sábado, 6 de agosto de 2022

282 Dante y Falgás, dos brisas tangueras que vienen de una melancolía

1-        TRES DE FEBRERO DE 1813

 

El Tres de Febrero es fecha importante para la historia de la Independencia de Argentina, porque en el año de 1813 el general José de San Martín derrotó a las fuerzas realistas en el lugar llamado San Lorenzo de la actual Provincia de Santa Fe, lo que da nombre a lo que se conoce como “Combate de San Lorenzo”. Hay un equipo de fútbol llamado San Lorenzo en el barrio de Almagro en Buenos Aires, que recuerda al santo mártir hispano que murió en la hoguera el 10 de agosto del año 258; y hay un parque en la ciudad de Buenos Aires que lleva el nombre de Tres de Febrero, pero no en recuerdo del triunfo patriota de San Martín en esa batalla, sino por otra razón que tiene que ver con una derrota.

 

2-        TRES DE FEBRERO DE 1852

 

Giovanni Domenico de Vargas, nacido en 1560 en Palermo (Italia), emigró a la Argentina y allí castellanizó su nombre adoptando el de Juan Domingo Palermo, cuyo apellido da nombre a una localidad de la capital argentina en donde adquirió extensos terrenos denominados Bosques de Palermo, que luego fueron adquiridos por el general Juan Manuel de Rosas (1793-1877) para levantar una propiedad imponente con lago y arboledas y jardines rodeando la casona principal. El Tres de Febrero de 1852 el general Rosas fue derrotado por las fuerzas opositoras, y esa propiedad fue expropiada y convertida en el parque Tres de Febrero, para que no se olvidara la fecha en que los opositores derrotaron a Rosas. Ya en época del general Rosas fueron sembrados amplios rosales con unos 15.000 arbustos de unas 1.200 variedades, y sus senderos eran lugar preferido por los visitantes, con bancas para sentarse a leer o meditar, y los amantes reunirse a conversar. El sendero, sembrado de rosas, fue nombrado o apodado El Rosedal, o también La Rosaleda.

 

3-        MELANCOLÍA”, DE JOSÉ MÁRMOL, 1851

 

Al reconocido poeta argentino –uruguayo argentino, a decir verdad, por su ascendencia materna– José Mármol (José Pedro Crisólogo Mármol Zavaleta, nacido en Buenos Aires en diciembre 2 de 1817 y fallecido allí en agosto 12 de 1871), no hay que confundirlo con el poeta dominicano José Antonio Mármol Peña, nacido en 1960 en República Dominicana. Mármol Zavaleta fue político opositor del general Juan Manuel de Rosas, cuyo nombre es importante para la historia del tango al que nos vamos a referir.

 

Mármol escribió para su libro de poemas “Armonías” el poema titulado “Melancolía”, que después de sortear muchas dificultades logré hallar transcrito en el blog de la argentina Ana Turón.

 

La señora Turón es una estudiosa gardeliana argentina que tiene una nutrida biblioteca sobre el Zorzal Criollo, y documentos, y fotografías, y grabaciones, que han convertido su casa en un museo. Tiene un blog titulado “Museo Virtual del Libro `Gardel y su tiempo´”. En ese blog está el artículo “José Mármol en el repertorio de Gardel”, y en ese artículo está el poema que Mármol inicialmente tituló como “Melancolía” y a mediados del siglo XIX (año 1851 en Montevideo y 1854 en Buenos Aires) publicó en su libro “Armonías”. Ese poema, con el título de “Brisas”, aparece en el libro o cancionero “La guitarra popular” en la sección “Literatura Argentina –Páginas Selectas–” con el nombre de José Mármol como autor.

 

https://ana-turon.blogspot.com/2022/03/jose-marmol-en-el-repertorio-de-gardel.html

 

Extraigo del blog de la Sra. Turón el texto del poema de José Mármol que es largo, pero considero pertinente incluir en esta recopilación de datos porque permite comparar con las letras del tango que se dio a conocer posteriormente con música de los hermanos Canaro y letra de Juan Andrés Caruso:

 

[A continuación, la poesía tal como fue publicada en 1851. Es importante señalar que en aquel entonces las reglas de la Real Academia Española no regían para América y muy lejos estaba la creación de la Academia Argentina de Letras, por cuanto lo que hoy consideramos “faltas de ortografía” no lo eran en aquella época:

 

Llevad en vuestras álas

¡O brisas de la tarde!

los huérfanos suspiros

de mi secreto amor;

amor sin esperanza,

pero de que hace alarde

mi corazón que sufre

su celestial ardor.

 

Llevadlos, y piadosas

cuando toqueis la frente

de un ánjel que ha bajado

con formas de mujer,

sobre sus blancas sienes

dejadlos dulcemente

cual la única corona

que puédole ofrecer.

 

Suspiros son que nacen

del seno diamantino

donde se guarda en mi alma

la sensibilidad:

único bien que nunca

me arrebató el destino,

fuente serena y pura

de mi infelicidad.

 

Mi amor no es un delirio

de ardiente fantasía;

mi amor está en el alma

con lágrimas y fé:

placer que se confunde

con la melancolía,

corona de jazmines

con hojas de ciprés.

 

La veo en las estrellas,

la veo en la alborada,

en las nocturnas sombras,

en el radiante Sol;

dó quiera van los ojos

de mi alma enamorada,

del Sol de mis amores

encuentro un arrebol.

 

Las flores me deleitan:

su aroma y sus colores

son hoy para mi vida

supremo talismán.

¡Ay, triste del que ignora

la majia que las flores

contienen para el alma

que acongojada está!

 

Mas, ¡ay! que las estrellas,

las flores y la aurora,

mezclado á mis amores,

contemplan mi dolor,

pero si la imájen suya

mi corazon adora,

mi corazon la baña

con lágrimas de amor!

 

Amor sin esperanza

que en mi alma se alimenta

del fuego solamente

que en mis entrañas hay:

ningun benigno soplo

mi corazon alienta;

no hay pecho que recoja

de mi infortunio el ¡ay!

 

La adoro y no lo sabe;

la adoro, y su pupila

sobre mi triste noche

no vierte claridad.

La adoro, y mientras goza

felicidad tranquila,

de mi alma se apodera

la vivida ansiedad.

 

Llevad en vuestras álas

¡O brisa pasajera!

mis huérfanos suspiros

a mi adorado bien:

no le digáis que la amo,

pero dejad, siquiera,

mis huérfanos suspiros

sobre su blanca sien.

 

Que ignore mis amores;

yo la amo demasiado

para ofrecerla el pobre

tributo de mi amor;

si hubiera con mis manos

el Universo creado,

la diera de rodillas

mi célico esplendor.

 

Pero ¡ay! ¿qué puede darla

su trovador errante,

si no tiene en el mundo

más bien que su laud?

¿Qué flor encontraría

para su seno amante,

que digna le pagase

su amor y su virtud?

 

Alma del alma mía,

mi corazón te adora;

adora hasta la brisa

que se perfuma en tí;

pero jamás mi lengua

te contará traidora

lo que el destino quiere

que se reserve en mí.

 

Tan jóven y dichosa,

tan adorada y bella,

tan llena de esperanzas,

de porvenir y amor.

¿Qué hay de comun entonces,

entre mi ingrata estrella

y el astro que abrillanta

tu vida de esplendor?

 

Mas ¡ay! la vida toda

del pobre peregrino,

consagración eterna

de tu beldad será;

y, al terminar un dia

mi terrenal camino,

sobre el eterno Cielo

mi amor te esperará!

 

Llevad en vuestras álas

¡O brisa pasajera!

mis huérfanos suspiros

a mi adorado bien.

No le digais que la amo;

pero dejad siquiera

mis huérfanos suspiros

sobre su blanca sien]

 

4-        LA BRISA DE ARTURO MATHON 1905-1908

 

La brisa” de Arturo Mathon no fue una brisa sino un “A ella” porque le puso música al poema de Mármol y le cambió el título. Entre 1905 y 1908 el cantante argentino Arturo Mathon (21 mayo 1887 - 5 marzo 1933) grabó en Estados Unidos para la casa grabadora Columbia Monograph Co. Inc. varios discos entre los que estaban los títulos El cachafaz, El guapo, Las golondrinas, Ay de mí, Dios los cría, Muerte de Santos Vega, A la memoria de Jorge Newbery, Borrascas del corazón; y, entre ellos, estaba este tema “A ella” al que nos referimos. No encontré su grabación, ni otra de Gardel y Razzano, pero sí otra de Gardel como solista con guitarras que llevó el título de “Brisas de la tarde”. La letra y la música al parecer son las mismas de Arturo Mathon sobre el poema “Melancolía” de José Mármol.

 

Hago notar que el poema de Mármol no habla de rosas, ni de rosedales, ni de rosaledas, sino de brisas de la tarde y de brisas pasajeras.

 

No conozco la grabación con la letra y la música de la canción “A ella” cantada por Mathon (se pronuncia Máton), pero como dije es posible que sea la misma que grabó Carlos Gardel con el título “Brisas de la tarde”.

 

5-        LA BRISA DE CARLOS GARDEL EN 1912

 

En 1912 el Sr. Giuseppe Tagini obtuvo de la casa grabadora Columbia, de Washington, licencia de distribución para el mercado argentino, y realizó grabaciones en Buenos Aires que luego fueron prensadas en los Estados Unidos.

 

Algunos escriben erradamente el apellido de don Giuseppe como Taggini, lo que es comprensible porque en italiano la palabra “taggini” significa “marcaciones o etiquetas”, y eso puede aplicarse a un prensador de discos. En este texto acudiré exclusivamente a la grafía Tagini tanto para el apellido del propietario como para el nombre comercial de la Casa Tagini, de su propiedad; y prescindiré de tildes en las marcas Victor y Odeon.

 

El 13 de agosto de 1912 grabó Gardel para el sello Columbia de Buenos Aires el tema “Brisas de la tarde”, que era una adaptación del tema “A ella”, grabado por Mathon con letra de Mármol. El disco de Gardel tenía el nro. 56759-1 (T-638), pero en la letra y en la música apenas se reconoce levemente una similitud con el tema “La brisa” grabado muchos años más tarde por el mismo Gardel, por Charlo, por Ignacio Corsini, por Rosita Quiroga, por Carlos Dante, o por Andrés Falgás. La transcripción de la letra cantada por Gardel en esta grabación está distorsionada por la deficiente audición, producto de las primigenias técnicas de grabación, pero se reconoce en ella el poema de Mármol.

 

https://www.youtube.com/watch?v=VOC8AUzL8QY

 

[Llevad en vuestras alas, ¡oh brisas pasajeras!,

los huérfanos suspiros de mi secreto amor;

amor sin esperanzas, pero del que hace alarde

mi corazón que sufre su red de escalador.

 

Llevadlos, sí, piadosas con besos en la frente,

a una orquestada fama con forma de mujer,

sobre sus blancas sienes dejadlos dulcemente,

cual única corona que puedo yo ofrecer.

 

Tu giro es el que nace del seno diamantino

donde se guarde en mi alma la sensibilidad,

único bien que nunca me arrebató el destino,

con la serena y pura de mi felicidad.

 

Mi amor es un delirio de ardiente fantasía,

mi amor está en el alma con lágrimas de fe,

amor que se confunde con la melancolía,

corona de jazmines con hojas de ciprés.

 

La veo en las estrellas, la veo en la morada,

en la nocturna sombra, y en el ardiente sol,

do quiera van las sombras de viento enamoradas,

el sol de mis amores encuentre un arrebol.

 

Llevadlos, sí, piadosas con besos en la frente,

a una orquestada fama con forma de mujer,

sobre sus blancas sienes dejadlos dulcemente,

cual única corona que puedo yo ofrecer.

 

Mi amor es un delirio de ardiente fantasía,

mi amor está en el alma con lágrimas de fe,

amor que se confunde con la melancolía,

corona de jazmines con hojas de ciprés.

 

Llevad en vuestras alas, ¡oh brisas pasajeras!,

los huérfanos suspiros a mi adorado bien;

no le digáis que la amo, pero dejad siquiera

los huérfanos suspiros sobre su blanca piel.

 

Llevad en vuestras alas, ¡oh brisas pasajeras!,

los huérfanos suspiros a mi adorado bien;

no le digáis que la amo, pero dejad siquiera

los huérfanos suspiros sobre su blanca piel.

 

(Sello Columbia

Intérprete: Carlos Gardel

Grabación: 13 de agosto de 1912

Letra: José Mármol

Música: Arturo A. Mathon)

 

La grabación en ritmo de vals y a manera de coplas, si bien es del sello Columbia, fue realizada en Buenos Aires por la Casa Tagini.

 

Portal Billiken.Lat, 27 junio 2022, por Melina Sutera:

 

https://billiken.lat/interesante/casa-tagini-el-lugar-donde-carlos-gardel-grabo-su-primer-disco/

 

[Casa Tagini fue el primer comercio de venta de discos y máquinas fonográficas de la zona. Este emblemático espacio estaba ubicado sobre Avenida de Mayo #601, a metros de la Plaza… En 1910, Giuseppe Tagini –el dueño– consiguió una licencia de la Casa Columbia de Estados Unidos, que permitió que en su local se pudieran grabar canciones bajo el mismo sello… Dos años más tarde, sería en este lugar donde Carlos Gardel grabaría su primer disco. Según información que proporciona el museo del cantante y compositor, este firmó contrato el 2 de abril de 1912 para grabar siete discos dobles… Una vez terminadas las grabaciones, las matrices fueron llevadas a Norteamérica, donde terminaron de confeccionarse los discos que salieron a la venta en Argentina. El repertorio de estos ejemplares correspondía al estilo criollo]

 

Obsérvese esta última aclaración que es pertinente para lo de las primeras grabaciones de Gardel y para el tema grabado por Mathon, puesto que el denominado tango canción apenas tuvo su origen en 1917 con la grabación de “Mi noche triste” por parte de Carlos Gardel. Las grabaciones anteriores “correspondían al estilo criollo”.

 

El coleccionista e historiador musical Gustavo Escobar Vélez aporta que:

 

[Encontré en un documento de Luciano Londoño López titulado “Carlos Gardel compositor” lo siguiente: La habanera “Brisas de la tarde” fue cantada por Arturo Mathon con el título de “A ella”, y Juan Canaro la tomó para su tango “La Brisa” –en cuya autoría participó luego su hermano Francisco–, con la aclaración en la partitura de que “El trío es inspirado en un motivo popular”… En el catálogo Gardeliano aparece acreditado a José Mármol y a Gardel-Razzano… Orlando del Greco en su obra “Carlos Gardel y los autores de sus canciones” incluye la biografía de Mármol, y le acredita “Brisas de la tarde”, pero en el documento de Londoño no aparece mencionado Mármol]

 

Esta grabación de Gardel de 1913 en la casa Columbia de Buenos Aires no tuvo buena acogida por el público, y arrumada en el piso desapareció en los trasteos de la casa Tagini, según cita el periodista Carlos José Fakih en su artículo “Misteriosas criaturas esfumadas” que publicó en el portal Página 12:

 

[…Sin embargo, el mayor coleccionista de discos gardelianos en la Argentina, Enrique Ruiz Daudet, ya fallecido, afirmaba en mayo de 1952 en la revista Discomanía que Gardel había registrado muchos más… y hacía alusión a la escasa venta de esas grabaciones a tal punto que años más tarde, al cerrar sus puertas definitivamente la casa Tagini, encargada de la distribución de esos discos, las comentadas placas se encontraban apiladas en gran cantidad y en completo estado de abandono…]

 

6-        LA BRISA DE CARLOS GARDEL EN 1922

 

Antes de seguir adelante hago la aclaración de que debido a los mestizajes en la afrodescendencia argentina podemos puntualizar o distinguir entre un “negro” de clara procedencia africana en sus facciones; y un “moreno”, de piel oscura pero matizado de fisonomía blanca. Un ejemplo de los primeros serían el guitarrista Enrique Maciel y el bandoneonista Joaquín Mauricio Mora Durante, mientras que un ejemplo de los segundos sería el guitarrista gardeliano José Ricardo que era apodado “El negro”, siendo un mestizo de piel morena. En realidad, todos ellos fueron apodados “El negro” en algún momento de sus vidas.

 

Los hermanos Juan y Francisco Canaro compusieron una melodía tanguera “para piano y canto” titulada “La brisa” e inspirada en el Rosedal o Rosaleda del parque Tres de Febrero (Bosques de Palermo) que era sendero peatonal para poetas y amantes; y Juan Andrés Caruso le puso una letra registrada en 1912 en el sello Columbia por Carlos Gardel a dúo con José Razzano con el título de “Brisas de la tarde”, título de acuerdo con la letra puesta por Caruso, que difiere totalmente del poema de Mármol. La autoría de la letra es, entonces, indiscutiblemente de Juan Andrés Caruso. Este tema también fue grabado poco después por Rosita Quiroga (Rosita Quiroga Rodríguez de Capiello) para la Victor Talking Machine Company.

 

Esa grabación de Gardel para Columbia de Tagini no se comercializó, y luego en el año de 1922 Gardel volvió a grabarla en el sello Nacional-Odeon de Glücksmann como solista, con acompañamiento de las guitarras de José “El negro” Ricardo, y de Guillermo Desiderio Barbieri. Para ese momento, el sello Nacional-Odeon era una concesión de la casa alemana International Talking Machine Company, creadora de la marca "Odeon" en 1904, cuya exclusividad para la Argentina tenía el empresario Max Glücksmann. Podemos ver que la letra y la música de “Brisas de la tarde” cantada por Gardel en 1913 con letra y música similares a las de Mathon, son diferentes de las de la posterior grabación en el año de 1922. En esta última la música es aportada por los hermanos Juan y Francisco Canaro, y la letra es de Juan Andrés Caruso.

 

https://www.youtube.com/watch?v=2EABPwDiRQY

 

[…Lo cierto es que Gardel también la grabó, pero al advertirse la violación del contrato se impartió la orden de no distribuir ese disco y destruir las copias existentes…]

 

Hay, pues, grabaciones que desaparecieron por deterioro de almacenamiento o por destrucción ordenada por las mismas casas grabadoras que no querían romper pactos y contratos de respeto y exclusividad efectuados entre ellas mismas para que “entre bomberos, no nos pisemos las mangueras”, como suele decirse; y no sería raro que lo mismo ocurriera con la grabación de Quiroga porque no la encuentro en Internet, ni encuentro referencias a ella en los catálogos discográficos de la artista, aparte la mención que hace el Sr. Fakih en el portal de Página 12.

 

Sobre “La brisa” grabada por Gardel para Discos Columbia de Tagini, dice el portal Página 12.com que:

 

[…Recién en la tercera entrega de grabaciones aparece Gardel como solista sin su compañero Razzano. “El pangaré”, de Alcides de María, es la pieza elegida por el cantor para iniciar aquella serie de grabaciones que se extendería durante dieciséis años. A ese tema se le acopla “Brisas”…]

 

Aclaro que “pangaré” es una variedad racial equina, y encontramos, entonces, dos grabaciones y dos títulos para el mismo tema de las brisas. Una de Gardel con la misma letra de José Mármol cantada por Arturo Mathon; y otra de Gardel con la letra de Caruso y con música de Juan y Francisco Canaro, que habla de que “Era una tarde y corría la brisa muy cálida y suave por la rosaleda…”.

 

La primera grabación de Gardel tenía el número de registro 18054B del sello Columbia de Tagini; mientras que la segunda tenía el número de registro 19015 A del sello Odeon de Glücksmann.

 

“Era una tarde y corría la brisa

muy cálida y suave por la rosaleda.

Cerca del lago, leyendo poesías,

estabas oculta entre la arboleda.

 

Turbé el silencio, con mis pisadas;

hubo un suspiro, y dos miradas.

Era una tarde, corría una brisa

muy cálida y suave por el rosedal.

 

Y nos volvimos a ver

en aquel mismo lugar,

y grabado en un rosal

quedó un nombre de mujer

como recuerdo imborrable

de horas vividas, y de una ilusión;

mientras la tarde moría,

y el sol nos enviaba

un beso de amor.

 

Y así una triste tarde

al banco lo avizoro,

estabas tú sentada

siempre esperándome.

 

He vuelto muchas veces

teniendo la esperanza

de ver si te veía;

mas, nunca te encontré.

 

Qué lindo hubiera sido

vivir nuestros amores,

vivirlos, siempre ocultos

allá en aquel lugar.

 

Hoy ya, pa' que le cante,

sólo queda el recuerdo

de un amor muerto

en nuestro rosedal.

 

Allá en el banco

en que nos conocimos

voy todas las tardes

y, cuando no llegues,

 

en el silencio

de la rosaleda

mi alma de frío

y de amor se estremece.

 

Hay un recuerdo en esa calma,

y por eso sufre tanto mi alma;

allá en el banco

en que nos conocimos,

voy todas las tardes

en el rosedal.

 

Y nos volvimos a ver

en aquel mismo lugar,

y grabado en un rosal

está un nombre de mujer

como recuerdo imborrable

de horas vividas, y de una ilusión,

mientras la tarde moría,

y el sol nos enviaba

un beso de amor.

 

Y así una triste tarde

al banco lo avizoro,

y estabas tú sentada

siempre esperándome.

He vuelto muchas veces,

teniendo la esperanza

de ver si te veía…

mas, nunca te encontré”.

 

En mi humilde ignorancia, me parece que en esta letra hay dos estilos, dos autores. El primero es poético, cuidadoso de la métrica y de la rima. Pero el segundo, que comienza con la estrofa “Hoy ya, pa' que le cante, / sólo queda el recuerdo / de un amor muerto / en nuestro rosedal”, pareciera haber sido escrito y adicionado por otra persona para que lo cantara Gardel. La verdad sobre el asunto, no sabría decirla, pero es esa mi impresión.

 

7-        LA BRISA DE IGNACIO CORSINI EN 1921

 

Ignacio Corsini grabó para el sello Odeon en 1921, con acompañamiento de guitarras, su versión de “La brisa”:

 

https://www.youtube.com/watch?v=T35LxSo6E1k

 

“Era una tarde, y corría una brisa

muy cálida y suave por la rosaleda.

Cerca del lago, leyendo poesías,

estabas oculta entre la arboleda.

 

Turbé el silencio con mis pisadas,

hubo un suspiro y dos miradas.

Era una tarde, corría una brisa

muy cálida y suave, por el rosedal.

 

No nos volvimos a ver

en aquel mismo lugar,

y grabado en un rosal

quedó un nombre de mujer

como un recuerdo imborrable

de horas vividas con tu ilusión;

mientras la tarde moría,

y el sol nos enviaba

un beso de amor.

 

Pero una triste tarde

el banco vi muy solo;

no estabas tú sentada

allí, esperándome.

He vuelto muchas veces,

teniendo la esperanza

de ver si te veía;

mas, nunca te encontré.

 

Qué lindo hubiera sido

seguir nuestros amores,

vivirlos siempre ocultos

allá en aquel lugar.

Ya, roto aquel encanto,

solo queda el recuerdo,

y llorar el amor muerto

en nuestro rosedal.

 

Allá a aquel banco,

en que nos conocimos,

voy todas las tardes;

y, cuando anochece,

en el silencio de la rosaleda

mi alma de frío y amor

se estremece.

 

Hay un recuerdo en esta calma,

y por eso sufre tanto mi alma.

Allá a ese banco, en que nos conocimos,

voy todas las tardes en el rosedal.

 

No nos volvimos a ver

en aquel mismo lugar,

solamente está el rosal

con tu nombre de mujer,

como un recuerdo vivido

en las dulces horas

de tierna ilusión,

de aquella tarde de idilio

en que nos juramos

un eterno amor.

 

Qué lindo hubiera sido

seguir nuestros amores,

vivirlos siempre ocultos

allá en aquel lugar.

 

Ya, roto aquel encanto,

hoy solo hay un recuerdo;

y llorar el amor muerto

de nuestro rosedal”.

 

Encuentro como curiosidad que en la letra cantada por Gardel hay un verso que dice “Y nos volvimos a ver en aquel mismo lugar”, mientras que en la versión de Ignacio Corsini canta “No nos volvimos a ver en aquel mismo lugar”. Son distintos los versos, pero los dos encajan en el contexto de la letra.

 

Gustavo Escobar tiene en su poder el libro biográfico “Ignacio Corsini, mi padre”, sobre el cantor italoargentino Andrea Ignacio Corsini Salomone, escrito por su hijo el médico argentino Ignacio Corsini Pacheco, en la que Corsini hijo cita una discografía con los 88 títulos que fueron grabados tanto por Carlos Gardel como por su amigo Ignacio Corsini, según recopilación discográfica hecha por Héctor Luis Cosio y Victorio Sacullo, de la agrupación musical El Organito. En realidad son 89 los títulos coincidentes en las discografías de los dos cantores, y entre ellos se encuentra el tango “La brisa” de F. y J. Canaro con Juan Caruso. Corsini lo grabó en 1921, mientras que Gardel lo grabó en 1922, pero como hemos podido ver Gardel ya lo había grabado antes para Tagini en 1912; aunque podemos apreciar la diferencia en las letras transcritas y en la música.

 

Los guitarristas de Ignacio Corsini fueron Eduardo “El negro” Maciel, Rosendo Pesoa, y Armando Pagés.

 

Rosendo Pesoa es quien presta sus labios para los silbidos melódicos que hay en algunas grabaciones de Corsini como la curiosa de “Los carreteros” que fue grabada a dúo por las voces de Ignacio Corsini, el padre; e Ignacio Corsini Pacheco, el hijo. Corsini padre dedicó toda su vida a la música, mientras que Corsini hijo optó por dedicar sus esfuerzos a la medicina.

 

Oí decir que Corsini dejó de grabar para la casa Nacional-Odeon debido a alguna diferencia de emolumentos presentada con su guitarrista Eduardo “El negro” Maciel, pero no pude confirmar dicha opinión; en cambio es más difundida la de que fue el dolor por la muerte de su esposa lo que hizo callar al cantor.

 

8-        LA BRISA DE CHARLO EN 1929

 

En 1929 Charlo (Carlos Pérez de la Riestra) grabó con la orquesta de Francisco Canaro, uno de los compositores de la música, este tema titulado “La brisa”, pero con otra letra muy diferente a la de Gardel; y lo hizo a manera de glosa o estribillo entrando con su voz cuando la música instrumental ya iba muy avanzada en el registro. Podemos ver que la versión de Charlo, grabada en el sello Odeon, prescinde por completo de la letra que había sido cantada por el Zorzal Criollo pero, curiosamente, esta letra de Charlo aparece atribuida también a Juan Andrés Caruso.

 

https://www.youtube.com/watch?v=FGNysfeMZ9A

 

Mas, no éramos iguales; y eso nos separaba.

Un mundo de distancias había entre los dos.

Tú eras de familia muy rica y distinguida,

yo en cambio solamente era un trabajador.

 

Vivías entre el lujo en un regio palacio,

ningún amor sincero podías tú sentir;

tus autos y lacayos, tu oro y pedrería,

tu seda y tus encajes, te alejaban de mí.

 

Mas, no éramos iguales; y eso nos separaba.

Un mundo de distancias había entre los dos.

Tú eras de familia muy rica y distinguida,

yo en cambio solamente era un trabajador.

 

Por cierto que el comienzo en la letra adoptada por Charlo da a entender que se trata de la segunda parte de un poema en el que previamente se hubiera contado la historia de cómo fue el primer encuentro de una pareja amorosa tan desigual.

 

9-        LA BRISA DE CARLOS DANTE EN 1946

 

La misma “Brisa” de Gardel fue grabada por el cantor Carlos Dante en 1946 para el sello Odeon, con acompañamiento de la orquesta de Alfredo de Ángelis:

 

https://www.youtube.com/watch?v=AZhxMSv9ELY

 

“Era una tarde y corría la brisa

muy cálida y suave por la rosaleda.

Cerca del lago, leyendo poesías,

estabas oculta entre la arboleda.

 

Turbé el silencio, con mis pisadas;

hubo un suspiro, y dos miradas.

Era una tarde, corría una brisa

muy cálida y suave por el rosedal.

 

No nos volvimos a ver

en aquel mismo lugar,

y grabado en un rosal

quedó un nombre de mujer

como recuerdo imborrable

de horas vividas, y de una ilusión;

mientras la tarde moría,

y el sol nos enviaba

un beso de amor.

 

Llegado a este punto, Dante se aparta de la letra cantada por Gardel e introduce las estrofas atribuidas a Caruso, cuyo verdadero autor ignoro, que habían sido grabadas como glosa por Charlo. Dante hace una mezcla de lo uno y de lo otro, pero prescinde de las demás estrofas cantadas originalmente por Gardel. La segunda parte cantada por Carlos Dante, por lo tanto, dice:

 

Mas, no éramos iguales; y eso nos separaba.

Un mundo de distancias había entre los dos.

Tú eras de familia muy rica y distinguida,

yo en cambio solamente era un trabajador.

 

Vivías entre el lujo en un regio palacio,

ningún amor sincero podías tú sentir;

tus autos y lacayos, tu oro y pedrería,

tu seda y tus encajes, te alejaban de mí.

 

Mas, no éramos iguales; y eso nos separaba.

Un mundo de distancias había entre los dos.

Tú eras de familia muy rica y distinguida,

yo en cambio solamente era un trabajador.

 

10-    LA BRISA DE ANDRÉS FALGÁS EN 1938

 

Andrés Falgás grabó este tango en 1956 en Colombia con la orquesta de Roberto Pansera para el sello Sonolux, pero antes lo había grabado en 1938 para Odeon en Argentina con la orquesta de Juan Canaro, otro de los compositores de la música. La letra que canta Falgás es muy diferente a la original de Gardel y, curiosamente, como dijimos, aparece atribuida también a Juan Andrés Caruso. En este enlace puede escucharse la versión de Falgás con Juan Canaro:

 

https://www.youtube.com/watch?v=pv1px5DdSzc

 

Yo fui sincero, y supe quererla,

sin pensar que un día pudiera perderla;

pero ella nunca pensó en escucharme,

y siguió su camino… tal vez para odiarme.

 

Y yo, en silencio, guardé mis penas

que me torturan, y me condenan;

pero una noche, cansada y vencida,

volvió arrepentida buscando el perdón.

 

Después de haber bebido la copa de amargura,

después de haber sufrido la cruel humillación,

tuviste la osadía de hablarme del pasado;

has desecho vida, ¡vos no tenés perdón!

 

Qué lindo hubiera sido seguir nuestros amores,

unir nuestras dos almas, formar un dulce hogar.

Solo queda el recuerdo, y aquel retrato amado

que un día me entregaste, jurando siempre amor.

 

Puede observarse que la versión de Falgás se monta sobre la música de los hermanos Canaro, pero no solo la letra no parece ser de Caruso sino que difiere por completo de la temática expuesta en el Rosedal, de la que apenas conserva el título… Pudiera pensarse que Caruso hubiera optado por hacer otra letra para esa música, pero resulta que él murió en 1931 y la más remota grabación de Falgás con esta letra es de 1938.

 

En 1957 Falgás volvió a grabar en Medellín el tango para Sonolux con acompañamiento de la orquesta dirigida por el maestro Luis Uribe Bueno, pero desconozco esa grabación y es posible que, a mi modo de ver, no agregue nada a los conocimientos que tenemos sobre el tema. De todos modos, esta “Brisa” de Falgás con Uribe Bueno, y “La brisa” de Falgás con Roberto Pansera, fueron ambas grabadas en el sello Sonolux de Medellín; gestionadas por Hernán Restrepo Duque, que trabajaba para Sonolux y para el catálogo de la RCA Victor con un indudable instinto comercial que lo hacía olfatear temas que tendrían buena acogida por parte del público.

 

Dice Mauricio Restrepo Gil en las páginas 108 y 109 de su libro “Hernán Restrepo Duque, una biografía” que:

 

[…Muchos artistas extranjeros que llegaron a Medellín encontraron en Hernán un excelente amigo y un importante productor de sus discos. Él con sus conocimientos les grababa piezas que lograron impactar en el público colombiano. Así comandó las grabaciones de Antonio Tormo, Alberto Gómez, y Agustín Irusta, que vinieron y grabaron en Sonolux con un conjunto dirigido por Luis Uribe Bueno… Andrés Falgás hizo registros fonográficos con la orquesta del bandoneonista Roberto Pansera, que en esa época vivía en Bogotá; y al mismo Falgás luego, en una histórica varada en Medellín, Hernán le hizo grabar con gran éxito los temas “Qué falta que me hacés” y “No nos veremos más”, con letra de su amigo Federico Silva y glosas de Antonio Cantó…]

 

Hay tangueros que prefieren una u otra de las mencionadas versiones porque, como se dice, “entre gustos no hay disgustos”. Por mi parte, siento predilección por la grabación de Falgás con Pansera:

 

https://www.youtube.com/watch?v=qF-acwx5Hxc

 

CONCLUSIÓN

 

1-De esta confrontación se desprende que los valses o canciones criollas “A ella”, y “Brisas de la tarde”, grabadas por Arturo Mathon y por Carlos Gardel, están basadas en el poema “Melancolía” de José Mármol como letrista, y su música es de Mathon.

 

2-El tango “La brisa”, con música de los hermanos Juan y Francisco Canaro, y letra puesta por Juan Andrés Caruso, es otra cosa diferente tanto en la letra como en la música, y fue grabado originalmente por Carlos Gardel a dúo con José Razzano y acompañamiento de guitarras. Después lo grabó como solista con acompañamiento de guitarras. Al parecer, sobre la letra original de Caruso fueron agregadas otras estrofas que fueron cantadas por Gardel en esta grabación. Posteriormente otros cantantes la grabaron con la misma música y alterando o cambiando las respectivas letras. Tal es el caso de Rosita Quiroga, Ignacio Corsini, Charlo, Carlos Dante, y Andrés Falgás, entre otros.

 

3-Las dos “Brisas” que más conocemos son las de Charlo con letra apegada, pero modificada, de las de Caruso y Gardel; que viene a ser la misma de Dante con modificaciones y por eso la conocemos como “La brisa” de Carlos Dante. La música es la de los hermanos Canaro. En esta se habla de brisa, de rosas, de rosedales, de rosaledas, y de amores frustrados por la diferencia de clase social entre los amantes.

 

4-La otra “Brisa” viene a ser la de Andrés Falgás con una letra atribuida a Caruso, pero que al parecer no es de él sino de otra persona pues su temática se aparta por completo de la que Caruso hizo para Gardel. En la de Falgás se habla de que “Yo fui sincero, y supe quererla, sin pensar que un día pudiera perderla”.

 

Con este aporte quedan completas, al parecer, las piezas del rompecabezas.

 

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

 


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