lunes, 20 de julio de 2015

108. Don Efe Gómez y sus dos familias (2 de 2)

En las primeras décadas del siglo XX, las tertulias eran reuniones intelectuales, casi siempre presididas por algún pontífice, en las que se cultivaba el arte de la conversación y se hacía despliegue de conocimientos y cultura. Del español Federico García Sanchiz dice Wikipedia que fue: 

…famoso charlista, hombre que había recorrido el mundo entero haciendo de la elegancia de su palabra su principal herramienta para la cultura y el trabajo… García Sanchiz fue charlista, una profesión, por así decirlo, que él mismo acuñó con su quehacer específico y, en realidad, inimitable; a mitad de camino entre la conferencia y el monólogo…”.

Don Efe Gómez

Don Efe Gómez frecuentó varias tertulias, con brillo, como amigo que fue de don Tomás Carrasquilla en la del café La Bastilla; y de la librería de Antonio J. Cano, que inspiró el poema de Ciro Mendía titulado “La tertulia del Negro Cano”:

Peinando canas llega /Efe Gómez, con esa figura de neto provinciano; /y, a seguido, despliega /la lona de su risa.  (Cano, /en su libro de cuentas, /no le importa que llegue este cuentista hermano; /así gordo, redondo, con sus líneas violentas, /tal que un Buda diligente y probo /–tallado en caobo–, /como diría un día /Federico García Sanchiz).

Al contraer matrimonio don Efe Gómez con doña Inés Agudelo Zuluaga en 1920, vivieron en una casa de la calle Maturín entre las carreras Recaredo de Villa y Pascasio Uribe, propiedad del canónigo Jesús María Marulanda. Al voltear la esquina vivió la Flor del Trabajo, María de los Ángeles Cano Márquez, cuyas tertulias intelectuales frecuentaba el maestro. 

María Cano

Corría el año de 1921, y dice la Cátedra María Cano de la universidad que lleva su nombre que: 

…Su primo Luis Tejada Márquez llegó a animar tertulias en casa de María, a las que asistían Efe Gómez, Abel Farina, y otros. Con ellos editó María la revista Cyrano (de Bergerac), una revista de artes en la que ella cometió poesía” (Con el seudónimo de Helena Castillo).

Esta revista, que se proponía salir el día domingo cada quince días, se editó por espacio de dos años, y el primer número salió el 4 de septiembre de 1921. El número 40, que fue el último, salió en abril de 1923. Colaborador asiduo de ella fue el maestro Efe Gómez quien tenía la colección completa, seguramente mandada a encuadernar para su preservación, puesto que la valoraba grandemente.

En 1922 nació su hija Margarita Gómez Agudelo, la primogénita de la docena de hijos que procreó en el matrimonio, y al fallecer el maestro ella tenía 18 años y Clarita, su hija menor, apenas 10 meses de nacida. Siete hijos más había tenido él antes de casarse, nacidos en unión libre con Carolina Quintero, una mujer de campo que era su vecina de la finca de El Picacho, donde él vivía, en la vía que de San Cristóbal conduce al municipio de San Pedro de los Milagros. De esa unión sólo sobrevivieron el Mono Bayardo, ya fallecido; y Cecilia, mujer centenaria que al momento de la entrevista que hicimos a doña Isabel Gómez Agudelo aún vivía en un asilo de ancianos de los Estados Unidos. Pasado el tiempo, Margarita contrajo matrimonio con Balmore Álvarez García, que sería editor de las obras de Don Efe, y son los padres de los cantantes y músicos Rodrigo y Leonardo Álvarez.

En vida del maestro, Margarita era una joven extrovertida, que cultivaba la amistad de muchos jóvenes de su edad. Uno de ellos fue mi tío Antonio José Casas Restrepo, a quien no conocí porque falleció dos años antes de que yo naciera, pero cuya sombra me cobija. Gracias a su amistad con Margarita, a quien le llevaba 8 años de edad, mi tío Antonio obtuvo el préstamo del volumen con la colección de revistas de Cyrano que tenía en su casa el maestro Efe Gómez. Desconozco las circunstancias, pero al parecer ingenuamente mi tío prestó ese volumen a un Coronel Fajardo que era su amigo… y no hubo forma de que el coronel devolviera el libro que le había sido prestado. Llegó el momento de rendir cuentas al maestro Efe Gómez, quien seguramente venía reclamando a mi tío por la devolución. Muertos los protagonistas, sólo me he enterado del asunto gracias a que Elena Casas Restrepo, mi octogenaria madre, ha recordado el verso que en una esquela mi tío le remitió a don Efe ofreciéndole sus disculpas:

“Don Efe:

La colección de Cyrano,
que prestóme Margarita,
de una manera inaudita
se me voló de la mano.
Un día muy inhumano,
con estilo no gallardo,
al gran coronel Fajardo
de pena se la presté…
y no la recuperé.
¡Qué pena he sentido yo!
Perdón de mi ilustre bardo,
pido con todo respeto,
y le ofrezco mil disculpas.
Antonio Casas Restrepo”.

Comparto con ustedes, de nuevo, la entrevista que Víctor Bustamante Cañas y yo hicimos a doña Isabel Gómez Agudelo Vda. de Correa, cuyo video lleva el título “Retrato de don Efe Gómez”; haciendo la aclaración de que algunos datos los he obtenido de la publicación “Efe Gómez” de la serie Palabra Viva en la biblioteca de la Universidad Nacional, Sede Medellín, efectuada en el año de 2004:


ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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LAS DOS FAMILIAS DE DON EFE GOMEZ

Isabel Gómez Agudelo 
Vda. de Correa


Por Orlando Ramírez-Casas (Orcasas)

Fue noticia el 9 de febrero de 2013 en los noticieros: Pasado mañana renunciará el Papa Benedicto XVI, de 86 años de edad.

Al caer la tarde, llegamos a casa de doña Isabel Gómez Agudelo vda. de Correa, de la misma edad del renunciante. Esta hija del maestro Efe Gómez conserva, a su edad, una lucidez, una vitalidad, y una amabilidad envidiables.

–    El Papa renunció y se retiró a descansar, pero nunca se descansa de la tarea de ser madre y abuela, que la acompañan a una hasta la muerte –nos dijo doña Isabel.

Nos habló, entonces, de su matrimonio con un compañero de trabajo en Avianca, donde laboró. Y nos habló de sus días de soltera, mientras esculcaba una caja con fotografías de las distintas épocas vividas. De pronto un par de lágrimas rodaron por sus mejillas:

–    ¡Ah!… ver álbumes de fotos viejas es duro. Se le arruga a una el alma de la tristeza.

Nos mostró las fotografías de sus tres nietecitas impúberes, por los días en que las visitó en París. “Tan lindas. Están grandes y siguen siendo bonitas”. Nos mostró fotos de sus hijas. “Son bonitas”, le dijimos. Entonces buscó otras en que aparecen ella y sus hermanas cuando estaban solteras “También son bellas”, agregamos. “Es que mi padre era buen mozo, y mi madre era linda. Nos viene de raza”. Su aspecto tiene el señorío y la plácida serenidad de una vejez vivida sin angustias, “Aunque vivimos momentos duros en la vida. No todo fue agua de rosas”, nos dice, pero su voz no va acompañada de nostalgia sino, paradójicamente, de una risa franca y contagiosa, como quien da a entender que ya ha pasado la página del dolor.

–    Mi madre, Elena Casas Restrepo, tiene su misma edad, doña Isabel ¿Acaso fueron amigas?

–    No la recuerdo. ¿Dónde estudiaba?

–    Hizo primaria en la escuela de las Hermanas Salesianas de María Madre Mazzarello, al voltear la esquina de su casa.

–    ¡Ah!, es por eso. Nosotras éramos pobres al morir papá, pero un tío materno se hizo cargo y nos puso a estudiar en buenos colegios como si fuéramos ricos.

–    Tal vez fue el tío Miguel, autor de la letra de Antioqueñita…

–    Noooo. El tío Miguel pilaba por el afrecho viviendo en casa prestada por mis abuelos.

Su hijo David pasaba en las mañanas a casa de doña Inés Agudelo Zuluaga vda. de Gómez a bañarse y vestirse para ir al trabajo. Tuvo una novia a quien quiso, pero ella quería a otro y lo desdeñó, por lo que él se suicidó disparándose en la cabeza durante una función de cine en el Teatro Junín.

–    Fue velado en nuestra casa, y allí mi tío le dedicó los siguientes versos, mientras contemplaba el féretro con estupefacción:

“Me dicen que sus desdenes
te llevaron a la fosa.
Más vale morir de amor
que de cualquier otra cosa”.

Vivieron épocas difíciles, de eso no hay duda, pero ahora puede verse a doña Isabel viviendo unos años postreros tranquilos y rodeada del afecto de su descendencia.

Al llegar a casa, le conté a mi madre sobre esa visita.

–    ¿Vos la conociste, mamá?

–    A ella no, porque era de las que estudiaban en colegios de transporte en bus. Yo era estudiante de las de a pie. Su hermana Margarita sí fue amiga de mi hermano Antonio José, que también fue amigo de don Efe Gómez y se consideraban colegas por poetas y porque los dos trabajaron en las minas del Zancudo. Recuerdo unos libros que le reclamó don Efe a Antonio, y él le contestó con esta estrofa:

“Don Efe:

La colección de Cyrano,
que prestóme Margarita,
de una manera inaudita
se me voló de la mano.
Un día muy inhumano,
con estilo no gallardo,
al gran coronel Fajardo
de pena se la presté
y no la recuperé.
¡Qué pena he sentido yo!
Perdón de mi ilustre bardo,
pido con todo respeto,
y le ofrezco mil disculpas.
Antonio Casas Restrepo”.

La pena del tío Antonio fue por la involuntaria pérdida de los libros prestados, y su impotencia para devolverlos puesto que su situación económica no era boyante por esos días.

–    Es que en otros tiempos la situación económica de la familia fue dura. Gracias a Dios ahora me está tocando vivir una vida descansada y con comodidades, rodeada del amor de todos ustedes.

Con el correr de los años, la vida igualó a estas dos abuelas que pudieron ser amigas de juventud, por la vecindad; pero no se juntaron, por sus destinos.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

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