domingo, 11 de octubre de 2015

120. Matilda, entre la Lolita de Sue y la Lolita de Swain

Hace poco hablábamos de Harry Belafonte y de su calipso "Matilda", que cuenta la historia de un hombre que se enamora de una venezolana cuarentona y tiene planes serios con ella, pero ella le robó el dinero y se voló para Venezuela:



¡Hey, Matilda, Matilda!
Se llevó mi dinero y se voló para Venezuela.

Quinientos dólares se me perdieron, amigos.
Vendió hasta mi gato y mi caballo.

¡Matilda, Matilda!
Se llevó mi dinero y se voló para Venezuela.

Todo el mundo,
que todo el mundo se entere.
Matilda… (¡Canten en coro!)
Matilda… (¡Un poco más fuerte!)

¡Matilda, Matilda!
Se llevó mi dinero y se voló para Venezuela.

(Una vez más, ahora,
demos una vuelta a la esquina
y canten en coro)

¡Matilda, Matilda!
Se llevó mi dinero y se voló para Venezuela.

Tenía plan de comprarme una casa.
Mi plan era serio,
pero fue más serio su plan.
¡Ah, caramba!

¡Matilda, Matilda!
Se llevó mi dinero y se voló para Venezuela.

(¡Todo el mundo!)

Tenía el dinero dentro de mi casa,
escondido en mi almohada, 
¿Saben? 
Pero Matilda encontró mi dinero…

(¡Todo el mundo!)

¡Matilda, Matilda!
Se llevó mi dinero y se voló para Venezuela.

¿Mujeres de más de cuarenta?
¡Qué va!

(¡Todo el mundo cante!)
(Todo el mundo dé vuelta a la esquina)
(Que todo el mundo se entere)

¡Matilda, Matilda!
Se llevó mi dinero y se voló para Venezuela.

¡Tráiganme un poco de agua!
Bueno, mis amigos, 
nunca volveré a enamorarme.
Todos mis ahorros fueron en vano.

¡Matilda, Matilda!
Se llevó mi dinero y se voló para Venezuela.

Matilda, loca cachimba,
tomó mi dinero
y se voló para Venezuela.

Versión de Daniel Santos con la Sonora Caracas:

https://www.youtube.com/watch?v=8qswMMZJkKA

Al gringo del cuento le parece que las mujeres de más de cuarenta son un peligro, pero no sabe lo que significa meterse con una de menos de quince. ¡Son un desastre! Si no me creen, pregúntenle al profesor Humbert Humbert.

El concepto, para mí, es relativamente nuevo; desde que empecé a asistir a talleres de escritura literaria: “todo texto tiene varias lecturas” (lo que puede extenderse a toda película, toda pintura, toda escultura, toda canción, toda relación, etc.). En el cine, por ejemplo, hay quien se centra en la fotografía, quien en el guión, quien en la música, quien en la actuación, quien en la dirección, etc. Toda película tiene varias maneras de verla, o de “leerla”. En mi caso tengo un rasgo infantil, ingenuo, que consiste en buscar en los créditos de las películas hollywoodenses nombres y apellidos latinos. Cuando aparece, llama mi atención un doble, un carpintero, un electricista, un técnico de efectos especiales, una costurera de ropa de época que se llame Peter Pérez, José Rodríguez, o Amalia Valdés. Es una bobada, pero siento como si a los latinos se nos hubieran abierto las puertas de Hollywood de par en par. Qué pendejada. 

De ahí que llame mi atención el nombre de unas chiquillas cuyo comportamiento ha pasado a ser paradigma de una patología sicológica y actitud característicos: las Lolitas. ¿Qué es lo que tanto llama mi atención? Que Lolita es sinónimo de Doloritas, que Doloritas es diminutivo de Dolores, y que Dolores es un nombre hispano. ¡Vea, pues! Por cierto que tardé en aprender que una cosa es una mujer apasionada de cualquier edad, como tantas, y otra cosa es una ninfómana. La ninfómana padece una enfermedad obsesivocompulsiva de sexoadicción que no la deja ser feliz ni hace felices a sus amantes que muchas veces hacen una fila de ocho o diez muchachos ávidos turnándose una mujer más ávida que ellos, para quedar todos desencantados de su avidez. Contrario a lo que los adolescentes creen, lo peor que puede pasarles es encontrar en su camino una insaciable ninfómana a la que nada satisface y suele dejar la autoestima del cabrío de turno por el suelo.

El anónimo escritor alemán Heinz von Lichberg escribió en 1916 un cuento corto titulado “Lolita” acerca de un hombre maduro que se enamora de una ninfa, una niñita, y habría que advertir que esta niñita es apasionada, pero no ninfómana. Se enamora es un decir, puesto que en esos casos suele suceder (y esto lo he aprendido por experiencia ajena, ¡ay, Viviana!) que son las Lolitas las que tienden la trampa para seducir al profesor, al padrastro, al vecino, al supuesto “pervertido seductor de turno”. Suelen ser adolescentes de 14 años, con cara de púberes de 12 y mentalidad de mujeres de 18. Ni más ni menos. Eso lo supe porque iba con un amigo por un sector donde hay un tenebroso callejón de hoteluchos, cuando de uno de ellos salió una mujer viciosa de rostro ajado, cuasi indigente, acompañada de un anciano. La mujer hizo el intento de saludar a mi amigo y él “se hizo el loco”. Sonó en nuestros oídos la canción de Garzón y Collazos: “¿Ves esa vieja escuálida y horrible? Pues aunque hoy parézcate imposible, fue la mujer más bella entre las bellas” y me contó su aventura de cuando siendo un hombre treintón o cuarentón fue atraído por Viviana, una chiquilla que iba a la tienda de la esquina a comprar cualquier cosa sólo por tener el pretexto de sentarse un momento en su mesa y pedirle que le regalara una gaseosa. De cómo ella se descalzaba de sus sandalias y le buscaba la pantorrilla con su pie desnudo hasta encontrarle la entrepierna. De cómo montó guardia una vez a la espera de la salida de su esposa para el mercado y se coló en su casa. De cómo lo atrajo y lo sedujo y lo envolvió en esa aventura a la que él le tenía temor sobre todas las cosas por las implicaciones en su hogar, con los padres de la niña que eran sus amigos, con los vecinos, con la sociedad, con el mundo: “Hasta cárcel me hubieran dado, o bala, por corrupción de menores”, me dijo. Él fue la víctima, hasta que la familia de ella se fue a vivir a otro lado y la chiquilla seguramente encontró otro hombre maduro para seguir el juego –porque así son ellas–, antes de convertirse en la mujer prematuramente envejecida y aspecto de viciosa que vimos salir del hotelucho, “flaca, fané, y descangayada”, como dice el tango discepoliano. La mujer que vimos había dejado de ser Viviana para entrar a parecerse más a su abuela que a su madre. 

Esta noche me emborracho”, tango con letra y música de Enrique Santos Discépolo, en la voz de Carlos Gardel con acompañamiento de guitarras:

https://www.youtube.com/watch?v=oAAs2srfvgw

El tema de las Lolitas debe ser tan antiguo, creo, como la misma humanidad; sólo que por siglos de siglos fue un tema tabú para la literatura. Pero casos se tienen que haber visto en tiempos de griegos y romanos, de tirios y troyanos, casos se tienen que haber visto.


Woody Allen y su hoy esposa (antigua hijastra) Sun Yi Previn

En 1955 el escritor ruso Vladimir Nabokov publicó la novela “Lolita”, que fue un éxito, como sabemos; y fue el autor del guión de la magistral película de 1962 dirigida por Stanley Kubrick con el actor James Mason en el papel del profesor Humbert Humbert (personaje tomado al parecer de uno de la vida real que falleció en 1950, al igual que su amante que falleció de parto en el mismo año), con Shelley Winters en el papel de la viuda Charlotte Haze, y con Sue Lyon en el papel de Doloritas “Lolita” Haze. Los espectadores creen ir a ver una película de sexo y erotismo, pero sus expectativas se cumplen sólo en un 50% porque el otro 50% consiste en una película ¡De terror! No quiere uno estar en el papel de ese profesor que entró en una caída vertiginosa por haberse dejado seducir de su Lolita. Película extraordinaria en todo, menos en un par de detalles, para mí. En primer lugar, las limitaciones de la época de la filmación a mediados de los cincuenta del siglo XX hacían que las películas no pudieran ser tan explícitas como las de ahora. En esos tiempos se hacía un escándalo porque alguna actriz mostrara las rodillas, y hoy las cámaras se adentran hasta un letrero que dice “clítoris a la derecha”, ya no hay misterios ni secretos ocultos. Pero, en segundo lugar, hay mujeres de 18 que en su fisonomía parecen de 14; y hay mujeres de 14 que parecen de 18. Lolita era una niña de 12 años en la novela de Nabokov pero, por razones de censura, para el guión de la película debió ser transformada en una de 14. Se escogió como Lolita a una actriz que tenía 16 y aparentaba 18, y el resultado para un quisquilloso como yo es una mujer de 18 desempeñando el papel de una de 12. Nada que ver.


Sue Lyon en el papel de la Lolita de los años 60

En 1997 el director Adrian Lyne vuelve a filmar la película con Jeremy Irons en el papel del profesor Humbert Humbert, Melanie Griffith en el de la viuda Charlotte Haze, y Dominique Swain en el de Lolita. Aunque fílmicamente la película de finales de los 90 es inferior a la de principios de los 60, a mí me sedujo porque la Lolita, en esta vez, me pareció más creíble. Además la época permitía mostrar más y, sin llegar al destape total, ser un poco más explícita. Estamos en los tiempos del “pan pan y el vino vino”.


Dominique Swain en el papel de la Lolita de los años 90

Como otra curiosidad encuentro que en la banda sonora de la película protagonizada por Irons y Swain aparece la canción “Amor, amor”, con letra de Ricardo López Méndez y música de Gabriel Ruiz Galindo, cantada por Bing Crosby en traducción al inglés de Sunny Skyler, en la que la palabra amor aparece pronunciada en español. 



Natalie Portman  en el papel de Matilda

No hace mucho vi un par de veces la película “León, el profesional” con Jean Reno en el papel de un tierno asesino. Es sicario profesional, sí, pero en la película es de una terneza conmovedora que ayuda a una Lolita (es la palabra que a uno se le viene a la mente cuando la ve) que no es Lolita en el sentido estricto de la palabra porque la Matilda (tal es su nombre) desempeñada por Natalie Portman es una ingenua niñita de 12 años que no tiene mentalidad de Lolita. Hace cosas ingenuas (dos o tres bobadas) pero sin malicia, sin intención de seducir. Yo ya me estaba autorregañando por tener una mente pervertida y creer que Matilda era una Lolita, pero he visto este video en el que se hace un paralelo entre la película “Lolita” de 1997 y “El profesional” y entonces encuentro que la Matilda que no es Lolita, sí es Lolita; y que las semejanzas entre las dos películas no son pocas. Interesante lectura, muy interesante.


Pasa en la vida, pasa en las películas, pasa en TNT.

Winston Manrique Sabogal escribe en septiembre 15 de 2015, en la sección Cultura de El País.com de Madrid (España), un artículo comentando esa novela, esa película, y las circunstancias del tiempo en el que fue filmada la primera versión.


El boom de esa novela y esa película a mediados de los años 50 consistió en que Nabokov sacó del clóset el eterno síndrome sicológico de la Lolita adicción que los hombres padecemos transmitido entre los genes del pecado original.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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Lolita”, balada rock de Jimmy Harry y Alaina Beaton compuesta para la cantante Belinda Peregrin, en interpretación del grupo Trova Nimbo de la ciudad de Morelia (México):

https://www.youtube.com/watch?v=SDSSJVEtnLY

Llaman al timbre.
Salgo a mirar,
abro la puerta,
y estas ahí.
Dulce regalo
que Satanás
manda para mí.

Su asignatura 
quiero aprobar. 
Explíqueme 
otra vez la lección, 
deme una clase particular, 
señor profesor”.

Lolita,
me excitas,
perversa piel
de melocotón.
Lolita,
maldita,
adolescente
sin corazón.

Bajo la falda
de colegial,
cruzas las piernas
con intención,
y tu liguero
me hace olvidar,
la lección.

Hoy no has venido,
y había francés.
Vas a arruinar
mi reputación.
Sobresaliente
te puse ayer,
en pasión.

Lolita,
me excitas,
perversa piel
de melocotón.
Lolita,
maldita,
adolescente
sin corazón.

Niña de fuego
con labios
de mujer fatal.
Como se entere
de nuestros juegos,
tu papá...

Niña de fuego
con labios
de mujer fatal.
Como se entere
de nuestros juegos,
tu papá...

Lolita,
me excitas,
perversa piel
de melocotón.
Lolita,
maldita,
adolescente
sin corazón.

Niña de fuego
con labios
de mujer fatal.
Como se entere
de nuestros juegos,
tu papá...

Niña de fuego
con labios
de mujer fatal.
Como se entere
de nuestros juegos,
tu papá...



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