domingo, 8 de mayo de 2016

151. Fernando González desde más allá hasta Otra Parte

Antes de que nos adentremos en mi reseña, veamos un video preparado por Padargo. Padargo es el seudónimo del Padre Daniel Restrepo González, hijo del Dr. Francisco Restrepo Molina y de doña Graciela González Ochoa. Doña Graciela era hermana del escritor Fernando González Ochoa.

http://www.webpadargo.com/envigado/fernando.swf

Empezaré por contarles una anécdota. Hace algunos años, cuando se descubrió la criogenia, a algunos científicos se les ocurrió la congelación de cuerpos para que fueran guardados en un banco de cadáveres hasta que se descubriera la ciencia de la reanimación. Por ahí andan todavía como si estuvieran embalsamados, por no creer en la cristiana sepultura. Embalsamados, que es como anda todavía el cadáver de Tutankhamon envuelto en gasas, esperando a que el espíritu de su dueño venga a rescatarlo para llevárselo a otra parte. Einstein donó su cerebro a la ciencia para que se estudiara la forma de reproducir pequeños einsteincitos, a ver si ese asunto de la clonación de la inteligencia era posible; y, ahora que se ha avanzado en el estudio de la genética, hay bancos de semen alimentados por donantes cuya característica es aunar en sí la belleza y la inteligencia. Hay mujeres dispuestas a pagar en procura de hijos que no salgan tan feos como sus abuelos ni tan tarados como los brutos de sus maridos.

En la revista Urbe de la U. de A., 2007, salió un artículo contando el episodio de los locos a los que en 1973 se les ocurrió ir a la tumba del maestro Fernando González y robarse el cráneo para quién sabe qué prácticas de espiritismo. Fue repuesto en su sitio en 1979 porque el filósofo no les respondió. Aunque se autoapodó “El brujo”, él siempre le sacó el cuerpo a esas babosadas. A despecho de sus enemigos, muchos de cuyos nombres están en el olvido, el maestro Fernando González, el filósofo de Otraparte, sigue dando de qué hablar más de 100 años después de su nacimiento en abril 24 de 1895 y más de 40 después de su muerte a los 68 años, en febrero 16 de 1964. Le faltaban dos meses para cumplir 69.

Quiero compartir con ustedes una experiencia vivencial. No soy admirador incondicional del filósofo de Envigado, el maestro Fernando González Ochoa, por la sencilla razón de que no he leído mucho de su obra; y mucho menos soy estudioso de la filosofía en general, o de su filosofía en particular. Algunos lo clasifican como filósofo, pero otros insisten en que no lo fue, sino un pensador. Muy mencionado el maestro entre nosotros; como, por decir algo, Kierkegaard o Heidegger; sí, ¿y qué escribieron? No todos los que dicen haberlos leído lo han hecho, y muchos hablan de ellos sólo de oídas. Pero recién regresé a Medellín después de años de ausencia, me atrajo la remodelación de la Casa Museo de Otraparte. Empezaba por entonces mi interés por la escritura, y finalizando el año 2000 fui a conocer esa casa. La estuve recorriendo con curiosidad e interés como quien recorre un museo, más o menos interesado por tal cual libro en la estantería, por tal cual cuadro en la pared, por tal cual artefacto novedoso, por tal cual elemento que utilizó el maestro cuando vivía. Pero cuando ingresé en su alcoba, su camita pequeña de hombre desvelado, su lámpara, su escritorio pequeño distinto al escritorio presidencial que legó su suegro el Dr. Carlos E. Restrepo a su hija Margarita, la esposa de Fernando, sentí un escalofrío, sentí la presencia como de un espíritu que me arropaba. Se me erizaron los vellos de los brazos, se me estremeció la piel, y algo indefinible me sacudió: sentí la sobrenatural presencia del maestro. Creyente, como soy (crédulo, dicen), tomé este episodio como una señal de predestinación y me empeñé en la tarea de aprender a escribir literariamente.


http://www.otraparte.org/casa-museo/historia.html

Salí de allí, y me  interesé por leer algún escrito de él. El primer libro suyo que tuve entre mis manos fue El hermafrodita dormido.

EL HERMAFRODITA DORMIDO
(Fernando González Ochoa)
(Primera edición publicada en 1933 –Habitantes de Colombia: 8 millones)
(Bolsilibros de Bedout, volumen 94, segunda edición, 1971)

A la manera de páginas de diario y cartas a sí mismo son estas impresiones del autor sobre su permanencia en Génova y Roma como funcionario consular durante el gobierno de Benito Mussolini. Gustaba de pasarse horas extasiado ante las estatuas griegas y romanas de los museos, esas grandes obras, sintiéndose especialmente impresionado por las esculturas de mármol que lo incitaban a acariciar, a escondidas de los guardianes del museo, la carne palpitante entre la comisura de las axilas y los pechos, ardidas de fiebre su piel y su epidermis, con la impresión de que si uno aprieta, la carne resbala (pag. 118). Por sus dedos pasaron la Venus de Cirene, la Cabeza de Euménides durmiente, y el Hermafrodita Dormido en el Museo Nacional; la Venus Capitolina o Palatina, en el Museo del Capitolio; la Venus Agachada, en el Museo del Vaticano; la Venus Esquilina del Museo de Los Conservadores; el Apolo de Belvedere; el Efebo de Subiaco; el Moisés de Miguel Ángel; El Galo Suicida y el Galo Moribundo de la escuela de Pérgamo; en fin: un conjunto de formas hecho unidad, que arroja emoción viva al que contempla... arden en amor las nalgas de estas mujeres de mármol (pag. 64). Fue cuando toqué los cuerpos de Venus de Cirene y del Hermafrodita Dormido, cuando se intensificó mi actividad más, mucho más, que el día en que me abrió su puerta la primera mujer (pag. 122). Hasta que conoció la Fuente Exedra que es lo mejor de la Roma moderna, aunque opina sobre ese conjunto que afirmar que una cosa es lo más, revela falta de cultura y de medida: la mina más grande, el edificio más alto, el pueblo más imbécil. Pero la Fuente Exedra es otra cosa. Es obra de Guerrieri, y Las Náyades y El Atleta son de Mario Rutelli. Las Náyades son cuatro; cuatro sensualidades en las cuatro posiciones. Son las cuatro tan provocadoras, tan vivas, que sentimos que el diablo nos abofetea, pues son obra tan perfecta que se olvida uno de que son de bronce. (pag. 143 y 144). Poco después contempla El nacimiento de Afrodita (pag. 190) que describe con exquisitez junto con las otras esculturas mencionadas. Esta sensación es eterna y ha captado la atención de los admiradores del arte desde hace siglos. 

Irremediable es la estulticia de los tiranos. González dedica párrafos a hablar de Mussolini que, con ser un personaje histórico de Italia en el siglo XX, es pasajero y poquito y pequeño, comparado con el Juan Vicente Gómez que González conoció y al que hizo su compadre (padrino de bautizo de Simón). Con todo y ser un personaje histórico venezolano en el siglo XX, admirado por González, Juan Vicente es tan pasajero y poquito y pequeño como diremos algún día que fue Hugo Chaves, cuando la perspectiva del tiempo lo ponga en la distancia suficiente para apreciar sus proporciones. Aquí hay una lección para los escritores de hoy: absténganse de escribir sobre Chaves, que el tema, en un futuro no lejano, carecerá de interés. González compara a Génova (que no le gusta) con Roma (ciudad que lo enamoró), a Roma con París y a Francia con Italia, en una visión interesante sobre los comportamientos de esos pueblos en los días de preguerra y, después de su expulsión de Italia y refugio en Francia, resuelve, en Montmartre, no pensar más en Mussolini... Porque  ...Es un accidente desgraciado de la especie humana (pag. 202). En esos años treinta en que el maestro Fernando fue declarado persona no grata para el gobierno italiano, por hablar mal de Mussolini, Hitler no era tema todavía para González y ni siquiera lo menciona.

¡Qué vaina!”, le dije a un amigo, “Tanto hablar de él, y he leído muy poco de Fernando González”. Mi amigo sonrió con socarronería y me dijo “No te preocupes. Ya has ido más lejos que muchos. Date por bien servido”.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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Algunas frases que he subrayado 
en mi lectura de 
El Hermafrodita Dormido

1 Siempre hay seres humanos detrás de nuestras acciones. (pag. 5).

2 Las nuevas juventudes son como nuevas visitas, con quienes no encontramos qué decir. (pag. 5). (La brecha de las generaciones, lo que no se aplica a Gonzalo Arango y el Nadaísmo, con quienes tuvo mucho acercamiento aunque no compartiera todas sus tesis. Los admiraba por ser contestatarios y rebeldes, pero ya él venía de regreso y estaba en una etapa mística. No olvidemos que murió confesado).

3 Decididamente, pasados los treinta años, cada día es más evidente que nuestro puesto en la tierra lo necesitan y reclaman otros. (pag. 5).

4 La juventud es bella, aunque no se bañe. (pag. 5).

5 Me da hasta risa pensar en el asco que le tengo a la terminación de los estudios, a la vejez y a la muerte. Porque cuando uno cree que ya sabe una cosa, es porque ya se murió. (pag. 6).

6 Todos son muertos, menos los que nos documentamos y documentamos. (pag. 6).

7 ¿Quién es Lucas de Ochoa (alter ego de Fernando González) en los días en que saca en limpio sus aventuras italianas? Cada rato sale a la ventana del Consulado, donde trabaja, mira para el cielo y llama a Dios. (pg. 7)

8 Tiene una gran seguridad de que somos hechura y de que podemos recibir energía. La cuestión es ponerse en relación con ella. (pag. 7).

9 (Después de airarse) A la hora comprendió que la voluntad violenta vuelve como puñal contra el airado. Comprendió que había ascendido, pues le es imposible airarse y maltratar a los seres. (pag. 8).

10 El fin de la vida es llegar a la muerte con el cuerpo consumido por la jornada, y el alma como luna llena que asoma. (pag. 9).

11 Escribiendo constantemente: tengo una gana loca de ser bueno. Es decir, de comprender más cosas, de apropiármelas, de trascender más y más la apariencia. (pag. 10).

12 No se pueden escribir bellos libros si no se tienen lectores; brincar, si no se tienen admiradores; ni hacer actos heroicos en la soledad. Es el summum de la grandeza. (pag. 20).

13 Génova es ciudad bonita... tiene algo de Manizales... posee carácter... Los genoveses son comerciantes y nada más... Italia reduce cada día sus importaciones y aumenta sus exportaciones. Los impuestos aduaneros son enormes, por ejemplo, para el café.  Está cerrada para nosotros porque produce banano y otras cosas en Somalia y otras colonias. (En Italia) Hay un nacionalismo terrible. (pag. 33).

14 (Los colombianos) Somos hospitalarios hasta la bobada... Somos inocentes. (pag. 34).

15 Para progresar debemos predicar que nuestra tierra es la más bella y la mejor. Sólo nos falta creerlo. Para eso, los medios son la prensa y las escuelas. (pag. 35).

16 Es una gran insolencia que podamos importar maíz, fríjoles, arroz, huevos, sombreros, telas, etc.  Lo único que deberíamos permitir importar, por ahora, es la maquinaria. (pag. 36).

17 Debemos prohibir la entrada de comerciantes y aventureros. (pag. 36).

18 La felicidad colombiana consiste en que somos pocos con mucha tierra. No necesitamos inmigración, sino sabiduría. La Argentina no puede ser nación; es un conglomerado amorfo y desgraciado; perdió el idioma, perdió el carácter; se hicieron fortunas a la carrera: eso fue todo. (pag. 37).

19 El genovés es vulgar, como su dialecto. Muy venales las mujeres. No sabía que uno se enamorara de una ciudad como Roma por la que siento timideces, impulsos, ensoñaciones. (pag. 116).

20 Durante mucho tiempo estuvo Miguel Ángel Buonarroti sin coger pincel ni escoplo, entregado a leer poetas y oradores y a componer versos. Era la desilusión –dice el biógrafo– que acomete frecuentemente al genio y nunca a los mediocres. Pero en ese cansancio renacen las fuerzas creadoras. (pag. 65).

21 Ante la cabeza de la Furia dormida que está en el Museo de las Termas, estoy seguro de que hay tres adjetivos que demarcan la obra de arte y no los encuentro... me pongo a copiar mis pensamientos y no vienen esos tres alambres de púas que encierran lo bello... tengo ansia de escribir, pero ante el papel blanco tiemblo como el muchacho ante la mujer desnuda por miedo de dañar esa posibilidad que pudiera ser una obra sencilla y armoniosa. (pag. 65).

22 Es posible que uno de los adjetivos que busco para las obras de arte que sobrecogen por su grandeza sea Pequeño. Diría que son pequeñas, livianas... y naturales. Pero así, escritas, no reflejan lo que yo viví al sentirlas y meditarlas. ¡Sólo la escultura es arte de verdad! (La literatura es limitada). (pag. 69).

23 No creas que mi religiosidad ha sufrido. Moriré cristiano. No confundo las apariencias con el espíritu religioso... pero hay demasiada diplomacia y comodidad en la política de San Pedro. En fin, mi alma no ha encontrado consuelo en la Roma cristiana. (pag. 106).

24 Bello es lo que produce en el hombre una incitación a la perfección. Para saber si un objeto es bello, se le presenta al hombre. Si hay incitación, estímulo vital, el objeto es bello. ¿Ningún efecto? Es indiferente. Si hay repulsión, es feo. De ahí que para que un objeto sea bello se necesita que sea superior al contemplador. La belleza, como fenómeno humano, es relativa. Hay objetos bellos para el vulgo. Hay formas de arte para los degenerados, existe lo morboso como objeto de arte para los caídos.  (pag. 121).

25 (Filetro, general de Alejandro Magno, fundó un reino con Pérgamo como capital. Su descendiente) Atalo I, fue el instigador de tanta belleza. Dondequiera que haya grandes obras se encuentra un espíritu inquieto y organizador que fue el estímulo de los artistas. (pag. 171). (La escuela escultórica de Pérgamo)

26 Mi enfermedad proviene del anhelo de ser bueno y de la incapacidad absoluta para ello. (pag. 212).

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Algunas frases subrayadas en mi lectura de

VIAJE A PIE
(Fernando González Ochoa, 3ª. Edición, 1929)

1 Necesitamos cuerpos, sobre todo cuerpos. Que no se tenga miedo al desnudo. A los colombianos, a este pobre pueblo sacerdotal, lo enloquece y lo mata el desnudo, pues nada hay que se quiera tanto como aquello que se teme. El clero ha pastoreado estos almácigos de zambos y patizambos y ha creado cuerpos horribles, hipócritas. (p. 16)

2 Observa don Benjamín, exjesuíta, que su maestro de novicios, el reverendo padre Guevara, les ordenó que no se bañaran durante un año, porque así les sería fácil conservar la inmaculada castidad de San Luis Gonzaga. ¿Qué mujer atrevida podría acercarse a un novicio? Este sistema del padre Guevara es mucho mejor que el alambre de púas. (pag. 16).

3 Los que triunfan, lo deben a una creencia arraigada: generalmente a la creencia en sí mismos. (pag. 28).

4 Son fracasados los que no han creído en algo que les sirviera de columna vertebral para desarrollar su personalidad; algunos, muy interesantes por cierto, creyeron fuertemente, pero la creencia se desvanecía para ser reemplazada. Estos son aquellos de quienes se dice: “Eran muy inteligentes y nada han realizado; ¡qué inexplicable!”. (pag. 28). (Dicen los ajedrecistas que el ajedrez es un excelente ejercicio para desarrollar la inteligencia, pero apunta un amigo que a algunos esa inteligencia no les sirve sino para jugar ajedrez, actividad que los ocupa todo el día, todos los días, y pare de contar).

5 Hay que curar al fracasado haciéndole  creer en sus fuerzas, en su importancia. Los educadores (y todos lo somos, ya del niño, ya del amigo enfermo, ya del prójimo caído), deben hacer nacer o renacer la fe en las propias fuerzas... Por eso, curad al amigo abatido, haciéndole creer en sí mismo o en algo que le sirva de eje, de hilo madre para tejer la tela de su vida. (pag. 29).

6 El hombre es lo que se cree. Por eso dijimos: ¡qué hermoso porvenir y que hermosa obra la de este joven que se cree héroe o predestinado!   (pag. 29).

7 Todos los seres que se ponen en contacto por primera vez luchan para decidir cuál será el amo, para saber cuál abdica de sus creencias y demás accesorios síquicos y convertirse en un admirador, en un esclavo del otro. Esta lucha es inconsciente. Pero está tan unida a la vida, que casi se confunde con ella. (pag. 30).

8 Aquellos todos que luchan ante la vacada... y los insectos gallardos, belicosos, todo es luchar por el dominio, que pertenece a quien mejor ánimo tenga. El ánimo, esa fuerza desconocida que nos hace amar, creer y desear más o menos intensamente. El ánimo, que no es la inteligencia, sino la fuente del deseo, del entender y del obrar... En definitiva, lo que hace mover al mundo no es sino el ánimo de los héroes. (pag. 30 y 31).

9 Así es el amor: vencimiento del amante y triunfo del amado. (pag. 32).

10 ¡Qué bagatela tan efímera y deseable es la belleza! No hay más remedio que irse agarrando a un propósito que nos escude contra la tristeza de la decadencia y de la muerte. (pag. 37).

11 Predicador de moral se llega a ser al declinar de la vida. (pag. 33).

12 El único método para vivir que conserva la alegría, es vivir resistiendo al deseo que nos urge por el goce; vivir despacio, inervados. (pag. 48). (Acción del sistema nervioso en los demás órganos del cuerpo animal).

13 Pascal dijo que el método liberta el espíritu. Esto lo dedujo indudablemente después de algunos días de vivir sin continencia. (48)

14 A pesar de esta abrumadora tristeza, pondré continencia y alegría en mi vida. Ése es el imperativo categórico: alegrarnos y alegrar a quienes nos rodean. (pag. 36). (González opina que los incontinentes son esclavos de sus vicios, pero que la autoflagelación entristece la mirada. En el control consciente está la clave). (pag. 36).

15 Estoy triste porque no hallo un fin que me interese. Si todo da igual, ¿por qué no adoptar el de la alegría? En eso consiste el ser buenos: en alegrarnos. (pag. 36).

16 En este correr apresurado de los segundos (los minutos y las horas), nosotros, el hombre fiera, tenemos como primer mandamiento “La continencia”. (pag. 59).

17 Allá en nuestro valle estrecho del Aburrá hemos visto a muchos comerciantes que corren detrás de las mujeres, detrás de todas las mujeres; hemos visto que corren afanosamente detrás de los negocios y el dinero, como si se fueran a acabar. Se dejan seducir por toda mujer y dicen que gozan del amor; se dejan poseer por toda sensación del paladar y dicen que gozan del gusto. Nadie goza sino nuestro joven metódico que usa de las cosas y no se deja poseer por ellas. Siempre que el hombre llega a ser incapaz de prescindir de algo, se hace esclavo de ello y disminuye su poder. Es preciso en toda circunstancia, en todo momento, aun ante la mujer más hermosa, poseerse a sí mismo. Es muy agradable gustar de las cosas buenas dondequiera que se hallen, pero desde el momento en que entra en el alma la sombra del lazo, debemos recordar que somos libres, instrumentos libres... (pag. 59 y 60).

18 Cuando el espíritu tiene alguna emoción triste en la contemplación de la belleza, cuando tiene algún movimiento de impaciencia, de desenfreno, es señal de que no está gozando de la belleza, sino que es dominado por ella. (pag. 60).

19 La Biblia afirma que el hombre, después del coito, es un animal triste... (pag. 41).

20 Amores de los que llaman castos, pero que son los más refinadamente sensuales, pues todo está en los ojos electrizados. (p. 42)

21 La vida del hombre sobre la tierra es brega y tristeza. Vivir es luchar con el tiempo, el cual nos arrastra, a pesar de resistirlo. ¡Qué horrible es, en algunos días, vivir!  (pag.47).

22 Todo lo que llamamos alegría, en cualquiera de sus manifestaciones, todo lo agradable de la vida, es antecedente del amor. (pag. 49).

23 Si le pedimos un beso a una mujer, lo niega indignada. Es porque entonces afirmamos; afirmamos que es capaz de regalar el beso. Pero si se lo damos sin hablar de él, todo pasa deliciosamente, porque entonces nada se puede afirmar, porque fue acto nuestro, porque nosotros hicimos el esfuerzo. (pag. 43).

24 Conclusiones: “Un beso se da y no se pide”. “En amor nada debe proponerse, sino hacerse”. “A nadie se le debe proponer con palabras un acto indebido”. “Casi nunca que se propone se obtiene”. “Casi nunca que se comienza acariciando se falla”. “Es común que la mujer se debe forzar, cuando por nada se entregaría”. “En amor no se debe hablar y jamás se debe dar el más leve indicio de que se recuerdan los favores o de que han envanecido”. “Nada del amor se debe subir al plano de la conciencia con palabras dichas a la amada”. “La voluntad desaparece cuando la atención está ocupada en otra parte”. “La mujer es el ser más enamorado del pudor, del honor, de la buena reputación y es una esclava del amor. ¡Qué deliciosamente frívola!”. “Cuando no se ha hablado de un acto, queda la palabra como el gran recurso para tergiversarlo, para que desaparezca”. “Toda mujer se distrae, se entrega”. (pag. 46).

25 Por momentos quisiera destruir lo bello... ¡Deseo horrible del que cae, del hombre que envejece y que no admite el hecho, la posibilidad siquiera, de que haya belleza que no sea suya y que siga el vivir después de su muerte!  (pag. 37).

26 El gramófono (la música) acompaña siempre a lo más delicioso, las circunstancias antecedentes del amor. Porque, así como el delito, el amor tiene circunstancias antecedentes, concomitantes y consiguientes. (pag. 49).

27 ¡El gramófono!  Todo iba despacio allá en la antigüedad. Una Friné o una Aspasia determinaban para toda una época las circunstancias del amor y de la gloria; hoy los reinados de la belleza duran a lo sumo quince días; somos más artistas, más frívolos. ¿Podemos leer un libro de quinientas páginas? ¿Hay algún héroe que lea de seguido el “Don Quijote de la Mancha”? ¿Hay alguna mujer bella cuyo amor dure más de veinticuatro horas? (pag. 50). (Dice Manuel Mejía Vallejo que “El amor eterno dura cuatro meses”. Los dos coinciden en que el amor eterno es efímero).

28 Recogerse: significa retraer todos los deseos... consiste en no amar, no desear, no pensar, ponerse en guardia contra todo eso. Con este método se adquiere lo que se llama estado positivo. (pag. 61).

29 Nunca se debe meditar a un tiempo en más de una cosa, y jamás se debe desear lo que no merezca la pena. El hombre disperso nada hace. Ninguna sustancia obra si no está concentrada. (pag. 61).

30 La fuerza acumulada durante la indiferencia atrae como imán las cosas buenas. Sólo suceden aventuras deliciosas a quien no las busca. (pag. 63).

31 Después de mil luchas, después de tres años de rogar y sufrir, logró un amor ilegal. ¡Casi todos los amores son ilegales!  La legislación, en este caso del amor, no está de acuerdo con la vida, el amor legal es una excepción y hay quien afirma que ni siquiera es amor. (pag. 69).

32 Hace cuatro años estoy luchando por desasirme de ella; me voy para otro distrito judicial, y allá me sigue; la insulto y le pego, y más me quiere. (pag. 69).

33 Las mujeres que han de servirnos de almohada, las que han de llorar por nosotros, vendrán a buscarnos en donde estemos, si han de ser nuestras. ¿Para qué correr tras ellas? Vendrá también el oro que ha de ser nuestro, y vendrá a esta dura piedra, al escondrijo más oculto, la muerte, y vendrá el deshonor, el dolor y el odio. (pag.72).

34 ¡Pobre Simón Bolívar, que libertó cinco repúblicas, y que apenas se fueron los españoles vio que no había quedado sino un hombre: él, solitario, en un desierto de alimañas!  (pag. 76).

35 Un sátiro de Cartagena dio principio a la descomposición moral. Comenzaron vendiendo a Panamá y hoy está casi todo vendido... a la sombra del Simón Bolívar atormentado de las plazas públicas, a la sombra de las iglesias y sirviendo de moneda la cara angulosa del Libertador, se reparten los dineros. No tenemos ideas; no tenemos sino opiniones... ¡Qué vamos a escribir si ya casi acabaron de robarse el dinero yanqui!  (pag. 77). (Tal vez se refiera González al General Rafael Núñez y a la situación política del momento. A la corrupción pública y al robo a saco que no cambiaron en todo el siglo y no va a cambiar en el siguiente. Este país está condenado a la vileza).

36 El hombre culto se limita y contiene acatando su imperfección; es un reconocimiento de la incapacidad para abarcarlo todo. (pag. 81).

37 Estos franceses ingeniosos comprendieron que el matrimonio, la unión de dos, era un absurdo, como lo es una mesa de dos patas. Entonces inventaron el matrimonio de tres: el marido que paga, la mujer y el amigo. Ese es el “ménage à trois”. ¡Pobre marido que paga, que contempla a la mujer en “deshabillé” y que sufre por la noche el cansancio de amor de la mujer!  Pero el marido es el amigo de otro “ménage à trois”!  (pag. 101).

38 Nosotros, siguiendo el ejemplo de los grandes amantes, no amamos sino a una mujer en cada tiempo; siguiendo el ejemplo de los grandes pensadores, no pensamos sino en un problema a cada tiempo... (pag. 62).

39 Porque nadie duerme solo; o dormimos con la dulce compañera, o el diablo viene a ocupar su puesto. Y dormir con el diablo no tiene gracia. ¡Es un colega!  (pag.114).

40 Un hombre muerto queda tan vacío que es un indicio aterrador de que su parte esencial se fue no se sabe para dónde. Este indicio es el que nos hace entrar a las iglesias... (pag. 118).

41 En el amor y en la amistad (para el caso da lo mismo un amigo que una amante) son necesarias las peleas violentas, pues la vida común con la amante trae pequeños roces, discusiones, malos entendidos, pretendidas ofensas que se van reconcentrando en el subconsciente en forma de irritabilidad contra la amada. Tiene uno, por decirlo así, desquites que aún no se han efectuado. Quien es ofendido y no ofende guarda el veneno y se intoxica con él. A toda acción debe corresponder necesariamente una reacción, y si ésta es contenida, se hunde en el subconsciente y permanece allí en estado latente. Resulta que en el alma de los amantes hay reacciones acumuladas, en potencia, que principian a manifestarse en forma de antipatía, de odio, y que por ese camino lento no se satisfacen completamente. Por eso es precisa la riña en que se gasta todo el veneno. En la pelea rápida se consume toda la amargura y viene la reconciliación. (pag. 165 y 166).

42 Describamos este capítulo de sicología: Vienen unos días de mirarse torvamente los amantes; se hablan de modo hiriente, se contradicen; son momentos de vida fastidiosa para ambos y de cuyo desagrado se inculpan mutuamente. Cualquier ocasión es buena para que se rompa el dique de la voluntad frenadora; ambos se arrojan los motivos de ira, se ofenden, o sea, quitan el hambre a las reacciones insatisfechas... Estos son como los mordiscos que da la serpiente en cualquier objeto, para librarse del veneno que lleva en sus colmillos. (pag. 166).

43 Viene la reconciliación... (a menos que alguna injuria atroz durante la riña la haya hecho imposible). (pag. 166).

44 Sucede entonces una deliciosa ternura, un estado de hipersensibilidad, sentimentalismo o embriaguez. Sigue una nueva amistad más intensa para acabar en otra crisis. (pag. 166).

45 Hay en todo organismo un poder defensivo de las injurias, así como hay en fisiología otro para las enfermedades y heridas. Es uno mismo, el alma tiene grandes fuentes de reserva para reponerse de los fracasos anímicos; se llama la facultad del olvido, y ella hace al hombre más o menos poderoso. Los superhombres cicatrizan pronto sus heridas y no conservan recuerdo de ellas: los débiles recuerdan intensamente, reaccionan en el sentido del odio reconcentrado. Estos débiles son, unos, soñadores que a los choques afectivos responden aislándose de la realidad por medio de la formación de un mundo ideal, a su amaño: allí viven y allí olvidan la vida práctica que no pudieron resistir. Otros, son irritables, orgullos y reaccionan a los fracasos de su pretendida capacidad dominadora, por medio del enfurruñamiento. (pag. 167). 

46 El hombre que odia y se retrae en sí mismo, es porque tiene pocas reservas defensivas; es un organismo próximo a la muerte. Se puede odiar con tal de que el odio sea activo; en todo caso, la riqueza del organismo se conoce en que responde a todo con la actividad; pretende adaptase siempre. (pag. 167).

47 No conoce la delicia del pecado sino quien peca contra la voluntad, o sea cuando el Mundo, el Demonio y la carne (que son uno: la Mujer), tientan al espíritu, que se resiste, pero que va cediendo. Los tres enemigos se convierten en la figura desdentada y aguda de la señora Celestina (el lado malo de la conciencia) para sonsacar al espíritu. Habla largamente; hace perífrasis, cuenta cuentos; el alma (el lado bueno de la conciencia) dice que no, pero va caminando hacia la cita. Ese NO delicioso que pronuncian las mujeres con voz moribunda y que es el más bueno de los síes. ¿Cuál beso digno de ese nombre no ha sido acompañado del NO femenino y suplicante? Ese NO le da al amor aspecto de batalla y la alegría del triunfo. No... y resbalan los labios femeninos contra los del hombre, y éste experimenta la alegría del guerrero que cogió una bandera enemiga. ¡Y en verdad que el hombre fue el vencido! ¡Oh, divino poder del pudor!  El pudor da todo su encanto al impudor... nosotros los hombres no gozamos sino venciendo y desgarrando la resistencia púdica. (pag. 184 y 185).

48 Gusta del pecado quien lo aborrece o lo teme. (pag. 185).

49 Los actos son agradables cuando son pecado. (pag. 189).

50 Castidad es paladearlo todo, acariciarlo todo sabiamente, y no dilapidar. Somos el joven que no se deja poseer por nada, para no yacer como saco vacío. Para estar siempre activos y ser siempre amantes. (pag. 196).

51 Somos el joven sensual para quien todo es el tacto. Los sentidos son tacto especializado. Los ojos “tocan” las cosas que ven... ¿No te han tocado, Julia, nuestros ojos, cuando miraban tu cuerpo vibrante? Tus senos, como medios limones, ¿no han percibido que nuestros ojos eran palpos...   (pag. 197).

52 ¡Los alemanes!... el director de la casa es como un general. Son... humildes con los superiores hasta el servilismo y déspotas con los inferiores. (pag. 124).

53 ¿Sabéis cuál es la verdadera definición de belleza? Bello es todo lo que nos incita a poseerlo. (pag. 215).

54 ¡Ya somos hombres!... destinados a sudar, y a desear lo ajeno, pues el hombre es ante todo envidioso. (pag. 216).

55 No importa al abogado la verdad, sino que aparezca como cierta la afirmación que le encomendaron sus clientes... Se ha distinguido entre abogado y rábula, llamando con aquel nombre a quien sólo se encarga de la verdad, de lo que llamaba San Agustín “id quod est”, y dejando este apelativo para el hombre de recursos lógicos en cuyos dedos, pegados a una pluma, aparece la verdad creada, el sofisma. (pag. 221 y 222). (F. González era abogado, pero se negaba a compartir los supuestos de su profesión).

56 El buen Juez cuenta la historia en toda su esencia; establece luego las proposiciones que enuncian del modo más corto los problemas sometidos a su resolución; cita las leyes que dan contestación a ellos, y falla. Si hay ley oscura, la interpreta. La interpretación de la ley oscura es problema igual a los controvertidos en el juicio, para efectos de su estudio. (pag. 224).

57 “¿Cuál es el problema?”  Ésta es la perpetua preocupación del buen lógico y del Juez. Quien ha averiguado cuál sea el problema, ha ganado la partida. Jamás hay una discusión acalorada que no provenga de no haberse determinado el problema. (pag. 224).

58 La lógica es el orden del espíritu. Con lógica se puede realizar cualquier proyecto. La lógica consiste en obrar de modo que cada acto encierre en sí el efecto apetecido; consiste en saber determinar cuáles partes componen un todo, y éste en que partes se descompone. Es el medio de conocer y obrar que nos suministró Dios para conocer y obrar aquello que Él hace y conoce por intuición. (pag. 224 y 225). (Es obvio que F. González cree en Dios, y choca, por lo tanto, la afirmación de que “Dios conoce y obra con lógica por intuición”. Me parecería más apropiado afirmar que lo hace por “su Sabiduría Divina, que es infinita”).

59 Hemos encontrado, hemos vivido,  la definición de lo femenino: existe cuando el placer está en recibir. La virilidad está en la caricia activa, en la acción... la mano que se alarga, toca, empuja y tira, nos ha hecho conocer la esencia de lo varonil. Y la piel que se estremece y se abre para recibir el calor solar, es la hembra. En el amor, ésta se abre toda como si fuera labios insaciables, y el cuerpo del hombre, en el amor, se prolonga todo como mano inquieta. (pag. 229).

60 ¿Pero, qué organismo puede renunciar a cuatro manos y a un rabo prensil? (pag. 230). (F. González filosofa y controvierte la tesis de que “el hombre desciende del mono”, puesto que los organismos tienen a perfeccionarse y considera que tener cuatro manos y cola apta para aferrarse son unas ventajas a las que no les ve sentido renunciar). (Véase en Mesa de Redacción, de Luis Tejada: Monomaquia).

61 La medicina, por ejemplo, es la ciencia de remediar al enfermo... y no la de superar al sano. (pag. 230). (Sostiene aquí, con razón, que la medicina no solamente debería ser preventiva en vez de curativa, sino que debería tomar a los sanos y hacerlos seres más fuertes, para que no llegaran a enfermarse).

62 ¿Por qué es más hermosa específicamente la mujer? Porque hasta ahora no ha tenido que pensar y el pensamiento no ha retorcido su cuerpo. Por eso mismo todos los buenos mozos, hasta aquel Alcibíades, son semi-idiotas. ¡Cuán feo es el pensador! ¡Cuán feo era Sócrates, el prototipo del pensador, el hombre que vivió pensando en los arrabales de Atenas!  (pag. 232). (F. González, al filosofar, concluye que la belleza y la inteligencia están divorciadas. No estoy de acuerdo, per se, aunque sí podría convenir en que las mujeres y los hombres bonitos llegan a estar tan pagados de sí mismos que sólo ocupan su tiempo en conservar y aumentar su belleza, y no dedican espacio a la inteligencia. Filósofos habrá que puedan dedicar sus saberes a analizar la tesis de González).
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Algunas frases subrayadas en mi lectura de

PENSAMIENTOS DE UN VIEJO
(Fernando González Ochoa, tercera edición, Editorial Bedout, 1974)

1 Un mendigo cuya pierna derecha tenía una llaga atristadora tan grande y repugnante que era un cementerio de la alegría. Quien iba alegre y la veía, se entristaba, por lo que rehuía el paso por su lado.
Te daré un consejo –le dijo un loco–: ¡Oculta tu llaga! (pag. 21)

2 Los hombres vulgares, y vulgares son casi todos los hombres, no saben guardar distancias. Cuando un hombre de genio es bueno para con ellos, llegan a mirarlo como a un igual... –¡hasta lo tutean!–. Lo que es comprendido, es despreciado. Por eso los genios deben poner distancia con el aislamiento y el misterio: los hombres no creen sino en lo que no ven. (pag. 22)

3 No hay dos personas idénticas, y, por lo tanto, jamás una verdad se presentará a dos por un mismo aspecto. A cada uno lo visitará de diferente manera, despertará en él distintos sentimientos, y el camino seguido será también diferente... (pag. 30)

4 La mayor parte de los hombres están atareados en la lectura de libros, sin preocuparse de leer su propia alma. Esos son los que dicen: todo es viejo; todo se ha dicho ya... Si cada hombre se estudiara más a sí mismo, y se preocupara menos de la impresión que en otros ha dejado la vida, descubriría que su visión del universo es distinta a la de los demás... Por lo tanto no imites el estilo de ninguno, por admirable que sea. En tu “Yo” debes buscar la sabiduría y el modo de expresarla. (pag. 31)

5 Conviene reflexionar  mucho en las ideas, antes de publicarlas, y ver si son dignas, pues acontece que después de publicadas el orgullo impide reconocer los defectos, y sigue uno defendiéndolas como grandes verdades. (pag. 52)

6 Si todo escritor meditara detenida e imparcialmente, quemaría por la noche mucho de lo escrito en el día; pero generalmente escribe lo primero que se le ocurre, lo cual no viene a ser otra cosa que imaginaciones sugeridas por sus propios defectos, para justificarse... (pag. 53)

7 Mira: cuando uno se estudia a sí mismo, encuentra que su alma está hecha de pedazos del alma de los antepasados. (pag. 52)

8 Desde que seguimos tu consejo de meditar mucho antes de escribir, todo nos parece disparatado, maestro. “¿Y qué? –dijo el sabio– ¿Estáis fastidiados por eso? Veo que no escribís por amor a la verdad y por necesidad de libraros de la abundancia de vuestro tesoro, sino por deseo de figurar... Y la misma razón que os impulsa a ensuciar cuartillas, impulsa a casi todos los demás... En verdad os digo, amigos míos, que muy pocos son los libros escritos con sangre: los demás son producto de la gran ansiedad. (pag. 53)

9 Aunque la vida blanquee tus cabellos, aunque otras mujeres lleguen a ti, jamás llegarás a olvidar a la mujer que te hizo llorar por primera vez... Jamás llegarás a olvidarla porque ella fue la primera que te enseñó que todo pasa, que todo se hunde en el misterio. (pag. 66)

10 Si queréis ser amadas siempre por vuestro amante, niñas, no lo atristéis con un NO, ni os entreguéis con un SÍ rotundo. Que siempre vuestra alma sea para él una posibilidad; que siempre vuestro ser tenga para él el significado de un TAL VEZ... (pag. 80)

11 Ya sé, Amada, que tu alma es mía, porque me has contado las aventuras sencillas de tu vida. (pag. 90)

12 Amo el beso porque es una promesa, y una promesa es un sueño. (p. 39)

13 ¿Por qué vive el hombre descontento de sí mismo? Porque sólo ama lo que no tiene. (pag. 119)

14 Los aplausos tienen una ventaja: al hacer creer a un hombre en sus fuerzas, las adquiere realmente. (pag. 133)

15 El escritor que consigue un público, corre el peligro de morir aplastado por el peso de sus admiradores. El público lo limita. Ya no piensa sino en ser admirado y hacer solamente aquello que pueda gustar a sus discípulos. (pag. 133)

16 La gran inteligencia sólo puede vivir en la libertad. Por eso muchos escritores cuando triunfan no vuelven a hacer nada que valga la pena. Se hacen esclavos de sus admiradores. (pag. 133)

17 El hombre que no está por encima de las alabanzas, puede considerarse el más desgraciado. (pag. 133)

18 El orgullo se apoya en esta gran verdad: Los hombres no son iguales. (pag. 136)

19 No corras, dice el filósofo a su alma inquieta; las cosas que quieren dejarse coger esperan siempre. (pag. 141)

20 Aire imponente adquiere el hombre cuando consigue que no le importen los decires de la gente. (El qué dirán). (pag. 142)

21 ¡Cuán ofensivo es para uno, cuando está triste, oír a alguien conversando tonterías! (pag. 155)

22 Hay hombres que matarían a su mujer si entregase su cuerpo a otro, pero cuando consigue un amigo entrega el alma, y en ese caso permanecen tranquilos... La posesión material de una mujer, cuando va acompañada de posesión espiritual, es digna, y antes santifica el alma que envilecerla. Se envilece el espíritu cuando sólo hay posesión del cuerpo. (pag. 179)

23 Traje a casa un perrillo, y lo acariciaba constantemente. Mi padre sólo de vez en cuando le hacía cariños. Pues, el perrillo no quiso por amo sino a mi padre. (pag. 179)

24 A la lectura atenta de los libros filosóficos debe preceder una menos profunda y razonada. Así nos preparamos para entender los pasajes oscuros, pues sabiendo qué tendencias imperan en el autor, aquellos se hacen claros y fáciles. Así acontece que el segundo libro que leemos de un autor, es mucho más fácil de leer que el primero... Primero debe comprenderse la doctrina en general y luego viene el estudio detallado de cada pensamiento. (pag. 183)



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