domingo, 24 de enero de 2016

136. Guagua, wawa, y wawancó

(Este texto hizo parte de uno originalmente titulado “136. Prado, guagua, y wawancó”, pero he resuelto separar los dos componentes y trasladar parte de él para el título “100. Prado Centro y San Antonio de Prado”, dejando el otro como “136. Guagua, wawa, y wawancó”).

–EL BARRIO MANTILLA DE LA HABANA TIENE SU GUAGUANCÓ–

En el sur de La Habana, Cuba, hay un humilde barrio que es la cuna del escritor Leonardo Padura. Ese barrio lleva el nombre de barrio Mantilla, pero ignoro quién haya sido la persona de apellido Mantilla que le dio su nombre. Allí nació en 1912 el guitarrista y compositor Félix Cárdenas Hernández que en homenaje a su barrio compuso un guaguancó titulado “Ya Mantilla se botó”, o sea que también se lanzó al agua de los barrios que tenían homenaje musical: “Casi todos los barrios tienen ya su guaguancó, /pero ahora llegó el momento de que me inspirara yo… /Ahora le toca a Mantilla que goce su guaguancó…”.

Ya Mantilla se botó”, guaguancó de Félix Cárdenas Hernández, interpretado por Roberto Espí, Roberto Faz y Orlando Vallejo con el Conjunto Casino:


DE LA GUAGUA AL GUAGUANCÓ

Alguna vez íbamos por la carretera de Santa Elena en Medellín cuando nuestra acompañante señaló un conjunto de edificios en la distancia y preguntó: “¿qué es eso que se ve allá?”. Mi mujer, sin pensarlo dos veces, le dijo: “Pregúntele a mi marido que si no lo sabe se inventa cualquier cosa, con tono de profesor, y nosotros le creemos”. Era una broma, naturalmente, pero no distaba mucho de la realidad. No de la mía, sino de la que me encuentro muchas veces. Les pondré un ejemplo, y no pasa de ser un ejemplo, que para su ilustración me estoy inventando en este momento. Supongamos que alguien pregunta, señalando a un cerro: “¿Y ese por qué se llama Morro Salvador”. No faltaría a quien se le ocurriera responder, acordándose vagamente de don Rafael Echavarría de la Flor que fue su propietario en tiempos anteriores: “Porque su dueño era don Salvador Echavarría”, y esa respuesta dicha con tono profesoral puede ser creída sin dudas por los ingenuos o los ignorantes de la verdadera razón: La imagen de Jesús, El Salvador del Mundo, erigida en el cerro para pedirle en romerías por el fin de la primera guerra mundial. Eso es aplicable a muchas cosas.

Guagua, chiva, o carro de escalera

Ocurre que hay un tipo de autobús, de los primeros, que por estos lados llamamos “carro de escalera” por la disposición de sus bancas en filas horizontales con entrada por el extremo de cada fila. En otras partes los llaman “chivas” (ignoro el por qué, como no sea por la capacidad de sus motores de trepar el vehículo por riscos o trochas hasta la cima de las montañas, pero esto es algo que me estoy inventando en este momento) y la palabra fue acogida por nosotros en los últimos tiempos para denominar algunos de esos vehículos que se conservan con fines turísticos. En Cuba y Puerto Rico los llaman “guaguas” y yo ignoraba el por qué. El Sr. Google nos trae una leyenda contada en tono profesoral que no podía ser mejor inventada. Como para creerla de cabo a rabo, si no fuera porque la verdadera razón también está en los cajones del Sr. Google y es mucho más creíble y sensata. ¡Qué pena con don Néstor Baguer y su simpática historia, pero se la tenemos que desmontar!  Su teoría no la salvan ni los ayacuchos ni los niños quechuas con sus hermosas madres, al decir de Baguer.

Por aquí les oí decir “macos” a los camiones (por la marca Mack), y les oí decir “catapilas” a los buldózers o explanadoras de la marca Caterpillar; como también les oí decir “aplanadoras” a las máquinas de rodillos que hacían lo contrario de “explanar”; por lo que no se me hace raro que a un vehículo de la marca Wa & Wa se le llame “guagua”.

Volviendo a lo de don Néstor Baguer, esta es su versión que a mi modo de ver es verosímil… pero falsa:

EL PORQUÉ DE "GUAGUA"

Por Néstor E. Baguer
Distribuido por CubaNet desde Cuba.

LA HABANA, 3 de julio (APIC).- A los extranjeros que visitan nuestra patria les llama mucho la atención que llamemos "guagua" a lo que ellos conocen como ómnibus. Aunque no debería asombrarles tanto, pues en otras regiones de Sudamérica tienen nombres muy curiosos para esos vehículos, tales como "micro" en Chile, o "chiva" en Panamá. Son cosas de los pueblos que se niegan a ceñirse con la estrecha faja académica. Pero vayamos a guagua y el porqué de su existencia.
Cuando terminaron las guerras de independencia en el sur del continente, las tropas españolas vencidas viajaron en gran número a Cuba, para desde La Habana regresar a España. Entre las tropas se encontraban los "ayacuchos", que así se llamaba a los generales hispanos derrotados. Uno de ellos, don Miguel Tacón, fue nombrado Capitán General de la isla, máximo cargo colonial. Con don Miguel quedaron en Cuba sus ayudantes, todos con largas residencias en Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador, etc. Ellos conocían la voz "hua-hua", como la prefieras, o "gua-gua", voz onomatopeyica para designar a los niños de brazos en la lengua quechua.
Así resultó que cuando veían un bebé en los brazos de una hermosa cubana, exclamaban: "!Qué bella hua-hua!", que a los oidos de las habaneras sonaba como "gua-gua". Se fueron los ayacuchos, pero quedo la palabreja y casi medio siglo después renació con fuerza cuando circularon, ya a finales de siglo, los primeros ómnibus, que eran tirados por mulas, propiedad de un avispado español apellidado Estanillo. Para concederle la licencia, el gobierno municipal puso, entre otras condiciones, que los niños de brazos, por no ocupar asiento, no pagarían, y lo mismo sucedería con los militares de completo uniforme. O sea, que tanto los niños de brazos como los militares viajarían como "hua-hua". De acuerdo con la pronunciación cubana y su correspondiente grafía de "gua-gua".
De viajar como "gua-gua" derivó a "viajar en guagua", y terminó por llamarse "guagua" al vehículo. Más tarde, dadas las íntimas relaciones de los pueblos de Islas Canarias, ya que los canarios son la base fundamental de nuestro campesinado, la voz pasó a los canarios, que la llevaron y adoptaron, al igual que nuestros hermanos puertorriqueños, que también la utilizan como propia.
Asimismo, por extensión, se aplica a algo que no nos cuesta nada, o sea, de balde. Por cierto, que la Real Academia debía situar la acepción de guagua como ómnibus como la segunda que tiene para niño pequeño, con la cual tiene estrecha relación, y no situarla como equivalente a cosa baladí, con la que no tiene parentesco alguno, ni con el insecto de las plantas.

Encuentro ajustada a la verdad la versión que da el Sr. Napoleón Lizardo en el artículo “13 curiosidades cubanas” publicado por el blog Conexión Cubana administrado por el Sr. Gonzalo Obes; y dicha versión es, para mí, la correcta:


La palabra "guagua", que para los cubanos significa autobús, viene del inglés Wa-Wa & Co. Inc. (Washington, Walton, and Company Incorporated) que fue la primera fábrica estadounidense en exportar autobuses a la isla. El logo de Wa-Wa & Co. Inc. era una liebre blanca, azul, y roja, colores de la banderas norteamericana y cubana; y figuraba prominentemente en el frente, fondo y costados de todos sus autobuses”.

“La guagua”, versión de Juan Luis Guerra:

DE GUAGUANCÓ A WAWANCÓ

Hernán Rojas (Cali, Colombia 1932 - Pereira, Colombia, 7 de octubre de 2001 ) fue el primer vocalista de Los Wawancó, iniciando su carrera con este conjunto en 1955. Siendo estudiante de medicina, formó junto a Mario Castellón, Rafael Aedo, Enrique Salazar, Sergio Solar, Carlos Cabrera y Gustavo Miguel Loubet la primera formación que impulsó la música tropical en Argentina, cuando cursaba los primeros años de la Facultad de Medicina de La Plata. Con un registro de barítono , Hernán Rojas fue la principal voz de Los Wawancó entre 1955 y retirándose en 1970 para hacerse solista. Tras dos discos en soledad sin mucho éxito, retorna a su grupo de siempre en 1974 hasta 1982 pero esta vez, compartiendo las voces con Taco Morales, retomando el puesto en los años 90. La voz de Hernán Rojas quedó en temas musicales como Tiburón a la vista, Cumbia bendita, A mí me duele más que a vos, La paloma, No te vayas corazón, Que me toquen una cumbita, Pajarito mañanero entre los miles que difundió junto a Mario Castellón, fundador y director del grupo musical aún en actividad, Miguel Loubet, Sergio Solar y Carlos Cabrera. Hernán Rojas se caracterizó en sus principios wawanqueros como intérprete del contrabajo, instrumento que se aprecia en varias grabaciones del conjunto, hasta hacer pie en 1972 el uruguayo Juan Gularte, pasando Rojas a ser exclusivamente intérprete del grupo. Falleció en Pereira, Risaralda, Colombia, a los 69 años de edad, producto de una complicación en una hernia mal operada.

Soy un aguafiestas.  Sé que soy un aguafiestas.  Ocurre que hay un grupo de música tropical que nació en Argentina conformado por… mejor copiemos lo que dice doña Wikipedia de Google:

“Los Wawancó es una agrupación de música tropical formada en Argentina con músicos de diversas nacionalidades como Costa Rica, Perú, Chile y Colombia; siendo la primera agrupación en su género en tener tan diversas nacionalidades e influencias musicales. Más adelante se le uniría uno de nacionalidad argentina. Se considera un exponente importante de la cumbia en Latinoamérica debido a que muchos temas compuestos por sus miembros han sido regrabados en Perú, Colombia, México.  Fueron muy influyentes en la “cumbia argentina”. Entre sus ejecuciones se encuentran principalmente los ritmos de cumbia, merengue, mapalé, jalaíto, paseo vallenato y bolero”.

Veamos ahora lo que dice la página oficial de los Wawancó sobre el origen de su nombre:

Los Wawanco:
"Wawancó", es una suave fantasía ortográfica sobre el vocablo afrocubano "guaguancó" proveniente del dialecto "ñáñigo" que se habla en el oriente de Cuba y que significa "fiesta, alegría familiar". También es uno de los ritmos tradicionales que se toca en esa isla caribeña.

Como dijimos, el localismo cubano “guagua” para los omnibuses nació de la sigla del fabricante norteamericano “Wa Wa and co” (Washington, Warton & Company Incorporated) que aparecía en dichos vehículos por todos los costados, y mi mente pervertida ha empezado a sospechar que la palabra “guaguancó” para designar el ritmo cubano antecesor de la salsa salió de dicha sigla, y que “Los Wawancó” no estaban haciendo “suaves fantasías ortográficas” sino adoptando dicha sigla en el nombre de la agrupación.  Pienso que el cuento del origen africano y el dialecto ñáñigo es otro cuento bien echado… pero falso.  Espero que alguno de mis contactos pueda dilucidar la cuestión pero, mientras tanto, me permito dudar de la versión de los bienintencionados relacionistas o publicistas de estos muchachos.

No sé qué obras sean de su autoría, pero los ritmos de cumbia, mapalé y paseo vallenato son de Colombia y no de Argentina; y los temas de “La piragua” (de José Barros), “La banda borracha” (de Rafael “Wicho” Sánchez Molina) y “La burrita” (de Eliseo Herrera) se conocieron en Colombia cuando ese grupo no había ni pensado en incorporarlos a su repertorio.

La burrita”, por Los Wa Wa and Co:

Esa quizás sea sólo una “suave fantasía musical”.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)





2 comentarios:

  1. excelente informacion...yo ya habia leido lo de los guagua y tambien pense lo mismo de la palabra guaguanco...aunque tambien lei que la palabra significa "ponerse rigido"
    http://hablandocubano.blogspot.mx/2014/10/haciendo-un-poquito-de-historia-sobre.html

    y hay canciones de salsa que gritan..."ponte duro, ponte duro"


    Saludos....

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    1. Gracias, amigo Rentas Rovisosa por su comentario. No sabía lo de la connotación de esa misma palabra con el significado local o coloquial de ponerse rígido.

      ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

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