín a su nombre, el danzón “La clave azul” (Ya se va la clave azul, se va el sol de Marabú. Ya se va, no volverá, jamás, pero jamás, la clave azul), no era suyo sino de su padre, el médico Joaquín Lara.  

La clave azul”, por Agustín Lara:


Agustín Lara era un grande de la música romántica, pero era un músico-poeta-loco lleno de defectos. Dice Francisco “Paco I” Ignacio Taibo Lavilla, que “Yo no recuerdo que Agustín Lara haya dicho nunca una verdad. Era un mentiroso profesional”; y Pavel Granados dice que “Lara era manipulador y mentiroso”. 

Aparte de ser mitómano, inventor de sus propios mitos, cometió ese lapsus de registrar como suyo lo que era de su padre. 

Hay obras de Agustín que aparecen registradas a nombre de su hermana María Teresa Lara como testaferro, como por ejemplo “Oración caribe”, cosa que hizo él para evadir exclusividades en derechos de autor de los leoninos contratos de regalías que le imponían las casas disqueras.

Oración caribe”, por Agustín Lara:


Resulta que en México le hicieron un homenaje al, en ese entonces, ya fallecido compositor; y entre los artistas se presentó la cantante Imelda Miller (Imelda Mézquita Pérez de Miller) de quien se dice que “presumió de ser la única cantante en México que había grabado Estoy pensando en ti”; lo cual no es cierto porque se sabe que esa canción fue al menos grabada por la mexicana Elvira Ríos, una de las intérpretes preferidas de Lara para el estreno de sus canciones, junto con Toña la Negra, Ana María Fernández, Ana María González, Rebeca, Chabela Durán, Carmela Rey, y… creo que no más. Claro que hay muchas intérpretes de su música como Libertad Lamarque, Chabela Vargas, María Dolores Pradera, Josephine Baker, y muchas otras, incluida Natalia Lafourcade que nació cuando él ya tenía trece años de fallecido, pero no entran en la categoría de las que estrenaron sus canciones:
Carátula “Estoy pensando en ti”, por Elvira Ríos

Registro de carátula:

5 Estoy pensando en ti
Agustín Lara / Raúl Sampaio / Benil Santos (Elvira Ríos)

Estoy pensando en ti”, por Elvira Ríos:

La yucateca Imelda Miller ganó en 1973 el Festival de la OTI con la canción “Qué alegre va María”. Admiradora de la música de Lara, figuró en la lista de artistas invitados al homenaje en memoria del compositor, y cantó “Estoy pensando en ti”; tema que, según dijo ella y aparece en su página oficial, “Agustín Lara le dio para que lo estrenara en México, pues ya se lo había grabado antes una figura brasileña”.  

No encuentro a la Sra. Miller en la lista de las cantantes preferidas de Lara, como para que él se animara a darle a estrenar esta canción antes de su muerte en noviembre del año de 1970. Según la página oficial de la cantante, “En los años 70´s grabó Imelda la canción “Estoy pensando en ti” de Lara”. Hay un video de ella cantando el tema con las “Estrellas de Agustín Lara”, en un programa televisivo posterior a la muerte del compositor.

No pude encontrar la grabación de la versión de Imelda, ni datos de la disquera con los códigos de registro, versión que no tuvo éxito comercial ni repercusiones por estos lados. Muerto Lara, no parece haber a quién preguntarle sobre el asunto.


Estoy pensando en ti”, bolero en la voz de Agustín Lara:

Edicoes Euterpe Ltda., de Río de Janeiro, es una casa grabadora que registra sus obras ante la Sociedad Brasileña de Autores, Compositores y Escritores de Música (SBACEM), al igual que en España lo hacen ante la Sociedad General de Autores de España (SGAE), y en México ante la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM).

Edicoes Euterpe tuvo entre sus artistas a Benil Santos, un compositor que trabajó “en llave” con Raúl Sampaio Cocco, el violinista, cantante y compositor que hacía parte de la planta de artistas de esa casa grabadora.  Ambos tienen obras en conjunto, o con otros autores.  De sus obras en conjunto, son reconocidas, entre otras: Eu compro essa mulher, Mal de amor, Noites cruéis, Lembrancas, Fingimiento, Confidencia, Praga de amor y… Estou pensando em ti

Estou Pensando em Ti

Estou pensando em ti chorando
E num lamento lá fora o vento
Chora comigo
Estou pensando em ti chorando
Anjo divino, que o meu destino
Modificou
Estou pensando em ti chorando
Abro a janela a noite é bela
Mais o que eu me importo
Estou pensando em ti chorando tanto
Onde te encontras
Hás de sentir a mágoa do meu pranto
Estou pensando em ti chorando
Abro a janela a noite é bela
Mais o que eu me importo
Estou pensando em ti chorando tanto
Onde te encontras
Hás de sentir a mágoa do meu pranto
Estou pensando em ti…

Raúl Sampaio y Benil dos Santos
Benil dos Santos (Cabo frío, Río de Janeiro, nov. 20 de 1931), que aparece a veces como Benil Santos:


Dice en esta biografía que Dos Santos “…en 1960 compuso Cancâo de ninar mamâe… y en el mismo año compuso uno de sus mayores sucesos en compañía de Raúl Sampaio: Estou pensando em ti, grabada por Anisio Silva en el sello Odeón”.

Raúl Sampaio

Raúl Sampaio Cocco (Cachoeiro de Itapemirim, Espíritu Santo, julio 6 de 1928), aparece a veces como Raúl Sampaio y a veces como Raúl Cocco:


En la discografía que trae, aparece “Estoy pensando en ti” con la coautoría de Benil dos Santos y el estreno por el cantante Anisio Silva.

Estou pensando em ti”, versión en portugués del brasileño Anisio Silva, 1960:

Aunque entre coleccionistas se sabe, el público ignora que ese tema atribuido al compositor mexicano Agustín Lara no es de él sino de los dos autores brasileños mencionados. Según me dijo el Dr. Luciano Londoño López, los autores ganaron el pleito por derechos de autor y regalías, y Agustín tuvo que pagarles una indemnización de US$30.000, a pesar de lo cual siguió Lara figurando como coautor en una salomónica decisión, supongo, de las sociedades de autores y compositores, con lo que quedaban bien al mismo tiempo con Dios y con el diablo. La información que trae Internet al respecto es poca, muy poca, por lo que tal hecho no es conocido ni reconocido por el público. La verdad ya se sabe, pero sigue imperando la mentira.

Veamos el registro de este bolero en la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), después de que los brasileños le hubieran ganado el pleito a Lara:

SOCIEDAD AUTORES COMPOSITORES DE MÉXICO (SACM):

Título de la obra:
Estoy pensando en ti 

Compositor-Autor:
00005193400 
Lara Aguirre Agustín (SGAE)

Compositor:
00006410433
Raúl Cocco (SBACEM)

Autor:
00027587754
Santos Benil dos (SGAE)

Arreglista:
00055756750
Lara Aguirre del Pino Agustín (SACM)

Editor original:
00009582281
Euterpe Edicoes Ltda. (SGAE)

Llama mi atención que el hecho de ser “arreglista” autorice jurídicamente a compartir créditos con los autores.  Tal cosa no deja de ser preocupante porque de “arreglistas” está poblado el mundo.

Como se dijo, los brasileños Dos Santos y Sampaio pelearon judicialmente con Agustín Lara porque él se atribuyó falsamente la autoría del tema, y ganaron el pleito.  No se entiende cómo, si ellos ganaron, en los registros de la Sociedad de autores y compositores de México (SACM) sigue figurando Agustín Lara como si él hubiera acudido a la ayuda, como simples colaboradores, de los dos brasileños allí registrados. Eso es inexacto. No hay justicia en eso, pero es entendible, ¿Cómo iban los de la SACM a ponerse a pelear con Lara, con todo el poder que a él lo respaldaba en los últimos años?

Contracarátula Lp “Palabra de Cariño”, 
de Bienvenido Granda con orquesta

Aparte el plagio de Lara, que es un mico que se colgó del hombro de los autores y se niega a bajar de ahí, está el hecho de que Bienvenido Granda lo cantó… y pasó a figurar también en la lista de autores. ¿Qué tal esa? De tal cosa me enteré con el libro “Bienvenido Granda, el bigote que canta”, quinto de la serie “Estrellas de la Sonora Matancera”, escrito por el médico Héctor Ramírez Bedoya, quien incluye ese bolero en la discografía del cantante, según los registros 138 y 139 de la pág. 307.  Bienvenido grabó ese tema cuando ya había salido de la plantilla del conjunto cubano, y lo hizo con otros acompañamientos así: en 1964 con la Orquesta Latina de Pocho Pérez, para el sello DIMSA; y en 1968 con la Sonora Veracruz de Pepe Vallejo, para el mismo sello.  Los datos para estos registros es posible que los hubiera tomado el Dr. Héctor de la carátula de los long plays o de las etiquetas de los discos, y su autoría aparece registrada como de “Sampaio-Santos-Granda” en ambos casos.  Es más, en la página 134 del capítulo 10 titulado “Su voz peregrina, después de la Sonora”, se lee que:

Otras grabaciones con diferentes grupos, que tienen la firma autoral de Bienvenido, a veces con la colaboración de otros compositores, son: 1. Estoy pensando en ti, bolero con la Sonora Veracruz y con la colaboración de los compositores brasileños Sampaio y Santos”.  

De ahí se desprende que el autor es Bienvenido Granda, y que los brasileños fueron unos simples colaboradores.  Eso no es cierto y no sé cómo Bienvenido vino a figurar allí como autor cuando fue solamente un intérprete.  

Contracarátula Lp “Palabra de Cariño”, 
de Bienvenido Granda con orquesta

Estoy pensando en ti”, en versión de Bienvenido Granda:

No sólo eso, sino que Quintus Gaetulius en su blog “Por la vereda tropical”, en artículo de mayo 20 de 2015 titulado “Bienvenido… a Brasil”, afirma que en el año de 1964 Bienvenido Granda, “en su intento de llegar al público brasileño, grabó un long play casi enteramente de composiciones de autores de dicho país… con la Orquesta Latina”. Ese larga duración de la Comercial Fonográfica RGE de Sao Paulo se tituló “Palabra de Cariño”, y en él se incluye el tema “Estou pensando em ti” acreditado a los compositores Sampaio y Santos. ¿Cuándo, entonces, empezó a aparecer Granda metido con los nombres de los autores, si en ese disco suyo no lo hizo?

Detalle de la contracarátula 
Lp “Palabra de Cariño”, de 
Bienvenido Granda con orquesta

No se justifica su inclusión, por lo tanto, así le haya hecho arreglos a esa pieza; como tampoco justifico que Agustín Lara figure en la marquesina, aunque haya sido su arreglista. 

La pieza es, en justicia, de Sampaio y Dos Santos, sin discusión ni arandelas; y así les fue reconocido jurídicamente… mas, no públicamente porque en las etiquetas y carátulas se siguen propagando los errores. Y en Internet, que a tantos años de estos sucesos no se entera de que hubo un pleito, ni de quien lo ganó; y apenas registra someramente en relación con este bolero a los brasileños Sampaio y Santos, perdidos en el maremágnum de información de la red en la que aparece más vistoso Eros Ramazzotti con su canción “Cosas de la vida” (Son humanas situaciones /los momentos de los dos. /La distancia, las pasiones… /Hoy, como siempre, estoy pensando en ti…), retitulada como “Estoy pensando en ti” por causa de esta última frase que se encuentra en la letra. 

Por “Cosas de la vida”, hasta Eros Ramazzotti ha entrado en la paternidad de un tema que ha sido de malas, porque un error es más fácil de cometer que de corregir, cuando hay ganas de hacerlo; ya que, cuando no hay ganas, es tarea poco menos que imposible.

Agustín Lara fue un músico inmenso que, aunque se apropió de aquella obra de su padre, en realidad no le hacía falta para acrecentar su grandeza. Puede prescindirse de ella en su discografía, y no pasa nada. Tampoco disminuye su genio el hecho de que haya registrado obras suyas a nombre de su hermana María Teresa. Lo suyo es suyo, y eso se sabe porque no hay nada oculto bajo el sol. Por su carácter megalómano e individualista, no se sabe que le haya puesto música a letras ajenas, ni que haya entregado sus letras para que otros le pusieran música, así fuera consciente de tener deficiencias y de que podía exponerse al rechazo de algunos que calificaban de cursi su música y sus letras. Alguna vez dijo que: “Soy ridículamente cursi, y me encanta serlo porque la mía es una sinceridad que otros rehúyen… ridículamente”. Tuvo intérpretes preferidos a quienes dio a estrenar su música pero, que se sepa, no compuso obras en colaboración con nadie. 

Así es que lo que yo creo, en relación con esta obra de los brasileños Sampaio y Dos Santos, es que alguna vez él la escuchó y se dijo que tal cosa parecía haber sido escrita por él y tenía su estilo; y pensó que era algo que a él le hubiera gustado escribir, sucumbiendo a un impulso de cleptomanía o robo innecesario. Desde ese punto de vista, su plagio fue un homenaje a la calidad de tal obra.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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ESTOY PENSANDO EN TI
(Letra y música de Raúl Sampaio y Benil dos Santos)
Interpretación del Trío Avileño
(Fernando Estenoz, Miguel y Toño Medina)

https://www.youtube.com/watch?v=wRK2LUR_Suo

Estoy pensando en ti, llorando;
y, en un lamento, el dulce viento llora conmigo.
Estoy pensando en ti, llorando,
en el camino que mi destino modificó.

Estoy pensando en ti, llorando.
La noche es bella, llena de estrellas;
mas, ¡Qué me importa!
Estoy pensando en ti, llorando tanto
que donde vayas te ha de seguir
lo amargo de mi llanto.

Estoy pensando en ti, llorando.
La noche es bella, llena de estrellas;
mas, ¡Qué me importa!
Estoy pensando en ti, llorando tanto, tanto,
que donde vayas te ha de seguir
lo amargo de mi llanto.