martes, 25 de febrero de 2014

27 El último café

La semana pasada cayó sobre el occidente de Medellín un torrencial aguacero de esos memorables, que creció hasta el borde las canalizadas quebradas (riachuelos) de Ana Díaz y de La Hueso, que bajaron impetuosas para encontrarse en su confluencia frente al Centro Comercial Obelisco en los alrededores de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot. Ya juntas, siguieron su aumentado cauce para encontrarse con el ya muy crecido río Medellín. Algo digno de verse si uno se anima a enfundarse en una capa de caucho, con botas plásticas y casco de minero, para arrimarse a sus orillas y desafiar el temporal. Pocos se atreven. Ese punto de encuentro era denominado por los indígenas aztecas en náhuatl con la palabra "tacubaya", que significa "lugar donde se juntan las aguas", y su abreviada "Tacuba" dio nombre a una calle y una barriada de la ciudad de México, para conmemorar una batalla que se libró allí. Sobre esa calle fue instalado un conocido café restaurante llamado "Café Tacuba", y por ese café fue nombrado un conocido grupo de rock mexicano que le dio un toque personal a la escritura de su nombre: "Café Tacvba". Yo tampoco lo sabía. Tienen un tema titulado "Río" (Llovía del cielo sobre árboles y mares, y yo vi a las plantas crecer como animales).



El cigarrillo y el café parecen formar una pareja indisoluble:

Fumando espero”, tango con letra de Félix Garzo y música de Juan Villadomat:

Fumando espero a la mujer que quiero,
tras los cristales de alegres ventanales;
y mientras fumo mi vida no consumo
porque aspirando el humo 
me siento adormecer.


Escuché hace poco la historia de un hombre separado que se iba a la sala de llegada del aeropuerto a esperar a su exmujer con la esperanza de verla bajar las escalerillas buscando el regreso. Al partir el último avión él se levantaba y se iba a casa cargando la pesada carga de su desengaño. A los hombres que apuraban ese trago amargo les decíamos que "esperaban a la que nunca habría de llegar" y les pasaba lo que le pasó a la Penélope de Joan Manuel Serrat que todos los días se sentaba en el andén esperando el primer tren con su vestido de domingo, hasta que de tanto esperar envejecieron ella y su vestido.
Siempre le dije al pan, pan; al vino, vino; y al tinto, tinto; hasta que me enteré de que tinto es para muchos un vino oscuro y no un café. 

Y, ya que hablamos de café, café bien puede ser un bar o una cantina; o puede ser un café tinto, preparado a la manera del café americano o del café express.

El que en Bogotá no ha ido /con su novia a Monserrate, /no sabe lo que es canela, ni tamal con chocolate”; y el que va a la Argentina y no visita el Café Tortoni de Buenos Aires, puede decirse que no estuvo en la Argentina ni conoce a Buenos Aires. 

Dicen los versos del tango de Eladia Blázquez con música de Héctor Negro: 

Viejo Tortoni, 
refugio fiel 
de la amistad junto al pocillo de café. 
En este sótano de hoy 
la magia sigue igual, 
y un duende nos recibe 
en el umbral.

Mientras mi sobrina llegada de Alaska y su pequeña hija hacían compras en un almacén de cadena, su esposo gringo y yo nos aburríamos mirando nuestros relojes tras las cajas; él sin desatar palabra de español, y yo sin desatar palabra de inglés. Yo pensaba que si hubiéramos sido fumadores alguno de los dos, o los dos, el cigarrillo hubiera sido compañía. El cigarrillo es un mal vicio, pero es un vicio que acompaña. Quien fuma nunca está totalmente sólo, y para el que fuma las esperas no suelen ser tan largas. De pronto él y yo nos miramos y ambos hicimos maquinalmente una señal de levantar una taza de café hasta la boca. Nos dirigimos a la cafetería y pedimos a la joven del mostrador que nos sirviera café para dos. Allí sentados, sorbiendo nuestras tazas, la espera se diluyó sin desesperos. Se convirtió el café en una buena compañía.

Juntos”, interpretada por Paloma San Basilio:
http://www.youtube.com/watch?v=ucPi5jnmepE

Juntos, 
café para dos, 
fumando un cigarrillo a medias. 
Juntos, 
cualquier situación 
de broma entre las cosas serias. 
El mundo entre dos, 
diciendo a los problemas adiós. 


Café para dos”, tango con letra y música de Francisco Canaro:
http://www.youtube.com/watch?v=MDokxiFCQwQ

Vení, hermano, sentáte
a tomar café conmigo.
Quiero conversar contigo,
y a escucharme preparáte.
Escucháme, te lo imploro.
Tomá, fumá un cigarrillo.
Con el humo del pitillo
disimulo, si es que lloro.
Perdoná si te hago a vos
víctima para escucharme;
es que quiero desahogarme...
¡Mozo! Café para dos.

El café ha sido tema en la música, más allá de “El camino del café” o de “Ojalá que llueva café”.

Café de los Angelitos”, tango con letra de Cátulo Castillo y música de José Razzano:
http://www.youtube.com/watch?v=XGQJYi3EuPc

Yo te evoco, perdido en la vida
y enredado en los hilos del humo,
frente a un grato recuerdo que fumo
y a esta negra poción de café.

Hay quien mide las esperas por la cantidad de tazas de café que se toma, o por la cantidad de ceniceros que llena con sus colillas:

Café La Humedad”, letra y música de Cacho Castaña:
http://www.youtube.com/watch?v=tz06MNFmZZ4

No me pregunten si hace mucho que la espero: 
un café que ya está frío 
de hace varios ceniceros;
aunque sé que nunca llega…



Y fueron los cafés puntos de encuentro donde tomar café fue apenas un pretexto para verse con los amigos… o con esa mujer que alguna vez nos dio una esperanza bañada en desengaños:

Cafetín de Buenos Aires”, tango con letra de Enrique Santos Discépolo y música de Mariano Mores:
http://www.youtube.com/watch?v=-b95nODV5fQ

Ya de muchacho me diste, entre asombros: 
el cigarrillo, 
la fe en mis sueños, 
y una esperanza de amor… 

Sobre tus mesas, que nunca preguntan, 
lloré una tarde el primer desengaño, 
nací a las penas, 
bebí mis años, 
y me entregué sin luchar.



El último café”, tango con letra de Cátulo Castillo y música de Héctor Stampone:
http://www.youtube.com/watch?v=c61SKJcCU2A

Llega tu recuerdo en torbellino, 
vuelve en el otoño a atardecer. 
Miro la garúa y, mientras miro, 
gira la cuchara de café.

El último de café 
que tus labios 
con frío 
pidieron esa vez 
con la voz 
de un suspiro.

Recuerdo tu desdén, 
te evoco sin razón, 
te escucho sin que estés. 
“Lo nuestro terminó”, 
dijiste en un adiós 
de azúcar y de hiel.

Lo mismo que el café, 
que el amor, 
que el olvido, 
que el vértigo final 
de un rencor 
sin por qué.

Y allí, con tu impiedad, 
me vi morir de pie; 
medí tu vanidad 
y, entonces, comprendí 
mi soledad sin para qué. 

Llovía, y te ofrecí 
¡el último café!

Y dejemos aquí las cosas enfriadas con el último café, un café amargo para acompañar el desvelo de una larga noche de insomnio.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

26 As três mosqueteiras

Hace poco llamó mi atención una película alemana que se presentó en “La Berlinale 2014”, el festival cinematográfico de Berlín, en la que se cuenta la historia del poeta Friedrich von Schiller y las dos hermanas que de él se enamoraron. Aunque se casó con la una, fue la otra la que quedó en embarazo. Tuvieron una hija. Interesante historia de amores poco convencionales, a la mosquetera: “Todos para uno, uno para todos”.

Una persona es para lo que nace, y ¡punto! El que nació para músico, pues que sea músico; el que para poeta, que sea poeta; y el que nació para loco, ¡que sea loco! 

Como dice en portugués una de las protagonistas del documental que voy a mencionar, “A pessoa é para o que nasce”, y esta es la historia de tres mujeres que nacieron para ser hermanas, y nacieron para ser ciegas, y nacieron para ser pobres, y nacieron para pedir limosna, y nacieron para ser una para todas y todas para una. 

As três irmâs María, Regina e Conceiçao Barbosa

A pesar de sus limitaciones, alguna vez fueron jóvenes y tuvieron atractivo. Alguna de ellas se consiguió un marido que se convirtió en el hombre de la casa y en los ojos de todas. Su mujer así lo entendió, y aceptó que fuera el marido de todas. A veces dormía con la una, a veces dormía con la otra, pero no dejaba que ninguna durmiera sola todas las noches, ni que ninguna durmiera acompañada todas las veces. Si así fuera, no hubiera podido ser marido para ellas. 

Ellas cantan para atraer la atención de los benefactores callejeros de quienes reclaman sus monedas, y son intérpretes intuitivas que se acompañan de una artesanal “ganzá” o maraca brasileña ("Ganza" se originó de la quimbundo nganza, que significa calabaza. Wikipedia).



Tienen una nieta que se ha conseguido su hombre y el muchacho es el que cuida de ellas. Cocina para ellas, lava la ropa, barre y asea la casa. En toda casa hace falta un hombre que ponga la cara por la familia.

La revista Salpreso.com trae la reseña del documental que el cineasta Roberto Berliner realizó contando la historia de las tres hermanas que salieron del anonimato de Campina Grande do Paraiba en el nordeste de Brasil, y se convirtieron en celebridades por su culpa, llegando a ser condecoradas en ceremonia especial por parte del presidente Luis Inácio Lula da Silva en Brasilia:

1:

2:

Cómo decía la antigua copla de los abuelos: 

Sólo le pido a mi Dios, 
y a las ánimas benditas, 
que mi mujer y mi novia 
se quieran como hermanitas.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

viernes, 21 de febrero de 2014

25 Salsas y ensaladas



Va a parecerles que este artículo es una ensalada (mosaico llamábamos los amantes de los discos a este sancocho de temas, y también salpicón, tutti frutti, o potpourrí).

Sergio Santana Archbold es un ingeniero nacido en San Andrés (Isla) y residente en Medellín, antiguo propietario del sitio salsero Rumbantana en la calle San Juan, que ha tenido por afición toda su vida la colección de música de salsa y caribeña, y la recolección de información sobre ese tema, lo que lo hace una autoridad reconocida. Ha publicado ya varios libros que son referente para los estudiosos de la música, y acaba de publicar su más reciente obra titulada “Mi salsa tiene sandunga y otros ingredientes”, nombre inspirado en el título del tema compuesto por Elio Revé.


Entre ensaladas y salsas, ¿Cuál es la diferencia? No hay que ser gastrónomo para saberlo, como tampoco hay que ser gastrósofo. Hay diferencia. “Gastrónomo es el que estudia la relación del hombre con su alimentación y con su medio ambiente”, y para ocuparse de esa tarea aprende de cocina y sabe cocinar. ¿Y gastrósofo?, preguntémosle a doña Wikipedia de Google:

La Gastrosofía es la denominada ciencia de los apetitos, los gozos y los sentimientos. Se fusionan en esta ciencia por igual el conocimiento culinario (así como las costumbres) con el placer por la comida, la bebida, el erotismo, la música y las costumbres. Es denominado como el arte de los placeres de la mesa. Al igual que la filosofía, la gastrosofía tiene por objeto la gastronomía y las actividades indagadoras sobre lo que se cocina, lo que se bebe y, sobre todo cómo se ha hecho a lo largo de la historia, los orígenes y cuáles son las fuentes escritas de la comida.

Hay, pues, diferencia entre un gastrónomo, un gastrósofo, y un simple cocinero, así éste sea bueno. Cocineros hay muchos, y no son necesariamente gastrónomos ni gastrósofos.

En cuanto a la pregunta inicial digamos que una ensalada es un conjunto de elementos que están juntos pero no revueltos, se acompañan pero no se mezclan; mientras que en la salsa los elementos se combinan y mezclan para realzar los sabores de un plato, o para mejorarlo en el gusto del consumidor. Hay quien dice que una buena salsa puede mejorar un mal plato; y una mala salsa puede dañar uno bueno.

Este preámbulo para hablarles del presentador de la noche del 20 de febrero de 2014 en el auditorio de la Biblioteca Pública Piloto (BPP), antropólogo Ramiro Delgado Salazar, que es profesor del Laboratorio de Comidas y Culturas en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia. Dos trabajos suyos son “Comida y cultura: identidad y significado en el mundo contemporáneo”, y “Comidas y culturas regionales: identidades y patrimonialización”. Es, pues, un estudioso de la comida como arte y como alimentación, y no como simple llenado del estómago. Los gastrónomos saben que hay diferencia entre la comida chatarra y la comida gourmet, así ambas dejen satisfecho el apetito del comensal. Digamos que el presentador fue, si se me permite la comparación, el “plato de entrada”.


Hizo el presentador varias referencias a los paralelos entre la salsa como aderezo de las comidas, y la salsa como género o ritmo musical caribeño, que era el tema que nos convocaba en esta noche; y para complementarlo al final hubo para los asistentes una degustación buffet en que se ofrecieron en la mesa fuentes con palitos de queso, pasteles, y trozos de queso; con una variedad de cuatro o cinco salsas para acompañarlos que iban desde las de gusto dulce hasta las de gusto salado. Un regalo para los placeres gustativos.


La noche se inició, siguiendo con las comparaciones gastronómicas, con el postre. Se trató de una serenata dada por El Duetto, conformado por la primera voz y guitarra marcante de Juan Fernando Cardona; acompañado de la segunda voz y el requinto de Jiovanny Gil. Son estos dos lo que en gastronomía se llama un buen maridaje. El uno realza al otro. Cantaron en esta noche una selección de boleros y sones de autores cubanos:

“Allí” 
(Allí, donde te conocí, quiero verte otra vez; bajo aquel flamboyán, allí te esperaré…). Bolero de Pedro Flores.

“Veinte años” 
(Qué te importa que te ame, si tú no me quieres ya…). Habanera con letra de Guillermina Aramburo y música de María Teresa Vera.

“La gloria eres tú” 
(Eres, mi bien, lo que me tiene extasiado… por qué negar que estoy de ti enamorado…). Bolero de José Antonio Méndez.

“Olvido” 
(Aunque quieras olvidarme, te ha de ser imposible porque eternos recuerdos tendrás siempre de mí…). Son de Miguel Matamoros.

“Lágrimas negras” 
(Aunque tú me has dejado en el abandono, aunque ya han muerto todas mis ilusiones…). Son de Miguel Matamoros.

“Sublime ilusión” 
(He visto una boca que sólo ha dejado perturbada mi mente desde que la vi…). Danzón de Salvador Adams.

El plato fuerte de la noche fue la presentación del libro “Mi salsa tiene sandunga y otros ingredientes”, de Sergio Santana Archbold, que se inició con la intervención del antropólogo Darío Blanco Arboleda quien se refirió a que el libro pudo llevar otro título porque el autor en su recorrido no se limita a la salsa como (¿ritmo? ¿género?) tendencia musical sino que analiza sus imbricaciones con otros géneros como el tango, el bolero, el son, el danzón, la charanga. La salsa es… una salsa que mezcla y combina ingredientes y aportes tomados de distintas procedencias. Junto con frases y acordes musicales de un conocido bolero tocado a ritmo de danzón puede ir la estrofa de una rima de Gustavo Adolfo Becquer o el pregón de un vendedor callejero. El sociólogo Fabio Betancur Álvarez se refirió a que aunque la salsa tiene raíces en sones, danzones, charangas, y otros ritmos; y tiene antecedentes en Arsenio Rodríguez, Ignacio Piñeiro, y otros autores, incluido el grito de ¡Échale salsita! que se oyó en décadas anteriores a la de los años 60; es un movimiento que tiene identidad propia y diferenciada. No mencionaron los presentadores el hecho anecdótico de la coincidencia de que el patrocinador del programa del locutor venezolano Phidias Danilo Escalona fuera un fabricante de salsa y que este locutor hubiera aprovechado ese hecho para bautizar, involuntariamente, al nuevo movimiento musical que tiene muchas connotaciones gastronómicas expresadas en los gritos de ¡Que le pongan salsa! ¡Sabor! ¡Azúcar!

Luego el autor del libro habló de los preámbulos en que se cocinó, de su dedicatoria al Dr. Luciano Londoño López que mucho le aportó en múltiples conversaciones, de la fortuna de que este libro tenga dos prologuistas de peso pesado representados en el músico-historiador cubano Helio Orovio, ya fallecido; y en don Cristóbal Díaz Ayala, también músico-historiador cubano residente en Puerto Rico. Se refirió a los aportes de César Pagano Villegas y otros, muchos otros, cuya mención sería interminable al punto de afirmar que él fue sólo un amanuense pero que puede decir que ese libro fue escrito colectivamente a múltiples manos. Habló de que vistas las cosas desde esta perspectiva nunca se imaginó que él hubiera podido recopilar tanta información para su libro, pero también habló de que siente que es mucho más lo que se le quedó por fuera que lo que incluyó. Anunció otros libros que tiene cocinándose en salmuera, y de que él y Rafael Bassi Labarrera conformaron la empresa Ediciones Santo Bassilón para comercializar sus especializados productos dedicados a la música caribeña.

Don Cristóbal Díaz Ayala publicó en la página de Cubaencuentro.com una reseña sobre este libro prologado por él:

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

miércoles, 19 de febrero de 2014

24 Caballo viejo se ha ido

La noticia radial me sacudió. En Venezuela falleció el muy querido y admirado caballo viejo, el compositor Simón Díaz, y revivió en mi mente un correo enviado a ustedes hace algún tiempo.

La vida me llevó, en mis experiencias laborales, a pasar una tarde en Arauca en una humilde casa de un barrio de las afueras, con un conjunto llanero que ensayaba joropos para una presentación y, a poco, fui invitado a la celebración de un cumpleaños en una finca de Guasdualito en el lado venezolano, con ternera a la llanera, y zapateo por parte de otro conjunto que animaba la fiesta. Cuando uno no ha probado el plato, no se imagina lo que es una porción asada a fuego lento de ternera mamona que no ha probado otros alimentos fuera de la leche materna y no ha sufrido estrés ni malos tratos en su corta vida. Es una carne que se deshace en la boca de un comensal que no se cansa de comer y de comer y su estómago no se siente lleno de esa delicia que es una verdadera golosina. Extraordinarias e inolvidables experiencias que tengo grabadas en el corazón y que han vuelto a mí porque una amiga me envió el video de un programa en el que Simón Díaz, “El tío Simón”, recostado en una hamaca en su finca del Estado de Apure en Venezuela, cuenta la historia de su pasaje "Caballo viejo" para un programa de la televisión. 


Varias veces me han oído decir que el Sr. Google es una excelente ayuda para la memoria, pero que hay que considerar que, a sus años, la memoria le falla un poco (cada quien se lo imagina como quiere, y yo supongo que él es un señor de barba, lleno de conocimientos, un gallo viejo que ya no se cocina con el primer hervor). Suele pasar. Encontré allí esta referencia:


En la década de los 70 Ray Coniff actuó con notable éxito ante el público del Poliedro de Caracas y en Venevisión. Posteriormente, participó como invitado sorpresa en un homenaje que "Súper sábado sensacional" le hizo a Simón Díaz, compositor de "Caballo viejo", tema que Conniff también grabó.


Parecería que el encuentro de Ray Coniff con Simón Díaz fue “en la década de los 70” pero yo sé que no. Fue en los 80. Eso lo sé porque llegué a trabajar a Bucaramanga en 1984 y viajaba periódicamente de visita a Cúcuta (donde viví desde 1988), hospedándome en el Hotel Arizona. Un sábado en que me aburría en el hotel porque no había logrado terminar mi tarea a tiempo para regresar a casa el fin de semana, sintonicé en el televisor un canal venezolano. Por esos días, previos a la televisión por cable y a las transmisiones satelitales, en Cúcuta se sintonizaban mejor los canales venezolanos que los colombianos, al punto que los habitantes de frontera recibían el día con el himno venezolano del “Gloria al bravo pueblo” como cortina de apertura de las transmisiones. Por Venevisión pasaban el programa “Súper Sábado Sensacional” y ese día estaba dedicado a celebrarle con una piñata el cumpleaños al viejo bonachón y alegre de Simón Díaz. El estudio estaba lleno de bombas y cadenetas, el presentador Gilberto Correa y los auxiliares tenían gorritos cónicos de colores en la cabeza, y Simón Díaz estaba pletórico de risas partiendo el ponqué y recibiendo los aplausos del público que colmaba el auditorio. Sonaba uno y otro disco compuesto por Simón, haciendo referencia a su prolífica carrera musical, y el público coreaba pidiendo una y otra vez su disco bandera: ¡Caballo viejo! ¡Que cante Caballo viejo! Era el tema esperado, pero los productores del programa mantenían el suspenso. En algún momento el presentador anunció una sorpresa. A Simón Díaz le sería presentado un admirador suyo a quien personalmente él no conocía, ni el otro a él. Sería el momento de presentarlos y de que se hicieran amigos. Había expectativa, sonó una fanfarria, se corrió el telón, e hizo su arribo al escenario un bello alazán (nada de caballos viejos a la hora de regalar) llevado del cabestro por un viejo de barba algo parecido a Papá Noel, pero de contextura delgada. El presentador le anunció a Simón Díaz que tenía el gusto de presentarle a ese admirador y que ese admirador le llevaba de obsequio el alazán que acababa de hacer entrada en el escenario llevado por su donante… un donante que era nadie menos que ¡Ray Coniff! Los dos hombres, sonrientes, se fundieron en un abrazo y el público aplaudió enardecido, sintiéndose protagonista de ese momento mágico que iluminó la tarde de un viajero que se aburría en un cuarto de hotel en Cúcuta.

Ray Coniff, que fue trombonista de varias orquestas de salón, se hizo famoso cuando conformó su propia orquesta de música estilizada y le imprimió un sello muy propio que se caracterizó por la introducción de estribillos cantados por un coro femenino. Le gustaba mucho la música latinoamericana y la incorporó en el repertorio que animaba fiestas en los salones de baile. Cuando escuchó alguna versión de “Caballo viejo” se entusiasmó, y su oído avezado le dijo que ese sería un buen tema para él. Le hizo los arreglos orquestales y le incorporó un estribillo cantado en español por las chicas de su coro, un español con acento extranjero, naturalmente. El disco fue un éxito. Luego él, que era granjero cuando los compromisos artísticos se lo permitían, obtuvo la traducción de la letra de ese tema y se estremeció. A sus años había pasado quién sabe por cuantas experiencias amorosas y se había enamorado quién sabe cuántas veces de mujeres más jóvenes que él. Sabía lo que era estar atrapado entre las redes de un amor tardío y otoñal, ansiando la fortaleza y frescura de la juventud. Se sintió identificado y ya nunca volvió a interpretar ese tema sólo con el oído, porque se le incrustó también en el corazón. De ahí su interés por conocer al autor, ese hermano del alma, esa alma gemela, a quien no conocía. Yo supongo, porque para suponer estamos, que después del programa se fueron a una de esas haciendas de los Llanos Occidentales venezolanos (que son los mismos Llanos Orientales colombianos) y allí entre asados de “ternera a la llanera”; entre sonidos de arpa, cuatro y bordón; entre zapateos azotando el piso y jóvenes atentas ofreciéndoles copas de licor; vieron el amanecer llanero con su “sol de los venados” y su levantar el vuelo de bandadas de alcaravanes; y se adentraron por los esteros, abrasados por dentro por el calor de la resaca, y por fuera abrazados en una amistad ya indeclinable. Así los imagino.

Video de “Caballo viejo”, en versión estilizada de Ray Coniff y su orquesta:

http://www.youtube.com/watch?v=7JkCIfjtKV4

Aquí está el programa grabado por el autor, en el que recrea la historia de esa canción para la televisión venezolana:

http://www.youtube.com/watch?v=-33iTY19beg

Bueno, viejo Simón, ya tú sabes que después de esta vida no hay otra oportunidad; pero te queda el consuelo de que de este lado ¡las aprovechaste todas!

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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“CABALLO VIEJO”

Pasaje venezolano con letra y música de Simón Díaz

Cuando el amor llega así,
de esa manera,
uno no se da ni cuenta.
El carutal reverdece,
el guamachito florece,
y la soga se revienta.
Caballo… Le dan sabana
porque está viejo y cansao;
pero no se dan ni cuenta
que un corazón amarrao,
cuando le sueltan la rienda,
es caballo desbocao.
Y si una potra alazana
–“Caballo viejo”– se encuentra,
el pecho se le desgarra,
no le hace caso a falsetas,
y no le obedece al freno
ni lo paran falsas riendas.
Cuando el amor llega así,
de esa manera,
uno no tiene la culpa.
Quererse no tiene horario,
ni fecha en el calendario,
cuando las ganas se juntan.
Caballo… Le dan sabana
y tiene el tiempo contao;
y se va por la mañana
con su pasito apurao,
a verse con la potranca
que lo tiene embarbascao.
El potro da tiempo al tiempo, 
porque le sobra la edad;
“Caballo viejo” no puede 
perder la flor que le dan,
porque después de esta vida 
no hay otra oportunidad.


23 Dos idilios

Escuché ayer en la radio un par de idilios que llamaron mi atención. El primero es el vals “Idilio trunco” (¿Por qué has venido, no ves que estoy enfermo de tanto haber sufrido por culpa de tu amor?), que recuerdo particularmente en la voz de Alberto Castillo:

Idilio trunco”, vals con letra de Ángel Marino y música de Nicolás Blois, interpretado por Alberto Castillo:


En el baile de pareja uno suele percatarse de cuando una pareja lo es simplemente de baile, y cuando hay entre ellos un romance, un idilio. Se percibe en la mirada, esa mirada característica de los enamorados, y en las bocas. Las bocas de los enamorados se buscan; las otras se insinúan, pero así mismo se rechazan. Los brazos de los enamorados se estrechan, los otros ponen distancia. Es algo que se puede ver. Cuando hay amor, el amor se nota. 


Ciertos estilos en el canto me seducen, como decir el vals “Sobre las olas”, de los ecuatorianos Cedeño y Safadi, que mencioné en días pasados; o como el bolero “Perdón”, que tiene letra y música de Pedro Flores, en el que la primera y la segunda voz hacen un diálogo muy bello que en el siguiente enlace podemos escuchar en las voces de Orlando Contreras y Daniel Santos:

Perdón
(Bolero con letra y música de Pedro Flores)


–A dos voces–
Perdón, vida de mi vida; 
perdón, si es que te he faltado; 
perdón, cariñito amado;
ángel adorado, dame tu perdón.

–A una voz–
Jamás habrá quien separe, 
amor, de tu amor el mío; 
porque, si adorarte ansío, 
es que el amor mío 
pide tu perdón. 

–Melodía para primera voz– –Melodía para segunda voz–
Si tú sabes que te quiero (tú sabes que te quiero) 
con todo el corazón, (con todo el corazón, con todo el corazón)
que tú eres el anhelo, (que tú eres el anhelo)
tú eres la esperanza (tú eres la esperanza)
de mi única ilusión; (de mi única ilusión, de mi única ilusión)
ven y calma mis angustias (que eres la dicha que me alcanza) 
con un poco de amor 
que es todo lo que ansia,
cuando ama; (cuando ama)
que es todo lo que ansia,
cuando ama, (cuando ama)
mi pobre corazón. (mi pobre corazón)

–Melodía para primera voz– –Melodía para segunda voz–
Si tú sabes que te quiero (tú sabes que te quiero) 
con todo el corazón, (con todo el corazón, con todo el corazón)
que tú eres el anhelo, (que tú eres el anhelo)
tú eres la esperanza (tú eres la esperanza)
de mi única ilusión; (de mi única ilusión, de mi única ilusión)
ven y calma mis angustias (que eres la dicha que me alcanza) 
con un poco de amor 
que es todo lo que ansia,
cuando ama; (cuando ama)
que es todo lo que ansia,
cuando ama, (cuando ama)
mi pobre corazón. (mi pobre corazón)

Hay un dúo que me encanta, y es el otro que escuché en el día de ayer. Se trata del tema “Idilio” que grabó Pedro Secundino “Davilita” Ortiz Dávila (1912-1986) con el cuarteto de Antonio Machín, en los años 1932-1939, que también tiene la particularidad de que la primera y la segunda voz se persiguen la una a la otra, con partituras y letras separadas, hasta que por fin se encuentran en una sola melodía y una sola letra:


En el único video clip que se conoce de él, Estanislao “Laíto” Sureda aparece cantándolo con su Sonora en la década del 50:


Es un tema que llevo varios años escuchando en la voz y arreglos de Willie Colón acompañado de otros cantantes, y es de la autoría de Alberto “Tití” Amadeo Rivera, pero en la biografía de este autor no aparece “Idilio” entre sus composiciones:


Willie Colón (puertorriqueño nacido en N. Y. en 1950) reconoce en una entrevista para Angélica Chica y Oscar Jaime Cardozo Estrada, de América Salsa.com, a Tití Amadeo como autor y compositor y dice haber escuchado ese tema por primera vez en la voz del cantante favorito de su abuela, que posiblemente fuera Davilita por ser la grabación realizada antes de la década del 50:

P. ¿Cuál es la canción que más le gusta? 
R. Idilio, del compositor puertorriqueño Alberto “Tití” Amadeo Rivera. La primera vez que yo la escuché fue por el cantante favorito de la abuela que me crió, así que yo escogí ese tema y lo grabé tiempo después de que mi abuela muriera. A lo mejor eso fue lo que influyó para que me gustara tanto. Al tema le hice unos arreglos un poco modernos, pero la base es muy tradicional. Esta canción me llena de orgullo y fue un regalo para mi abuela.


Debo reconocer que los arreglos anteriores al de Willie Colón, sin dejar de ser bellos, son lentos para mi gusto. Por su dinámica prefiero los varios dúos de éste, como decir el que hizo con el colombiano Juan Fernando “Fonseca”;


ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

lunes, 17 de febrero de 2014

22 Río Cauca por otro camino

Decir que van a pavimentar un río para convertirlo en una carretera no pasa de ser un chiste que los contradictores achacan a algunos políticos tildados por ellos de ser poco inteligentes; pero en la práctica uno puede ver, por ejemplo, que una quebrada como la Santa Elena sea entamborada y cubierto su recorrido por una vía pavimentada, dejando que las aguas corran encauzadas subterráneamente y los vehículos rueden por encima de ellas en la superficie.

Los indígenas que habitaban los territorios por donde nace llamaban al río grande que corre por el oriente del país con la palabra Huancayo, o río de las tumbas; más abajo lo llamaban Yuma, río amigo, o río del paraíso; más abajo lo llamaban Arli, o río del pez bocachico; y más abajo, en cercanías de su desembocadura, lo llamaban Caripuya o río grande, y Karakalí o río de los caribes; pero por el día de Santa María Magdalena en que fue descubierto por los españoles en el año de 1501 éstos lo llamaron “Río grande de la Magdalena”. 


El otro río grande que corre por el occidente era llamado por los ancestrocaleños Lili, y Valle del Lili a su valle; los indígenas de la región antioqueña con el nombre de Bredunco, y los primeros españoles le pusieron el nombre de la otra Magdalena, su hermana Marta, llamándolo “Río grande de Santa Marta”; sólo que este nombre no trascendió y el río llega a nuestros días con el nombre de río Cauca impuesto por los españoles que llegaron después y que, se dice, quisieron homenajearlo con el nombre del cacique indígena Caucayá. Muchos lugares geográficos en el país parecen desprenderse de este nombre. Bredunco y Yuma se cambiaron, pues, por Santa Marta y Santa María Magdalena. 


Al río Cauca le cae el río Nechí frente a la población de Caucasia, y sigue su curso. El río Magdalena baja por Gamarra hacia Tamalameque, para desembocar en la laguna de Zapatosa, y se extiende al occidente de esta laguna por la llamada “Depresión Momposina” que forma un archipiélago de humedales, caños, e islas. En cercanías de las islas donde están las poblaciones de Loba (San Martín, Hatillo y Barranco) está la población de Pedro Martínez de Pinillos (Bolívar), y el río Cauca desemboca en el Magdalena dos kilómetros arriba de esta isla, en la región de La Mojana, por la Boca de Guamal; sólo que no es la tradicional desembocadura de un río en otro formando una T o una Y, sino el vertimiento de aguas en una de las muchas lagunas que están unidas por caños entre sí.  Antes de hacerlo por la Boca de Guamal, lo hacía por la Boca de Tacaloa. Poco más abajo, entre las poblaciones de Magangué a la izquierda y Mompox a la derecha, el río Magdalena se reorganiza y sigue su curso a desembocar en el Océano Atlántico en la ciudad de Barranquilla. Abajo de Mompox y Magangué se desprende el Canal del Dique a desembocar en el océano, cerca de la ciudad de Cartagena, comunicando a esta ciudad con el río Magdalena.


Ambos ríos fueron navegables, pero la sedimentación, la deforestación, la falta de dragado, y las malas prácticas culturales de los habitantes a lado y lado de sus orillas, acabaron con la navegación. Claro que el río Cauca no fue navegable en su totalidad, puesto que al llegar a cercanías de Ituango y Valdivia se encañona entre rocas que estrechan su cauce y le dan profundidad, llenándolo de remolinos que impiden el paso de las embarcaciones.


Ahora se habla de que dentro de las obras para la represa de Pescadero Ituango, el río será desviado por otro camino. No se imaginaron nuestros antepasados que tal cosa pudiera ocurrir. Claro que ellos tampoco se imaginaron el río Aburrá cambiado de curso y canalizado, y menos se lo imaginaron teñido de colores por los desechos industriales vertidos en su cauce por las deleznables industrias que sus descendientes instalaron en sus orillas.


El río Cauca entamborado no sólo lo verán nuestros nietos, sino que alcanzarán a verlo nuestros hijos y nuestros ojos.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)



sábado, 15 de febrero de 2014

21 Schiller y las dos queridas hermanas

A propósito del Día de San Valentín han estado presentando películas en la televisión que tienen que ver con el amor.

Llegué tarde al canal, pero pude captar lo esencial de la película “Serio claro de luna”, desapacible título en español para el original “Serious Moonlight”. Tiene título de drama, pero es una comedia protagonizada por Louise (Meg Ryan), Ian (Timothy Hutton), y Sara (Kristen Bell), en la que el matrimonio de los esposos Ian y Louise está en crisis de rutina matrimonial y se atraviesa la joven Sara en el camino de Louise, que está dispuesta a defender lo que es suyo. Eso es un drama, un clásico triángulo amoroso que podría ser una tragedia si la trama final no se desarrollara con el protagonista maniatado en un retrete y con los pantalones por debajo de la rodilla, eso ya es una comedia.

El meollo de la tesis tacuarembista del nacimiento de Carlos Gardel reside en que afirma que el coronel uruguayo Carlos Escayola se casó con Clara Oliva-Sghirla; pero tuvo amores con su cuñada menor, de nombre María Lelia Oliva-Sghirla, de los que nació el niño que fue dado a la crianza de la francesa Berthe Gardes (que había perdido un bebé, hijo natural, de nombre Charles Romualdo Gardes, cuyo registro de bautismo le fue acomodado al cantor. Pero esa es ya otra historia). Dos hermanas teniendo amores con un mismo hombre no es raro en el historial de los amores incestuosos, y hasta casos he conocido de gemelos que se enamoran homosexualmente entre sí ¡Casos de la vida, que suelen superar a la ficción!

El poeta alemán Barón Friedrich von Schiller compuso un conocido poema titulado “Oda de la alegría” (An die freude) que dice en una de sus estrofas: 

Alegría, bella chispa divina, 
hija del Elíseo; 
penetramos, ardientes de embriaguez, 
bajo tus alas bienhechoras.
¡Oh, celeste!, en tu santuario 
tus encantos atan los lazos 
que la rígida moda rompiera; 
y todos los hombres serán hermanos, 
bajo tus alas bienhechoras”.

Tanto conmovió ese poema al compositor Ludwig van Beethoven, que se sintió impulsado a hacer algunos arreglos en la letra y componer la música que llega hasta nosotros como parte de la 9ª sinfonía (La coral), con la sublime letra en español que se convirtió en un himno de paz y de fraternidad: “Escucha, hermano, /la canción de la alegría; /el canto alegre /del que espera un nuevo día./ Ven, canta, /sueña cantando, /vive soñando /el nuevo sol /en que los hombres /volverán a ser hermanos”:

Himno de la alegría”, cantado por Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos:

Johann Strauss, hijo, también se impresionó con la “Oda de la alegría” de Schiller, y se inspiró para componer el vals “Sed abrazados por millones” (Seid umschlungen Millionem), opus 443; pero aunque el Sr. Google y doña You Tube de Google tienen muchas referencias a este vals, no lo tienen en sus archivos sonoros; lo que nos impide escucharlo… por el momento.

Pues, resulta que en estos días se está realizando La Berlinale 2014, que es el festival de cine de Berlín, y una de las películas candidatizadas al Oso de Oro es la alemana “Las queridas hermanas”, que trata de Caroline (Hanna Hezsprung) y Charlotte (Henriette Confurius) von Lengefeld; dos hermanas que se enamoran de Friedrich von Schiller (Florian Stetter) y, aunque se casa con Charlotte, él sigue teniendo amores con Caroline, que a la final resulta en embarazo. El director Dominik Graf declaró:

¿Es posible vivir el amor de una forma no convencional? El corazón de esta película es un triángulo amoroso; la ternura inmensa, el amor, el deseo que hay entre ellos. Los tres están enamorados. Aunque se escriben y hablan mucho de sus ideales, del espíritu, también está el erotismo… me sorprendió que ese triangulo amoroso no se hubiera destacado nunca aunque aparece en varias biografías de Schiller que leí”.



Dice el protagonista de “Serio claro de luna” que: “El fin de una relación es una muerte que sólo dos personas conocen bien: los que la viven”. Y dice la protagonista que “El amor es un experimento de un ser superior… pero no ha terminado de inventarlo”.



ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)



miércoles, 12 de febrero de 2014

20 Cupido y San Valentín

De varios casos he sabido. Conocen a alguien por Internet, se enamoran, se emparejan, y viene la decepción. Suele llegar frecuentemente por el camino de los celos cuando se encuentran con personas obsesivas y posesivas que quieren controlar hasta el mínimo de los movimientos del otro, monitoreándolos por vía satélite y GPS. A la menor sospecha, viene la confrontación y sobreviene la muerte de uno de los dos, o de los dos… o de los tres. Casos se dan en que el celoso extiende sus tentáculos y contrata sicarios para matar a distancia al objeto de sus celos porque “Si no es mía, no puede ser de nadie”. Fin de otra historia… ¿De amor? Yo no lo calificaría así. Tal desequilibrio mental y despertar de los instintos asesinos no puede ser amor por el otro, y menos amor por sí mismo.

Se aproxima el 14 de febrero, Día del Amor en Estados Unidos, que no se llama así sino Día de San Valentín por el santo patrono de los enamorados:

Muchas de las leyendas que los rodean actualmente fueron probablemente inventadas durante la edad media en Francia e Inglaterra, cuando a raíz de la historia de San Valentín el día festivo de 14 de febrero empezó a ser asociado con el amor. El santo habría sido ejecutado un día como ese al no querer renunciar al cristianismo y haber casado a parejas en secreto después de que el matrimonio religioso fue prohibido por el emperador Claudio II. Otra leyenda dice que es patrono de los enamorados porque su fiesta coincide con el momento del año en que los pájaros empiezan a emparejarse (Wikipedia).



Decía una antigua propaganda que “no es el corazón el que regula el amor, sino el hígado”, y con esto se estaba aproximando a una verdad de a puño: el amor no es cuestión de atracción física… sino de química. Como se sabe la química se origina en el cerebro, que es el que da órdenes a las máquinas procesadoras que tenemos en el organismo. Tal vez algunos no lleguen a experimentar este sentimiento en toda su vida. Habrá quiénes lo experimenten platónicamente, sin ser correspondidos. Y habrá quienes vivan la experiencia de parte y parte en pareja, en una sensación de maripositas en el estómago y pulso acelerado que es un regalo de los dioses. Sólo que los dioses suelen jugar con el destino, y las circunstancias del destino no siempre llevan a un buen final. Dice la frase, “al final, todo sale bien; y si no sale bien, no se preocupe que ese no es el final”. Para muchos sí es, y sucumben ante la frase del bolero: “Tú eres mi destino, y prefiero la muerte a la gloria inútil de vivir sin ti”.




Los científicos han estudiado el asunto del amor y ya han llegado a una conclusión verificable en laboratorios: se trata de feromonas, y dopamina, y feniletilamina, y adrenalina, y oxitocina. Es posible que tomando una docena de aspirinas baje la fiebre, y el corazón deje de doler.


Quien no ama ni es amado, no es feliz; y quien no es feliz no vive en paz. Por eso, como “mientras más conozco a los hombres más amo a mi perro” (Diógenes de Sínope), hay quién escoge volcar sus energías de amor en una mascota; y no siente repulsión de besar a un perro, o a un chivo. Casos se dan. Como le diría don Quijote a Sancho Panza, “A falta de pan, buenas son tortas”.


PS: Si usted creía que la frase citada era de Lord Byron (barón George Gordon Byron) por el hecho de haberla incluido en uno de sus poemas, estaba en un error. La frase viene desde Diógenes el Cínico, que vivió cuatro siglos antes de Cristo, lo que indica que los perros han sido fieles toda la vida, y que toda la vida los hombres han sido infieles.



ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

lunes, 10 de febrero de 2014

19. Actores con música en las venas

Recuerdo que los fallecidos políticos Sir Wiston Churchill y Álvaro Gómez Hurtado ocupaban su tiempo libre pintando, y sus cuadros eran apreciados por ser “pasables para un pintor, y notables para un político”. Hay médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, de oficio; que se destacan por ser a la vez buenos músicos, o escultores, o actores, o artistas por afición. 

Tal es el caso del actor australiano Kevin Costner que toca la guitarra y canta con una banda desde hace años. Quizás no tenga las capacidades de un Elton John, pero el hecho de ser una celebridad le abre las puertas de los escenarios y le asegura público en sus presentaciones.


Clint Eastwood, el octogenario actor, director y productor de cine; es a la vez un buen pianista, fanático del jazz, y compositor de música que usa en algunas de sus películas como “Bird”, la que hizo en homenaje al saxofonista Charlie Parker, o como “Chalenging-Oszukana” (El intercambio o El sustituto), con la actuación de Angelina Jolie y John Malkovich, que él dirigió y compuso el tema de la banda sonora:


http://www.youtube.com/watch?v=rWaTaqxPw3o

El galés Sir Phillip Hopkins, casado con la periodista pereirana Estella Arroyave, hizo el papel de Ricardo Corazón de León en su primera película filmada en 1968, y desde entonces no ha parado de trabajar con su nombre real de Anthony Hopkins. Desde que hizo el papel del Dr. Hannibal Lecter, sus dos nombres son inseparables. Me sorprende saber que, aparte de actor, es un buen músico y compositor, que se inclina por el género denominado música clásica, y que su producción sobrepasa la calidad de un simple aficionado. Como muestra, su obra “El vals debe continuar”; que interpreta el violinista André Rieu, acompañado por su orquesta.



Vi por televisión una entrevista que hacían al cineasta Heywood Allan Stewart Königsberg. Ha sido actor, director, guionista, productor, y muchas otras cosas en el cine. Viene rodando una película por año desde 1969. Es una cifra importante. Aspira a seguir haciéndolo hasta el día de su muerte, y se prevé que aún le falta mucho porque su madre murió de 100 años y su padre de 98. Con genes tan longevos corriendo por su sangre, se prevé que él puede llegar a pasar del siglo sin dificultad. Que así sea, si es su deseo; y, si no lo es, también; porque es cosa que a él no le corresponde determinarlo, a menos que resuelva ayudar a la muerte con una sobredosis de cualquier cosa. No parece ser esa su intención. Conocido por su nombre artístico de Woody Allen, en rueda de prensa que siguió a la presentación de una película un periodista le preguntó: “La muerte está presente en muchos de sus films, y usted la trata con familiaridad y hasta con cierto humor, ¿Qué significa para usted la muerte?”. La de Woody fue una respuesta de antología: “No estoy de acuerdo con ella, estoy en contra”.


A los 62 años Woody resolvió en 1997 casarse con su hija adoptiva de 19 años Soon-Yi Previn, 37 años menor que él. Aunque técnica y jurídicamente no fuera un incesto, éticamente si lo fue; y eso causó el divorcio de la actriz Mía Farrow, madre adoptiva de la joven, pues se molestó cuando descubrió unas fotos de su hija desnuda, tomadas por el productor. En España, el cineasta recibió el premio Príncipe de Asturias por su obra, y una escultura suya fue instalada en un bulevard de Oviedo.


Allen pertenece a la categoría de los actores filosofopensadores que no es muy nutrida que se diga. Groucho Marx hace parte de ella, y Charles Chaplin también. Sus frases se inscriben en el catálogo de frases de almanaque en donde se recogen las de Séneca y las de Benjamín Franklyn. Aparte de cineasta, es escritor que ha publicado libros “con contenido”. No me refiero a las memorias de cualquier Marilyn Monroe, o Jayne Mansfield que tal vez escribiera algún periodista contratado para la ocasión, sino a libros pensados y bien escritos. Y es Woody Allen un músico que aprendió a tocar el violín desde niño y luego se dedicó a tocar el clarinete haciendo parte de una banda de jazz que es de planta en los salones del Hotel Carlyle de Nueva York. Lo hace por afición.



Luego de ver la última parte de este documental, me encontré con el final de un episodio de la tv serie “Dr. (Gregory) House”. Aún los pasan, aunque creo que la serie ya se terminó. Cuando anunciaron el final, sentí nostalgia. Creí que el episodio sintonizado hoy era el fin, o mejor dicho me lo hicieron creer los productores. En algún momento House, que es un depresivo de miedo, va a un bar donde se toma dos whiskeys dobles de un golpe. Una dosis mata caballos. Unos bullosos jóvenes celebran un tanto de su equipo, con aspavientos de bañarse en harina y en cerveza. El cantinero dice que quisiera ser capaz de hacer lo que ellos hacen, pero no es. House no dice nada, pero piensa lo mismo. Se va a su cuarto en un quinto piso de hotel y, después de semejante garrafada de whiskeys, se toma varias pastillas tranquilizantes de las que carga en un bolsillo del saco. Se sube a la baranda del balcón y, ante la mirada atónita y la gritería de los jóvenes que salieron del bar porque vieron que algo estaba sucediendo, ¡Se lanza al vacío!... para zambullirse en la piscina de la que sale nadando como si nada. Se le cumplió ese sueño, y los jóvenes se lanzan a la piscina con ropa, para celebrar. No hubo allí nada, pues, de suicidio; y sí de jugar un poco en la cuerda floja porque ¿Qué tal un paro cardiaco por cuenta de la peligrosa mezcla de tranquilizantes con alcohol? House tendría que saber eso.


Me gusta su serie en la que desempeña el papel de un médico sarcástico, irreverente, y provocador; con un pie adentro y otro afuera de la sociedad convencional. Ese estereotipo esconde a un polifacético actor que en la vida real es un bromista cálido, deportista destacado, y escritor que publicó su primera novela y se encuentra escribiendo la segunda; pero que, además, es bailarín de nivel profesional y músico de academia, que canta e interpreta el jazz de manera sobresaliente en los instrumentos de piano, guitarra, batería, armónica y saxofón. Recientemente vi en el canal Film & Arts un documental sobre su experiencia jazzística en New Orleans tocando con Allen Toussaint, Irma Thomas y Tom Jones. No se trató de una celebridad cumpliendo algún sueño, ni de un actor actuando como músico, sino de un músico que recibió aplausos de la banda que lo acompañó porque su desempeño desde el punto de vista jazzístico fue profesional. Laurie estuvo en Buenos Aires, Argentina, con su propia banda, y aquí podemos ver una muestra de su interpretación, durante una presentación en Europa:

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)


viernes, 7 de febrero de 2014

18 Gafas LP

Les conté que hace poco hubo una reunión en la Corporación Club Sonora Matancera de Antioquia, donde pasaron una video entrevista hecha a varios coleccionistas de música, de aquellos que hacen de la compra y posesión de discos raros una inapreciable actividad de toda la vida. Su mundo son las estanterías llenas de discos, guardados y clasificados de tal manera que son capaces de encontrar lo que sea en par voleones.



Siempre creí que los viejos discos de 78 rpm (revoluciones por minuto) estaban hechos de baquelita, y que los de 33.1/3 rpm eran de acetato. Falso. No es así, no hay tal acetato sino vinilo en la materia prima que los compone, y hasta algodón, cera, y negro de humo, pero nada de acetato. Esos discos tienen un número de catálogo, sobre el que Lori Spencer da una explicación:


En los días de mi pubertad recuerdo a don Gustavo Giraldo Cardona, el primer técnico de sonido que tuvo la Voz de Antioquia, a quien su amigo Hernán Restrepo Duque regalaba una muestra de cortesía de cada long play que era prensado en los catálogos de Sonolux y de RCA Víctor que don Hernán seleccionaba para Colombia y don Gustavo olivettiaba cuidadosamente en las hojas de un fólder. Con los años esa colección se volvió importante en cantidad y en contenido, y a la muerte de don Gustavo regresó a manos de su compadre Hernán. Cuando don Hernán murió, su viuda hizo arreglos con la Casa de la Cultura Rafael Uribe Uribe, donde es parte importante de la fonoteca que lleva el nombre de don Hernán. De la primera etapa, sé que faltan por lo menos 60 long plays que Gustavo Jr. sacaba para vender en las prenderías y tener con qué invitar a cine a mi primo Chepe y dos o tres más de la barra de muchachos. Muchos discos de esos se convirtieron en tardes de película. Los discos de esta colección –me dicen que algunos ejemplares raros han cambiado de manos por arte de birlibirloque– están a disposición de unos pocos afortunados a quienes se autoriza su acceso, pues deben preservarse del deterioro. Creo que han tratado de digitalizar esas grabaciones, pero no sé si lo hayan logrado por el alto costo y lo dispendioso de dicho trabajo. Hay otro inconveniente: esos discos no pueden dejarse oír del público porque los administradores incurrirían en el pago de derechos de autor que no sé si llegan a manos de los intérpretes y compositores, pero por lo menos se sabe que llegan a manos de los recaudadores de Sayco y Acimpro que no permiten que otros los pirateen.

Hace un tiempo me encontré con la falta de espacio en mi apartamento porque mis libros y discos estaban invadiendo las estanterías que mi mujer necesita para guardar las sábanas y los juegos de cama. Por otra parte, mis hijos adquirieron un equipo de sonido de última generación que ocupa muy poco espacio y tiene un sonido impecable, al que se le puede conectar una USB con capacidad para grabar no sé cuántos cientos o miles de canciones sin necesidad de estar sacando el long play del estuche, ponerlo en el tornamesa, descargar con cuidado la aguja, oír la canción que uno quiere escuchar, desandar el camino y sacar hasta el cansancio otro, y otro, y otro, y otro. Nada de eso. Hice, pues, una selección y me quedé con los LP más apreciados. Separé aquellos que uno va adquiriendo y que con los años ya no tienen tanta importancia, como decir los 14 cañonazos bailables de algún año, o el del dueto de Pedro y Juan los dos amigos que alguna vez le dieron serenata a la abuelita. Llené una caja con éstos, y me la llevé para un almacén donde venden discos de segunda en la calle Colombia con la carrera El Palo, diagonal al Club Medellín. “¿Cuánto me dan por estos discos?”, pregunté a la dependiente que me atendió. “El patrón no está, y él es el que compra”, me respondió. “Ofrézcame algo, para no tener que llevármelos. Ofrézcame cualquier cosa”. Me miró ya a punto de exasperarse y me dijo: “No puedo ofrecerle nada, porque me regañan, no puedo ofrecerle ni cinco pesos”. Me exasperé y le dije: “Quédese con ellos que a usted le sirven más que a mí. Se los regalo”. Los discos viejos, definitivamente, ni regalados se los reciben a uno.



Los hermanos Zack y Zoltan Tipton de Budapest (Hungría) son unos empresarios exitosos que diseñan gafas personalizadas con monturas de alto precio, para personalidades de la farándula y el Jet Set, entre quienes se encuentra el cantante británico Sir Elton John; utilizando como material prensado al troquel viejos discos long play que recogen en los depósitos de reciclaje. Es entendible que sus vinilos no son piezas de colección sino material desechado y no apreciado, bien sea por su contenido, o porque con el tiempo se llenó de rayones:




Como dicen los físicos, la materia no se destruye sino que se transforma… en gafas y en dinero; y de acuerdo con el viejo dicho “la plata está hecha, lo que hay es que buscarla”.

Cuando ya creíamos que los discos de vinilo habían desaparecido, resulta que se están poniendo otra vez de moda, según se desprende de esta noticia publicada en el periódico El Espectador.com:


Larga vida, pues, para la vinilmanía musical.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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