viernes, 30 de mayo de 2014

54. El ojo de Dios todo lo ve

El mundo moderno ha sucumbido a nuevos dioses, pues el sol, la luna, y la Pacha Mama, no atraen a las nuevas generaciones. Es claro que hay muchos adoradores del dios dinero, ante el cual están dispuestos a sacrificar la vida de su padre, la de su madre, la de sus hermanos, y la de sus abuelos, si se resisten a entregar pronto la herencia. Y los adoradores de la diosa belleza gastan fortunas en su culto y pueden llegar hasta el suicidio si sus bondades no les son propicias. Y está el ciberdiós de la comunicación multimedia que todo lo vigila vía satelital y GPS, y cuyos adoradores no se van a la cama sin rezarle sus oraciones, ni se levantan sin palpar el nochero a ver si su dios amaneció con ellos. “Que tu dios te acompañe” sería una frase más realista que la tradicional que se pronuncia sin el tú, dirigida a personas que no creen en él. Así sabremos que el destinatario no enloquecerá como enloquecen aquellos a quienes les roban el celular, o como enloquecen aquellas que sorprenden arrugas en las comisuras de los ojos en momentos en que su cartera está ilíquida. Dios nos libre de tal angustia existencial.

No soy bueno para matricularme en redes sociales, e ignoro sistemáticamente las invitaciones a Facebook, hi5, Linked in, Twitter, Sónico, Messenger, Chat, Skype, y hasta la marca de fábrica de la casa que es Google+. Creo que uno se vitrinea mucho en esos escenarios o, como dicen los muchachos, “se banderea”. Ya se ha sabido de personas que han sido despedidas de su trabajo por algún Twitter en que despotricaban contra los jefes, o de algunos que no han sido aceptados como empleados de alguna empresa por detalles como alguna fotografía mostrando el tatuaje en la cadera que dice I love cocaine. Ejemplo: si tú pones en la red que “amo la Coca Cola”, ni se te ocurra pedir trabajo con Pepsi porque ese Twitter te banderea. Supe de alguien que tenía un nombre ambiguo, como decir Andrea Belloto. Para los hispanos Andrea Belloto es una dama, pero para los italianos puede ser un señor con toda la barba. O como Abigaíl, que por estos lados puede ser un señor o una señora, según el caso. Sus solicitudes de empleo no prosperaban, hasta que le dio por anteceder el nombre con el prefijo Mr. que es universal para los místeres y los monsieurs y no deja duda de que se trata de un varón. Esa era la solución, puesto que es verdad sabida que hay trabajos en los que la mujer es discriminada porque “nadie quiere tener en nómina una trabajadora que en cualquier momento requiere de permisos por embarazo, licencias por maternidad, y permisos para atender al bebé porque se le fue la niñera”. La constitución protege la maternidad, eso se sabe. Pero los empleadores ignoran olímpicamente la constitución, eso también se sabe. Es claro que si uno quiere ingresar a la fuerza aérea de su país, no puede aparecer su fotografía en Facebook disfrazado de Drag Queen y abrazando a Juan Gabriel o a Ricky Martin, porque no califica. Así es que si usted piensa solicitar un préstamo bancario, más vale que revise cuáles son los datos que circulan por la red. Es posible que el préstamo le sea negado y usted nunca sepa por qué.


ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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