domingo, 17 de enero de 2016

135. Solamente una vez, Viviré con tu recuerdo

–Ada Falcón y José Mojica, a la sombra de Canaro–


Otras veces ya lo he expresado. Siento instintiva desconfianza hacia las autobiografías, por la humana tendencia de los personajes a contar sólo lo que les conviene, y de la forma que les conviene, disfrazando los hechos u ocultándolos. Murió García Márquez sin que conociéramos en sus palabras el relato de lo sucedido entre él y Mario Vargas Llosa. 

La misma desconfianza siento hacia las que se denominan “biografías autorizadas”, puesto que si una biografía recibe la bendición del personaje o la de sus herederos, es porque no cuenta los hechos como son, sino que cuentan verdades a medias o verdades acomodadas. 

Pero también siento desconfianza hacia esas “biografías no autorizadas”, por la humana tendencia de muchos periodistas y escritores a contar las cosas sesgadas, según sus simpatías o sus antipatías. ¡Qué difícil es encontrar a alguien que escriba ecuánimemente, desprovisto de sesgos, qué difícil es!

Dicen que en todo asunto siempre hay tres verdades: la del uno, la del otro, y… la verdadera.

Ada Falcón y José Mojica fueron dos vidas paralelas y afines, y esa afinidad los acercó no sé hasta qué punto.

Alma Cornelia Boesio estuvo casada con Domingo Falcone y con él tuvo a sus dos hijas mayores: Amanda y Adhelma. Él enfermó de cáncer y viajó a Italia, donde murió, y a poco Alma Cornelia entró en amores con Miguel Nazar Anchorena y dio a luz a su tercera hija, Ada. Algunas versiones dan a Ada como hija biológica no reconocida de Nazar, registrada con el apellido del fallecido esposo Falcone; y otras la dan como hija biológica del fallecido, nacida mientras su madre se encontraba en la estancia de Nazar. Los unos consideran a Ada como hermanastra de las otras dos, y los otros la consideran hermana de padre y madre. En cualquier caso, las hermanas Falcone aunaron cinco características: Las tres eran muy bellas, las tres eran cantantes, las tres abreviaron el apellido dejándolo como Falcón, las tres como su madre fueron de vida longeva y murieron casi centenarias, y las tres trabajaron con el director de orquesta Francisco Canaro. Tal vez haya una sexta característica compartida por ellas, y era la de no ser fraternas sino rivales artísticas, con relaciones difíciles en la vida privada. De las tres, Amanda fue la menos afortunada en el favor del público como cantante, y su papel estuvo más en el campo del teatro y la comedia. Adhelma (María Adhela Falcone) tuvo mejor suceso que Amanda como cantante, y fue actriz en varias películas bajo la dirección de Francisco Canaro, llegándose a decir que entre ella y Canaro hubo un amorío, pero no fue tan exitosa en el canto como su hermana menor, Aída Elsa Ada, que adoptó el nombre artístico de Ada Falcón, y fue como se dice la joya de la corona. En su temprana etapa de triunfos, a la par que era admirada por su belleza y por su voz, Ada se creó el rótulo de “excéntrica, vanidosa, y arrogante”. Mujer muy admirada por hombres de todas las categorías, al punto que se dice que el Majarajah de Kapurthala le regaló un anillo de diamantes y le propuso matrimonio, el amor de su vida según vox populi y reconocimiento de los protagonistas fue Francisco Canaro, quien le prometió repetidamente que se divorciaría de su esposa para casarse con ella; pero le incumplió, también repetidamente; hasta que la taza se llenó un día en que ella se encontraba sentada en las piernas de Canaro cuando entró la mujer de éste, Marta “La francesa” Gessaume, y pistola en mano obligó a la Falcón a poner pies en polvorosa, dando al traste no sólo con la relación extramatrimonial sino con la relación artística entre los dos tórtolos. Canaro trató de poner demanda de divorcio, pero sus abogados le aconsejaron que no lo hiciera porque tendría que ceder la mitad de su fortuna a La Francesa. Era un costo demasiado alto para pagar por el principal, pero no el único, de sus publicitados amoríos con los que no llegó a tener hijos… hasta que, al decir de Lucía Gálvez en su libro “Romances del tango”, se atravesó en su vida Irma Erna Gay, una chiquilla de 17 años que hacía parte del coro junto con la cancionista Isabel de Grana, que era hermana suya. Irma Erna Gay logró que Canaro le pusiera nido en la calle Anchorena (hoy Luis Agote), casi frente a la Plaza Francia, cerca del refugio que tenía con Ada Falcón, y cerca de la casa donde vivía con Marta Gessaume, su esposa. Irma Erna fue la madre de Rafaela y Argentina Canaro, las dos únicas hijas que tuvo el maestro Francisco en su agitada vida amorosa.

Roque Vega y Rafaela Canaro

Programa radial del Sr. Roque Vega en la emisora “Conexión Abierta” de Buenos Aires, entrevistando a Rafaela Canaro acerca de su padre:

Francisco Canaro y Ada Falcón:

“Yo no sé qué me han hecho tus ojos”, por Ada Falcón:

El gran amor de la vida de Ada Falcón, indudablemente, fue Pirincho Canaro; y ella fue la musa que le inspiró muchas de sus canciones. “Yo no sé qué me han hecho tus ojos”, por ejemplo, fue tema y dio título a una de sus películas. “Te quiero” (Como no te quiso nadie, como nadie te querrá) es otro de sus éxitos. Los tangos de Canaro “Destellos”, “Madreselva”, y “Tus besos fueron míos”, hacen parte de la exitosa simbiosis de la pareja; y, aunque no son de la autoría del Pirincho Canaro, sí fueron éxito en la voz de Ada Falcón “No mientas” y “Nada más”, los dos últimos que en 1938 grabó con él. En 1942 aceptó grabar con la orquesta “Corazón encadenado” y “Viviré con tu recuerdo”, ambos con letra de Ivo Pelay, mientras Canaro se ausentaba para dejar que la batuta de director fuera asumida por el arreglista Roberto Garza. Fueron esas las últimas dos grabaciones de Ada Falcón con el amor de su vida. El rompimiento de la pareja ya era definitivo.

“Viviré con tu recuerdo”, por Ada Falcón:

La Falcón, que tenía tendencias místicas, se alejó de los escenarios, vendió sus ostentosas propiedades que incluían casas y automóviles lujosos, y se recogió con su madre en un convento franciscano donde en calidad de laicas ambas pasaron los últimos años de sus largas vidas. Cuando su madre murió, en 1981, Ada Falcón estuvo desquiciada e intentó suicidarse lanzándose de un piso alto. Logró superar el dolor, y vivió hasta el año de 2002 en que falleció a los 97 años. Su madre había fallecido a los 90, Adhelma falleció en el 2003 a los 100; y, aunque se desconoce la fecha de su fallecimiento, Amanda vivió hasta muy avanzada edad, superando los 90.

Al morir la madre, Ada y Adhelma podrían haber estado muy unidas en el dolor, pero no fue así porque en vida de su progenitora los enfrentamientos entre ambas ya habían tocado fondo debido a que Ada sospechó de los amoríos de Adhelma con Canaro, a que supo que Adhelma la había suplantado en algunas presentaciones y en el cobro de regalías, y a que Adhelma en una de sus visitas le hizo un robo que Ada no le perdonó. A la muerte de Ada dijo Sibila Camps de la redacción de Clarín.com que:

Le habían robado sus propios discos, casi todas las fotos, las cartas que durante 15 años le había escrito José Mojica, aquel cantor mexicano que tomó los hábitos franciscanos en el Perú, y también sus Memorias. Acusó a Odeón de no querer reeditar sus discos, cuando lo cierto era que ella no lo permitía. No es ya leyenda que estaba en la miseria y sin cobertura social, aunque sus antiguos admiradores no tenían modo de saberlo. La pensión graciable le llegó pasados los 80, cuando algún periodista la espió en su ostracismo y descubrió sus dificultades". 

Alguna vez oí que el compositor mexicano Agustín Lara, el flaco de oro, le regaló a María Félix un piano para poder dedicarle en casa sus canciones. Es que si uno es feo y con plata puede tener detalles de esos que enamoran. Y oí que a María Félix le compuso la canción: “Acuérdate de Acapulco María Bonita, María del alma…”. Cualquier mujer se descose por detalles menos finos que esos. Tuvo Lara amantes hermosas casi desde que estaba niño, y Angela Bruschetta (que no fue la primera) lo amó cuando era pobre, desconocido, y cargaba con la fealdad que recibió desde la cuna. No fue el dinero lo que la enamoró ni fue el dinero lo que enamoró a Estrellita, la prostituta de origen colombiano que por celos, dicen, en un prostíbulo le cortó la cara con un pico de botella, dejándole una cicatriz en el pómulo de por vida y agregándole feura a la fealdad. Sólo una mujer enamorada hace una cosa así. Dios le dio a Lara su fealdad y, de contera, le dio una voz horrible, dicen. Pero le dio la capacidad de no desafinar, la capacidad de tocar el piano y acompañarse, y la capacidad de componer incansablemente. Y, fuera de eso, la capacidad de ser “un encantador de serpientes” con su labia. Somos muchos los hombres que nos hemos enamorado de su música de por vida, y muchas las mujeres que de haber tenido oportunidad se habrían enamorado de su feura. Son tantas las mujeres que pasaron por la vida de Lara, enamoradas de él; y tantas aquellas de quienes él se enamoró, que sería dispendioso traerlas a esta recordación. Fueron muchas. No se entiende cómo, entonces, a un hombre de vida tan agitada como la suya se le ocurre componer una canción titulada “Solamente una vez” (…amé en la vida, solamente una vez y nada más). La explicación reside en que esa canción no la escribió para contar su historia, sino la historia de un amigo muy místico, y también muy admirado, que le dijo que solamente una vez en la vida había estado enamorado de una mujer y le confió sus cuitas. Ese amigo se encontraba filmando una película y la canción encajaba de perlas en el argumento, por lo que ese fue su regalo para el amigo que le estaba anunciando que pensaba retirarse de la vida artística para entregarse al sacerdocio. Hablamos del tenor mejicano José Mojica, que tomó los hábitos franciscanos en el Perú con el nombre de Fray José de Guadalupe Mojica.

“Dime”, de Gonzalo Curiel, interpretado por Fray José de Guadalupe Mojica con el tenor Pedro Vargas en dúo haciéndole la segunda voz:

Mojica conoció a Ada Falcón en un barco de viaje rumbo a Buenos Aires, y se sintió atraído por ella, sobre todo porque halló en ella mucha espiritualidad. Ada, que venía dolida por el desengaño también se sintió atraída por él y entre ellos surgió un coqueteo que posiblemente de ahí no pasó, o fue de corte más bien platónico, pero consolidó su amistad por el propósito que ambos tenían de dedicarse a la vida religiosa; propósito que cumplieron y fue la suya una amistad de correspondencia, de cartas cruzadas, que posiblemente Mojica no tuvo la precaución ni el deseo de conservar, pero Ada sí. Fueron estas las cartas que desaparecieron de su baúl en hecho del que Ada culpó a su hermana Adhelma.

“Solamente una vez”, en la voz de José Mojica, tomado de la banda de la película Melodías de América. Última canción cantada por él antes de entrar al convento franciscano de Lima (Perú):

o también en:


La canción de Lara fue compuesta, pues, pensando en el frustrado amor de José Mojica hacia Ada Falcón con quien, después de irse al convento franciscano, siguió escribiéndose en una correspondencia de contenido místico de la que estaban ausentes las pasiones mundanas, y es una historia como de telenovela sobre una mujer que osciló entre la vida mundana y la vida religiosa.

Ada Falcón (…la prensa gráfica la calificó como «puta a los 20, monja a los 40»).

Hasta aquí lo que yo tenía entendido, pero en un correo de don Frank Chávez dice otra cosa:

“Solamente una vez”, por Agustín Lara:

…Voy a platicar sobre una canción de Agustín Lara que se niega a morir. Esta es su bolero "Solamente Una Vez". Todo mundo cree que se trata de un amor entre un hombre y una novia, pero no es así el caso… De gira por Buenos Aires, José Mojica fue toda una sensación. También su amigo Agustín Lara, que se encontraba en ese país sudamericano. Se presentaron por Radio Belgrano, y los argentinos estaban muy alborotados con aquel ritmo conocido como el bolero. Fueron todo un éxito por allá Lara y Mojica. Pero, estando allá, recibe Mojica un telegrama que cambiaría su vida. En este cable le avisan que su madrecita querida fallece en México. Según su autobiografía, por un tiempo Mojica llego a dudar hasta de la existencia de Dios. Su mamá era una persona muy devota y muy católica, y estaba en constante oración por su hijo, pidiéndole a Dios que lo regresara a la fe. Según Mojica en su autobiografía “Yo pecador”, y también en la película de ese mismo nombre, él se dejó llevar por la tentación y los vicios, víctima de la fama y el dinero. ¿Fue mala persona, Mojica? No. Todos hemos cometido cosas de las cuales después nos arrepentimos. Cuando iba rumbo a Buenos Aires por barco, Mojica conoció a una chica que lo hizo reconsiderar la existencia de un Creador Supremo y de un Dios misericordioso y bueno, capaz de perdonar cualquier ofensa sea cual fuera. Creo que Mojica se enamoró de ella, pero esta bellísima mujer pensaba meterse en un convento y dedicar su vida a Dios. Creo que, cuando lo supo, José no podía creerlo: “Tan bella, y se mete de monja a un reclusorio (convento)”.  Dios no mete a nadie en un convento. Todos los seres tenemos libertad de ejercer nuestra voluntad. Le confesó en Buenos Aires a su amigo Lara que desde hace tiempo quería él dejar todo atrás. Quería dejar todo esto de la farándula, los escenarios, el cine, los discos, la fama, los vicios. Para él todo esto era algo vacío. Jamás conoció a su padre biológico. Su madre lo crio como madre soltera y fue rechazada por su familia al salir embarazada, sin ser casada. El padre de Mojica era ya casado y jamás se casó con su madre, aunque prometió hacerlo. Después, cuando Mojica era niño, su madre encontró un hombre y se casó con él. Todo marchaba bien hasta que un día nació un bebé. José adoraba a su hermanito, pero el padrastro le hacía mucho menos caso a él que al pequeño. Toda la atención era para el hermanito. Se enfermó José con el sarampión o con la viruela. Estuvo grave, pero se recuperó. Lamentablemente contagió a su hermanito, y el nene falleció. Cuando murió, el padrastro aborreció a Mojica. Le echaba la culpa de la muerte del niño. "Te deberías de haber muerto tú, desgraciado", decía muy afligido el padrastro, "pero él se murió y quedaste tú, ¡cabrón!". Se vino dando un balazo en la frente, el pobre diablo. Todo esto afectó inmensamente a Mojica. “Si Dios es bueno, ¿Cómo permite esto? ¿Por qué todos me odian? ¿Por qué todos los niños tienen un padre, menos yo? Dios se dice ser padre, pero ¿qué clase de padre es este que permitió que crucificaran a su propio hijo?”. En la escuela le decían que "Eres un bastardo". ¿Que en México hay gente cruel así? Amigos, la crueldad existe en todos los países del mundo. No es algo exclusivo de México o de un país en particular. Cuando leemos la vida de Mojica, o vemos la película basada en su autobiografía titulada "Yo Pecador", concluimos que esos niños crueles son todos los niños del mundo. Si Mojica hubiese nacido en el África, hubiese sido lo mismo. Si hubiese nacido en Europa, igual. Si hubiera nacido en Estados Unidos, le hubiera pasado lo mismo. ¿Por  qué?  Porque así es el ser humano. Lara no podía creerlo, pero comprendía la pena que sentía su amigo. Por eso le compuso un bolero dedicado especialmente para él. Es que José decidió meterse en un convento y convertirse en monje. ¿Qué? Sí, dejó todo lo mundano. En el convento, allá en el Perú con los frailes franciscanos, se rebautizó como Fray José de Guadalupe. Más tarde lo convencieron sus superiores de que se ordenara de cura. No muy bien quería él. “Pero, ¿por qué?”, decía. No se sentía digno. "Soy un pobre pecador". Sus superiores, entonces, lo regañaron y le dijeron: "Fray José, en este mundo todos somos pecadores. Solo uno, Jesucristo, fue perfecto y libre de pecado"… Antes de meterse en el convento peruano, Mojica había intervenido en la película "Melodías de América", filmada en Argentina en 1941. Se rodó en Argentina, pero la acción de la película se lleva a cabo en Brasil, y los estudios cinematográficos argentinos enviaron un equipo de fotógrafos para que filmaran las escenas exteriores en la ciudad de Río de Janeiro, de manera que parece que la película se hubiera filmado allá en Río, pero en realidad todos los sets fueron armados en los Estudios San Miguel de Buenos Aires. El director de la cinta fue Eduardo Morera. Fue en ésta donde se estrenó y escuchó primero aquel bolero que Lara le dedico a Mojica. Este se titula "Solamente una vez". La película se lanzó y debutó al público en 1942. Fue un exitazo "Solamente una vez". ¿Lo cantó Mojica en la cinta? No, no lo interpreta él. Quien lo canta es Ana María González, vocalista de Agustín Lara y una de sus cantantes predilectas…”.

Según esto, José Mojica le habría dicho a Agustín Lara que “solamente una vez amé en la vida”, y el objeto de ese amor habría sido su madre; en lo que coincide con el abnegado amor que Ada Falcón tuvo hacia la suya, y en el misticismo con que ambos enfrentaron su respectivo dolor de pérdida, coincidencia que se agrega al hecho de que tanto el nacimiento de Mojica como el de Falcón tuvieron paternidades conflictivas, y que ambos fueron admirados no sólo por su voz sino por su figura, exitosos ambos en sus carreras, y de malas ambos en el amor.

Sólo que… he encontrado otra versión puesta en You Tube por: 

Paul Bottomer:


Versión que él atribuye a Michael Lavocah en “su excelente libro titulado Tango Stories, Musical Secrets” y lo recomienda ampliamente:

With grateful acknowledgement, reference and thanks to Michael Lavocah and his excellent book: Tango Stories, Musical Secrets, which I highly recommend. 


La historia de amor entre Ada Falcón y Francisco Canaro terminó en 1938, cuando la esposa de Canaro se enfrentó a ellos blandiendo un arma de fuego. El incidente devastó a Ada y se volvió cada vez más solitaria. Ella cumplió su contrato de grabación y se negó a nuevas presentaciones ante el público pero, ante la insistencia, aceptó cantar desde detrás de una cortina y sin presencia de sus simpatizantes. En 1940, un nuevo hombre entró en su vida, la estrella de cine José Mojica, y el romance parecía seguir hasta que, un día, se encontró con Mojica en los brazos de otro hombre. Desquiciada por sus experiencias pasadas, y ahora con esta traición final, Ada fue visitada por una visión de San Francisco y buscó refugio permanente en un convento franciscano en Córdoba, Argentina. Antes de su partida, hizo dos grabaciones finales con la orquesta de Canaro. Canaro estaba ausente, y la batuta de director fue tomada por el arreglista, Roberto Garza”.

(The love affair between Ada Falcón and Francisco Canaro ended in 1938, when Canaro’s wife confronted them brandishing a gun. The incident devastated Ada and she became increasingly reclusive. She fulfilled her recording contract but, at her insistence, sang from behind a curtain. In 1940, a new man entered her life, film star José Mojica, and romance seemed to follow until, one day, she found Mojica in the arms of another man. Unhinged by her past experiences and now this final betrayal, Ada was visited by a vision of St. Francis and she sought permanent sanctuary in a Franciscan convent in Córdoba, Argentina. Before her departure, she made two final recording with Canaro’s orchestra. Canaro was absent and the conductor’s baton was taken by arranger, Roberto Garza. Her final recordings were Corazón Encadenado and Viviré Con Tu Recuerdo, I Will Live With The Memory of You).

En ausencia de documentación fehaciente, muertos los protagonistas, muertos casi todos los testigos, y sin disposición de hablar ni lucidez los pocos sobrevivientes, es posible que nunca se sepa la verdad. 

Y, a todas estas, ¿Qué se harían las cartas de José Mojica que Adhelma Falcón robó a su hermana Ada?

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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Enlaces relacionados:

Agustín Lara, un ícono de la música hispana”, por Senén Suárez en Cubarte.com (…Solamente una vez, bella obra de Agustín Lara y muy popular, dedicada a su coterráneo el tenor José Mojica…).
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Entrevista que José Mojica concedió a Pedro Vargas contando sobre el origen de la composición “Solamente una vez” de Agustín Lara:
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Datos sobre la vida de Ada Falcón en el artículo “Ada Falcón fue un mito en el tango”, por Sibila Campos para Clarín.com (Le habían robado sus propios discos, casi todas las fotos, las cartas que durante 15 años le había escrito José Mojica, aquel cantor mexicano que tomó los hábitos franciscanos en el Perú).
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Datos sobre la vida de Ada Falcón en el artículo “Los ojos de Ada Falcón” escrito por María del Carmen Muzio para el blog Palabra nueva:
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Datos sobre la vida de Ada Falcón en el blog Entre Milongas:








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