domingo, 8 de mayo de 2016

151. Fernando González desde más allá hasta Otra Parte

Antes de que nos adentremos en mi reseña, veamos un video preparado por Padargo. Padargo es el seudónimo del Padre Daniel Restrepo González, hijo del Dr. Francisco Restrepo Molina y de doña Graciela González Ochoa. Doña Graciela era hermana del escritor Fernando González Ochoa.

http://www.webpadargo.com/envigado/fernando.swf

Empezaré por contarles una anécdota. Hace algunos años, cuando se descubrió la criogenia, a algunos científicos se les ocurrió la congelación de cuerpos para que fueran guardados en un banco de cadáveres hasta que se descubriera la ciencia de la reanimación. Por ahí andan todavía como si estuvieran embalsamados, por no creer en la cristiana sepultura. Embalsamados, que es como anda todavía el cadáver de Tutankhamon envuelto en gasas, esperando a que el espíritu de su dueño venga a rescatarlo para llevárselo a otra parte. Einstein donó su cerebro a la ciencia para que se estudiara la forma de reproducir pequeños einsteincitos, a ver si ese asunto de la clonación de la inteligencia era posible; y, ahora que se ha avanzado en el estudio de la genética, hay bancos de semen alimentados por donantes cuya característica es aunar en sí la belleza y la inteligencia. Hay mujeres dispuestas a pagar en procura de hijos que no salgan tan feos como sus abuelos ni tan tarados como los brutos de sus maridos.

En la revista Urbe de la U. de A., 2007, salió un artículo contando el episodio de los locos a los que en 1973 se les ocurrió ir a la tumba del maestro Fernando González y robarse el cráneo para quién sabe qué prácticas de espiritismo. Fue repuesto en su sitio en 1979 porque el filósofo no les respondió. Aunque se autoapodó “El brujo”, él siempre le sacó el cuerpo a esas babosadas. A despecho de sus enemigos, muchos de cuyos nombres están en el olvido, el maestro Fernando González, el filósofo de Otraparte, sigue dando de qué hablar más de 100 años después de su nacimiento en abril 24 de 1895 y más de 40 después de su muerte a los 68 años, en febrero 16 de 1964. Le faltaban dos meses para cumplir 69.

Quiero compartir con ustedes una experiencia vivencial. No soy admirador incondicional del filósofo de Envigado, el maestro Fernando González Ochoa, por la sencilla razón de que no he leído mucho de su obra; y mucho menos soy estudioso de la filosofía en general, o de su filosofía en particular. Algunos lo clasifican como filósofo, pero otros insisten en que no lo fue, sino un pensador. Muy mencionado el maestro entre nosotros; como, por decir algo, Kierkegaard o Heidegger; sí, ¿y qué escribieron? No todos los que dicen haberlos leído lo han hecho, y muchos hablan de ellos sólo de oídas. Pero recién regresé a Medellín después de años de ausencia, me atrajo la remodelación de la Casa Museo de Otraparte. Empezaba por entonces mi interés por la escritura, y finalizando el año 2000 fui a conocer esa casa. La estuve recorriendo con curiosidad e interés como quien recorre un museo, más o menos interesado por tal cual libro en la estantería, por tal cual cuadro en la pared, por tal cual artefacto novedoso, por tal cual elemento que utilizó el maestro cuando vivía. Pero cuando ingresé en su alcoba, su camita pequeña de hombre desvelado, su lámpara, su escritorio pequeño distinto al escritorio presidencial que legó su suegro el Dr. Carlos E. Restrepo a su hija Margarita, la esposa de Fernando, sentí un escalofrío, sentí la presencia como de un espíritu que me arropaba. Se me erizaron los vellos de los brazos, se me estremeció la piel, y algo indefinible me sacudió: sentí la sobrenatural presencia del maestro. Creyente, como soy (crédulo, dicen), tomé este episodio como una señal de predestinación y me empeñé en la tarea de aprender a escribir literariamente.


http://www.otraparte.org/casa-museo/historia.html

Salí de allí, y me  interesé por leer algún escrito de él. El primer libro suyo que tuve entre mis manos fue El hermafrodita dormido.

EL HERMAFRODITA DORMIDO
(Fernando González Ochoa)
(Primera edición publicada en 1933 –Habitantes de Colombia: 8 millones)
(Bolsilibros de Bedout, volumen 94, segunda edición, 1971)

A la manera de páginas de diario y cartas a sí mismo son estas impresiones del autor sobre su permanencia en Génova y Roma como funcionario consular durante el gobierno de Benito Mussolini. Gustaba de pasarse horas extasiado ante las estatuas griegas y romanas de los museos, esas grandes obras, sintiéndose especialmente impresionado por las esculturas de mármol que lo incitaban a acariciar, a escondidas de los guardianes del museo, la carne palpitante entre la comisura de las axilas y los pechos, ardidas de fiebre su piel y su epidermis, con la impresión de que si uno aprieta, la carne resbala (pag. 118). Por sus dedos pasaron la Venus de Cirene, la Cabeza de Euménides durmiente, y el Hermafrodita Dormido en el Museo Nacional; la Venus Capitolina o Palatina, en el Museo del Capitolio; la Venus Agachada, en el Museo del Vaticano; la Venus Esquilina del Museo de Los Conservadores; el Apolo de Belvedere; el Efebo de Subiaco; el Moisés de Miguel Ángel; El Galo Suicida y el Galo Moribundo de la escuela de Pérgamo; en fin: un conjunto de formas hecho unidad, que arroja emoción viva al que contempla... arden en amor las nalgas de estas mujeres de mármol (pag. 64). Fue cuando toqué los cuerpos de Venus de Cirene y del Hermafrodita Dormido, cuando se intensificó mi actividad más, mucho más, que el día en que me abrió su puerta la primera mujer (pag. 122). Hasta que conoció la Fuente Exedra que es lo mejor de la Roma moderna, aunque opina sobre ese conjunto que afirmar que una cosa es lo más, revela falta de cultura y de medida: la mina más grande, el edificio más alto, el pueblo más imbécil. Pero la Fuente Exedra es otra cosa. Es obra de Guerrieri, y Las Náyades y El Atleta son de Mario Rutelli. Las Náyades son cuatro; cuatro sensualidades en las cuatro posiciones. Son las cuatro tan provocadoras, tan vivas, que sentimos que el diablo nos abofetea, pues son obra tan perfecta que se olvida uno de que son de bronce. (pag. 143 y 144). Poco después contempla El nacimiento de Afrodita (pag. 190) que describe con exquisitez junto con las otras esculturas mencionadas. Esta sensación es eterna y ha captado la atención de los admiradores del arte desde hace siglos. 

Irremediable es la estulticia de los tiranos. González dedica párrafos a hablar de Mussolini que, con ser un personaje histórico de Italia en el siglo XX, es pasajero y poquito y pequeño, comparado con el Juan Vicente Gómez que González conoció y al que hizo su compadre (padrino de bautizo de Simón). Con todo y ser un personaje histórico venezolano en el siglo XX, admirado por González, Juan Vicente es tan pasajero y poquito y pequeño como diremos algún día que fue Hugo Chaves, cuando la perspectiva del tiempo lo ponga en la distancia suficiente para apreciar sus proporciones. Aquí hay una lección para los escritores de hoy: absténganse de escribir sobre Chaves, que el tema, en un futuro no lejano, carecerá de interés. González compara a Génova (que no le gusta) con Roma (ciudad que lo enamoró), a Roma con París y a Francia con Italia, en una visión interesante sobre los comportamientos de esos pueblos en los días de preguerra y, después de su expulsión de Italia y refugio en Francia, resuelve, en Montmartre, no pensar más en Mussolini... Porque  ...Es un accidente desgraciado de la especie humana (pag. 202). En esos años treinta en que el maestro Fernando fue declarado persona no grata para el gobierno italiano, por hablar mal de Mussolini, Hitler no era tema todavía para González y ni siquiera lo menciona.

¡Qué vaina!”, le dije a un amigo, “Tanto hablar de él, y he leído muy poco de Fernando González”. Mi amigo sonrió con socarronería y me dijo “No te preocupes. Ya has ido más lejos que muchos. Date por bien servido”.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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Algunas frases que he subrayado 
en mi lectura de 
El Hermafrodita Dormido

1 Siempre hay seres humanos detrás de nuestras acciones. (pag. 5).

2 Las nuevas juventudes son como nuevas visitas, con quienes no encontramos qué decir. (pag. 5). (La brecha de las generaciones, lo que no se aplica a Gonzalo Arango y el Nadaísmo, con quienes tuvo mucho acercamiento aunque no compartiera todas sus tesis. Los admiraba por ser contestatarios y rebeldes, pero ya él venía de regreso y estaba en una etapa mística. No olvidemos que murió confesado).

3 Decididamente, pasados los treinta años, cada día es más evidente que nuestro puesto en la tierra lo necesitan y reclaman otros. (pag. 5).

4 La juventud es bella, aunque no se bañe. (pag. 5).

5 Me da hasta risa pensar en el asco que le tengo a la terminación de los estudios, a la vejez y a la muerte. Porque cuando uno cree que ya sabe una cosa, es porque ya se murió. (pag. 6).

6 Todos son muertos, menos los que nos documentamos y documentamos. (pag. 6).

7 ¿Quién es Lucas de Ochoa (alter ego de Fernando González) en los días en que saca en limpio sus aventuras italianas? Cada rato sale a la ventana del Consulado, donde trabaja, mira para el cielo y llama a Dios. (pg. 7)

8 Tiene una gran seguridad de que somos hechura y de que podemos recibir energía. La cuestión es ponerse en relación con ella. (pag. 7).

9 (Después de airarse) A la hora comprendió que la voluntad violenta vuelve como puñal contra el airado. Comprendió que había ascendido, pues le es imposible airarse y maltratar a los seres. (pag. 8).

10 El fin de la vida es llegar a la muerte con el cuerpo consumido por la jornada, y el alma como luna llena que asoma. (pag. 9).

11 Escribiendo constantemente: tengo una gana loca de ser bueno. Es decir, de comprender más cosas, de apropiármelas, de trascender más y más la apariencia. (pag. 10).

12 No se pueden escribir bellos libros si no se tienen lectores; brincar, si no se tienen admiradores; ni hacer actos heroicos en la soledad. Es el summum de la grandeza. (pag. 20).

13 Génova es ciudad bonita... tiene algo de Manizales... posee carácter... Los genoveses son comerciantes y nada más... Italia reduce cada día sus importaciones y aumenta sus exportaciones. Los impuestos aduaneros son enormes, por ejemplo, para el café.  Está cerrada para nosotros porque produce banano y otras cosas en Somalia y otras colonias. (En Italia) Hay un nacionalismo terrible. (pag. 33).

14 (Los colombianos) Somos hospitalarios hasta la bobada... Somos inocentes. (pag. 34).

15 Para progresar debemos predicar que nuestra tierra es la más bella y la mejor. Sólo nos falta creerlo. Para eso, los medios son la prensa y las escuelas. (pag. 35).

16 Es una gran insolencia que podamos importar maíz, fríjoles, arroz, huevos, sombreros, telas, etc.  Lo único que deberíamos permitir importar, por ahora, es la maquinaria. (pag. 36).

17 Debemos prohibir la entrada de comerciantes y aventureros. (pag. 36).

18 La felicidad colombiana consiste en que somos pocos con mucha tierra. No necesitamos inmigración, sino sabiduría. La Argentina no puede ser nación; es un conglomerado amorfo y desgraciado; perdió el idioma, perdió el carácter; se hicieron fortunas a la carrera: eso fue todo. (pag. 37).

19 El genovés es vulgar, como su dialecto. Muy venales las mujeres. No sabía que uno se enamorara de una ciudad como Roma por la que siento timideces, impulsos, ensoñaciones. (pag. 116).

20 Durante mucho tiempo estuvo Miguel Ángel Buonarroti sin coger pincel ni escoplo, entregado a leer poetas y oradores y a componer versos. Era la desilusión –dice el biógrafo– que acomete frecuentemente al genio y nunca a los mediocres. Pero en ese cansancio renacen las fuerzas creadoras. (pag. 65).

21 Ante la cabeza de la Furia dormida que está en el Museo de las Termas, estoy seguro de que hay tres adjetivos que demarcan la obra de arte y no los encuentro... me pongo a copiar mis pensamientos y no vienen esos tres alambres de púas que encierran lo bello... tengo ansia de escribir, pero ante el papel blanco tiemblo como el muchacho ante la mujer desnuda por miedo de dañar esa posibilidad que pudiera ser una obra sencilla y armoniosa. (pag. 65).

22 Es posible que uno de los adjetivos que busco para las obras de arte que sobrecogen por su grandeza sea Pequeño. Diría que son pequeñas, livianas... y naturales. Pero así, escritas, no reflejan lo que yo viví al sentirlas y meditarlas. ¡Sólo la escultura es arte de verdad! (La literatura es limitada). (pag. 69).

23 No creas que mi religiosidad ha sufrido. Moriré cristiano. No confundo las apariencias con el espíritu religioso... pero hay demasiada diplomacia y comodidad en la política de San Pedro. En fin, mi alma no ha encontrado consuelo en la Roma cristiana. (pag. 106).

24 Bello es lo que produce en el hombre una incitación a la perfección. Para saber si un objeto es bello, se le presenta al hombre. Si hay incitación, estímulo vital, el objeto es bello. ¿Ningún efecto? Es indiferente. Si hay repulsión, es feo. De ahí que para que un objeto sea bello se necesita que sea superior al contemplador. La belleza, como fenómeno humano, es relativa. Hay objetos bellos para el vulgo. Hay formas de arte para los degenerados, existe lo morboso como objeto de arte para los caídos.  (pag. 121).

25 (Filetro, general de Alejandro Magno, fundó un reino con Pérgamo como capital. Su descendiente) Atalo I, fue el instigador de tanta belleza. Dondequiera que haya grandes obras se encuentra un espíritu inquieto y organizador que fue el estímulo de los artistas. (pag. 171). (La escuela escultórica de Pérgamo)

26 Mi enfermedad proviene del anhelo de ser bueno y de la incapacidad absoluta para ello. (pag. 212).

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Algunas frases subrayadas en mi lectura de

VIAJE A PIE
(Fernando González Ochoa, 3ª. Edición, 1929)

1 Necesitamos cuerpos, sobre todo cuerpos. Que no se tenga miedo al desnudo. A los colombianos, a este pobre pueblo sacerdotal, lo enloquece y lo mata el desnudo, pues nada hay que se quiera tanto como aquello que se teme. El clero ha pastoreado estos almácigos de zambos y patizambos y ha creado cuerpos horribles, hipócritas. (p. 16)

2 Observa don Benjamín, exjesuíta, que su maestro de novicios, el reverendo padre Guevara, les ordenó que no se bañaran durante un año, porque así les sería fácil conservar la inmaculada castidad de San Luis Gonzaga. ¿Qué mujer atrevida podría acercarse a un novicio? Este sistema del padre Guevara es mucho mejor que el alambre de púas. (pag. 16).

3 Los que triunfan, lo deben a una creencia arraigada: generalmente a la creencia en sí mismos. (pag. 28).

4 Son fracasados los que no han creído en algo que les sirviera de columna vertebral para desarrollar su personalidad; algunos, muy interesantes por cierto, creyeron fuertemente, pero la creencia se desvanecía para ser reemplazada. Estos son aquellos de quienes se dice: “Eran muy inteligentes y nada han realizado; ¡qué inexplicable!”. (pag. 28). (Dicen los ajedrecistas que el ajedrez es un excelente ejercicio para desarrollar la inteligencia, pero apunta un amigo que a algunos esa inteligencia no les sirve sino para jugar ajedrez, actividad que los ocupa todo el día, todos los días, y pare de contar).

5 Hay que curar al fracasado haciéndole  creer en sus fuerzas, en su importancia. Los educadores (y todos lo somos, ya del niño, ya del amigo enfermo, ya del prójimo caído), deben hacer nacer o renacer la fe en las propias fuerzas... Por eso, curad al amigo abatido, haciéndole creer en sí mismo o en algo que le sirva de eje, de hilo madre para tejer la tela de su vida. (pag. 29).

6 El hombre es lo que se cree. Por eso dijimos: ¡qué hermoso porvenir y que hermosa obra la de este joven que se cree héroe o predestinado!   (pag. 29).

7 Todos los seres que se ponen en contacto por primera vez luchan para decidir cuál será el amo, para saber cuál abdica de sus creencias y demás accesorios síquicos y convertirse en un admirador, en un esclavo del otro. Esta lucha es inconsciente. Pero está tan unida a la vida, que casi se confunde con ella. (pag. 30).

8 Aquellos todos que luchan ante la vacada... y los insectos gallardos, belicosos, todo es luchar por el dominio, que pertenece a quien mejor ánimo tenga. El ánimo, esa fuerza desconocida que nos hace amar, creer y desear más o menos intensamente. El ánimo, que no es la inteligencia, sino la fuente del deseo, del entender y del obrar... En definitiva, lo que hace mover al mundo no es sino el ánimo de los héroes. (pag. 30 y 31).

9 Así es el amor: vencimiento del amante y triunfo del amado. (pag. 32).

10 ¡Qué bagatela tan efímera y deseable es la belleza! No hay más remedio que irse agarrando a un propósito que nos escude contra la tristeza de la decadencia y de la muerte. (pag. 37).

11 Predicador de moral se llega a ser al declinar de la vida. (pag. 33).

12 El único método para vivir que conserva la alegría, es vivir resistiendo al deseo que nos urge por el goce; vivir despacio, inervados. (pag. 48). (Acción del sistema nervioso en los demás órganos del cuerpo animal).

13 Pascal dijo que el método liberta el espíritu. Esto lo dedujo indudablemente después de algunos días de vivir sin continencia. (48)

14 A pesar de esta abrumadora tristeza, pondré continencia y alegría en mi vida. Ése es el imperativo categórico: alegrarnos y alegrar a quienes nos rodean. (pag. 36). (González opina que los incontinentes son esclavos de sus vicios, pero que la autoflagelación entristece la mirada. En el control consciente está la clave). (pag. 36).

15 Estoy triste porque no hallo un fin que me interese. Si todo da igual, ¿por qué no adoptar el de la alegría? En eso consiste el ser buenos: en alegrarnos. (pag. 36).

16 En este correr apresurado de los segundos (los minutos y las horas), nosotros, el hombre fiera, tenemos como primer mandamiento “La continencia”. (pag. 59).

17 Allá en nuestro valle estrecho del Aburrá hemos visto a muchos comerciantes que corren detrás de las mujeres, detrás de todas las mujeres; hemos visto que corren afanosamente detrás de los negocios y el dinero, como si se fueran a acabar. Se dejan seducir por toda mujer y dicen que gozan del amor; se dejan poseer por toda sensación del paladar y dicen que gozan del gusto. Nadie goza sino nuestro joven metódico que usa de las cosas y no se deja poseer por ellas. Siempre que el hombre llega a ser incapaz de prescindir de algo, se hace esclavo de ello y disminuye su poder. Es preciso en toda circunstancia, en todo momento, aun ante la mujer más hermosa, poseerse a sí mismo. Es muy agradable gustar de las cosas buenas dondequiera que se hallen, pero desde el momento en que entra en el alma la sombra del lazo, debemos recordar que somos libres, instrumentos libres... (pag. 59 y 60).

18 Cuando el espíritu tiene alguna emoción triste en la contemplación de la belleza, cuando tiene algún movimiento de impaciencia, de desenfreno, es señal de que no está gozando de la belleza, sino que es dominado por ella. (pag. 60).

19 La Biblia afirma que el hombre, después del coito, es un animal triste... (pag. 41).

20 Amores de los que llaman castos, pero que son los más refinadamente sensuales, pues todo está en los ojos electrizados. (p. 42)

21 La vida del hombre sobre la tierra es brega y tristeza. Vivir es luchar con el tiempo, el cual nos arrastra, a pesar de resistirlo. ¡Qué horrible es, en algunos días, vivir!  (pag.47).

22 Todo lo que llamamos alegría, en cualquiera de sus manifestaciones, todo lo agradable de la vida, es antecedente del amor. (pag. 49).

23 Si le pedimos un beso a una mujer, lo niega indignada. Es porque entonces afirmamos; afirmamos que es capaz de regalar el beso. Pero si se lo damos sin hablar de él, todo pasa deliciosamente, porque entonces nada se puede afirmar, porque fue acto nuestro, porque nosotros hicimos el esfuerzo. (pag. 43).

24 Conclusiones: “Un beso se da y no se pide”. “En amor nada debe proponerse, sino hacerse”. “A nadie se le debe proponer con palabras un acto indebido”. “Casi nunca que se propone se obtiene”. “Casi nunca que se comienza acariciando se falla”. “Es común que la mujer se debe forzar, cuando por nada se entregaría”. “En amor no se debe hablar y jamás se debe dar el más leve indicio de que se recuerdan los favores o de que han envanecido”. “Nada del amor se debe subir al plano de la conciencia con palabras dichas a la amada”. “La voluntad desaparece cuando la atención está ocupada en otra parte”. “La mujer es el ser más enamorado del pudor, del honor, de la buena reputación y es una esclava del amor. ¡Qué deliciosamente frívola!”. “Cuando no se ha hablado de un acto, queda la palabra como el gran recurso para tergiversarlo, para que desaparezca”. “Toda mujer se distrae, se entrega”. (pag. 46).

25 Por momentos quisiera destruir lo bello... ¡Deseo horrible del que cae, del hombre que envejece y que no admite el hecho, la posibilidad siquiera, de que haya belleza que no sea suya y que siga el vivir después de su muerte!  (pag. 37).

26 El gramófono (la música) acompaña siempre a lo más delicioso, las circunstancias antecedentes del amor. Porque, así como el delito, el amor tiene circunstancias antecedentes, concomitantes y consiguientes. (pag. 49).

27 ¡El gramófono!  Todo iba despacio allá en la antigüedad. Una Friné o una Aspasia determinaban para toda una época las circunstancias del amor y de la gloria; hoy los reinados de la belleza duran a lo sumo quince días; somos más artistas, más frívolos. ¿Podemos leer un libro de quinientas páginas? ¿Hay algún héroe que lea de seguido el “Don Quijote de la Mancha”? ¿Hay alguna mujer bella cuyo amor dure más de veinticuatro horas? (pag. 50). (Dice Manuel Mejía Vallejo que “El amor eterno dura cuatro meses”. Los dos coinciden en que el amor eterno es efímero).

28 Recogerse: significa retraer todos los deseos... consiste en no amar, no desear, no pensar, ponerse en guardia contra todo eso. Con este método se adquiere lo que se llama estado positivo. (pag. 61).

29 Nunca se debe meditar a un tiempo en más de una cosa, y jamás se debe desear lo que no merezca la pena. El hombre disperso nada hace. Ninguna sustancia obra si no está concentrada. (pag. 61).

30 La fuerza acumulada durante la indiferencia atrae como imán las cosas buenas. Sólo suceden aventuras deliciosas a quien no las busca. (pag. 63).

31 Después de mil luchas, después de tres años de rogar y sufrir, logró un amor ilegal. ¡Casi todos los amores son ilegales!  La legislación, en este caso del amor, no está de acuerdo con la vida, el amor legal es una excepción y hay quien afirma que ni siquiera es amor. (pag. 69).

32 Hace cuatro años estoy luchando por desasirme de ella; me voy para otro distrito judicial, y allá me sigue; la insulto y le pego, y más me quiere. (pag. 69).

33 Las mujeres que han de servirnos de almohada, las que han de llorar por nosotros, vendrán a buscarnos en donde estemos, si han de ser nuestras. ¿Para qué correr tras ellas? Vendrá también el oro que ha de ser nuestro, y vendrá a esta dura piedra, al escondrijo más oculto, la muerte, y vendrá el deshonor, el dolor y el odio. (pag.72).

34 ¡Pobre Simón Bolívar, que libertó cinco repúblicas, y que apenas se fueron los españoles vio que no había quedado sino un hombre: él, solitario, en un desierto de alimañas!  (pag. 76).

35 Un sátiro de Cartagena dio principio a la descomposición moral. Comenzaron vendiendo a Panamá y hoy está casi todo vendido... a la sombra del Simón Bolívar atormentado de las plazas públicas, a la sombra de las iglesias y sirviendo de moneda la cara angulosa del Libertador, se reparten los dineros. No tenemos ideas; no tenemos sino opiniones... ¡Qué vamos a escribir si ya casi acabaron de robarse el dinero yanqui!  (pag. 77). (Tal vez se refiera González al General Rafael Núñez y a la situación política del momento. A la corrupción pública y al robo a saco que no cambiaron en todo el siglo y no va a cambiar en el siguiente. Este país está condenado a la vileza).

36 El hombre culto se limita y contiene acatando su imperfección; es un reconocimiento de la incapacidad para abarcarlo todo. (pag. 81).

37 Estos franceses ingeniosos comprendieron que el matrimonio, la unión de dos, era un absurdo, como lo es una mesa de dos patas. Entonces inventaron el matrimonio de tres: el marido que paga, la mujer y el amigo. Ese es el “ménage à trois”. ¡Pobre marido que paga, que contempla a la mujer en “deshabillé” y que sufre por la noche el cansancio de amor de la mujer!  Pero el marido es el amigo de otro “ménage à trois”!  (pag. 101).

38 Nosotros, siguiendo el ejemplo de los grandes amantes, no amamos sino a una mujer en cada tiempo; siguiendo el ejemplo de los grandes pensadores, no pensamos sino en un problema a cada tiempo... (pag. 62).

39 Porque nadie duerme solo; o dormimos con la dulce compañera, o el diablo viene a ocupar su puesto. Y dormir con el diablo no tiene gracia. ¡Es un colega!  (pag.114).

40 Un hombre muerto queda tan vacío que es un indicio aterrador de que su parte esencial se fue no se sabe para dónde. Este indicio es el que nos hace entrar a las iglesias... (pag. 118).

41 En el amor y en la amistad (para el caso da lo mismo un amigo que una amante) son necesarias las peleas violentas, pues la vida común con la amante trae pequeños roces, discusiones, malos entendidos, pretendidas ofensas que se van reconcentrando en el subconsciente en forma de irritabilidad contra la amada. Tiene uno, por decirlo así, desquites que aún no se han efectuado. Quien es ofendido y no ofende guarda el veneno y se intoxica con él. A toda acción debe corresponder necesariamente una reacción, y si ésta es contenida, se hunde en el subconsciente y permanece allí en estado latente. Resulta que en el alma de los amantes hay reacciones acumuladas, en potencia, que principian a manifestarse en forma de antipatía, de odio, y que por ese camino lento no se satisfacen completamente. Por eso es precisa la riña en que se gasta todo el veneno. En la pelea rápida se consume toda la amargura y viene la reconciliación. (pag. 165 y 166).

42 Describamos este capítulo de sicología: Vienen unos días de mirarse torvamente los amantes; se hablan de modo hiriente, se contradicen; son momentos de vida fastidiosa para ambos y de cuyo desagrado se inculpan mutuamente. Cualquier ocasión es buena para que se rompa el dique de la voluntad frenadora; ambos se arrojan los motivos de ira, se ofenden, o sea, quitan el hambre a las reacciones insatisfechas... Estos son como los mordiscos que da la serpiente en cualquier objeto, para librarse del veneno que lleva en sus colmillos. (pag. 166).

43 Viene la reconciliación... (a menos que alguna injuria atroz durante la riña la haya hecho imposible). (pag. 166).

44 Sucede entonces una deliciosa ternura, un estado de hipersensibilidad, sentimentalismo o embriaguez. Sigue una nueva amistad más intensa para acabar en otra crisis. (pag. 166).

45 Hay en todo organismo un poder defensivo de las injurias, así como hay en fisiología otro para las enfermedades y heridas. Es uno mismo, el alma tiene grandes fuentes de reserva para reponerse de los fracasos anímicos; se llama la facultad del olvido, y ella hace al hombre más o menos poderoso. Los superhombres cicatrizan pronto sus heridas y no conservan recuerdo de ellas: los débiles recuerdan intensamente, reaccionan en el sentido del odio reconcentrado. Estos débiles son, unos, soñadores que a los choques afectivos responden aislándose de la realidad por medio de la formación de un mundo ideal, a su amaño: allí viven y allí olvidan la vida práctica que no pudieron resistir. Otros, son irritables, orgullos y reaccionan a los fracasos de su pretendida capacidad dominadora, por medio del enfurruñamiento. (pag. 167). 

46 El hombre que odia y se retrae en sí mismo, es porque tiene pocas reservas defensivas; es un organismo próximo a la muerte. Se puede odiar con tal de que el odio sea activo; en todo caso, la riqueza del organismo se conoce en que responde a todo con la actividad; pretende adaptase siempre. (pag. 167).

47 No conoce la delicia del pecado sino quien peca contra la voluntad, o sea cuando el Mundo, el Demonio y la carne (que son uno: la Mujer), tientan al espíritu, que se resiste, pero que va cediendo. Los tres enemigos se convierten en la figura desdentada y aguda de la señora Celestina (el lado malo de la conciencia) para sonsacar al espíritu. Habla largamente; hace perífrasis, cuenta cuentos; el alma (el lado bueno de la conciencia) dice que no, pero va caminando hacia la cita. Ese NO delicioso que pronuncian las mujeres con voz moribunda y que es el más bueno de los síes. ¿Cuál beso digno de ese nombre no ha sido acompañado del NO femenino y suplicante? Ese NO le da al amor aspecto de batalla y la alegría del triunfo. No... y resbalan los labios femeninos contra los del hombre, y éste experimenta la alegría del guerrero que cogió una bandera enemiga. ¡Y en verdad que el hombre fue el vencido! ¡Oh, divino poder del pudor!  El pudor da todo su encanto al impudor... nosotros los hombres no gozamos sino venciendo y desgarrando la resistencia púdica. (pag. 184 y 185).

48 Gusta del pecado quien lo aborrece o lo teme. (pag. 185).

49 Los actos son agradables cuando son pecado. (pag. 189).

50 Castidad es paladearlo todo, acariciarlo todo sabiamente, y no dilapidar. Somos el joven que no se deja poseer por nada, para no yacer como saco vacío. Para estar siempre activos y ser siempre amantes. (pag. 196).

51 Somos el joven sensual para quien todo es el tacto. Los sentidos son tacto especializado. Los ojos “tocan” las cosas que ven... ¿No te han tocado, Julia, nuestros ojos, cuando miraban tu cuerpo vibrante? Tus senos, como medios limones, ¿no han percibido que nuestros ojos eran palpos...   (pag. 197).

52 ¡Los alemanes!... el director de la casa es como un general. Son... humildes con los superiores hasta el servilismo y déspotas con los inferiores. (pag. 124).

53 ¿Sabéis cuál es la verdadera definición de belleza? Bello es todo lo que nos incita a poseerlo. (pag. 215).

54 ¡Ya somos hombres!... destinados a sudar, y a desear lo ajeno, pues el hombre es ante todo envidioso. (pag. 216).

55 No importa al abogado la verdad, sino que aparezca como cierta la afirmación que le encomendaron sus clientes... Se ha distinguido entre abogado y rábula, llamando con aquel nombre a quien sólo se encarga de la verdad, de lo que llamaba San Agustín “id quod est”, y dejando este apelativo para el hombre de recursos lógicos en cuyos dedos, pegados a una pluma, aparece la verdad creada, el sofisma. (pag. 221 y 222). (F. González era abogado, pero se negaba a compartir los supuestos de su profesión).

56 El buen Juez cuenta la historia en toda su esencia; establece luego las proposiciones que enuncian del modo más corto los problemas sometidos a su resolución; cita las leyes que dan contestación a ellos, y falla. Si hay ley oscura, la interpreta. La interpretación de la ley oscura es problema igual a los controvertidos en el juicio, para efectos de su estudio. (pag. 224).

57 “¿Cuál es el problema?”  Ésta es la perpetua preocupación del buen lógico y del Juez. Quien ha averiguado cuál sea el problema, ha ganado la partida. Jamás hay una discusión acalorada que no provenga de no haberse determinado el problema. (pag. 224).

58 La lógica es el orden del espíritu. Con lógica se puede realizar cualquier proyecto. La lógica consiste en obrar de modo que cada acto encierre en sí el efecto apetecido; consiste en saber determinar cuáles partes componen un todo, y éste en que partes se descompone. Es el medio de conocer y obrar que nos suministró Dios para conocer y obrar aquello que Él hace y conoce por intuición. (pag. 224 y 225). (Es obvio que F. González cree en Dios, y choca, por lo tanto, la afirmación de que “Dios conoce y obra con lógica por intuición”. Me parecería más apropiado afirmar que lo hace por “su Sabiduría Divina, que es infinita”).

59 Hemos encontrado, hemos vivido,  la definición de lo femenino: existe cuando el placer está en recibir. La virilidad está en la caricia activa, en la acción... la mano que se alarga, toca, empuja y tira, nos ha hecho conocer la esencia de lo varonil. Y la piel que se estremece y se abre para recibir el calor solar, es la hembra. En el amor, ésta se abre toda como si fuera labios insaciables, y el cuerpo del hombre, en el amor, se prolonga todo como mano inquieta. (pag. 229).

60 ¿Pero, qué organismo puede renunciar a cuatro manos y a un rabo prensil? (pag. 230). (F. González filosofa y controvierte la tesis de que “el hombre desciende del mono”, puesto que los organismos tienen a perfeccionarse y considera que tener cuatro manos y cola apta para aferrarse son unas ventajas a las que no les ve sentido renunciar). (Véase en Mesa de Redacción, de Luis Tejada: Monomaquia).

61 La medicina, por ejemplo, es la ciencia de remediar al enfermo... y no la de superar al sano. (pag. 230). (Sostiene aquí, con razón, que la medicina no solamente debería ser preventiva en vez de curativa, sino que debería tomar a los sanos y hacerlos seres más fuertes, para que no llegaran a enfermarse).

62 ¿Por qué es más hermosa específicamente la mujer? Porque hasta ahora no ha tenido que pensar y el pensamiento no ha retorcido su cuerpo. Por eso mismo todos los buenos mozos, hasta aquel Alcibíades, son semi-idiotas. ¡Cuán feo es el pensador! ¡Cuán feo era Sócrates, el prototipo del pensador, el hombre que vivió pensando en los arrabales de Atenas!  (pag. 232). (F. González, al filosofar, concluye que la belleza y la inteligencia están divorciadas. No estoy de acuerdo, per se, aunque sí podría convenir en que las mujeres y los hombres bonitos llegan a estar tan pagados de sí mismos que sólo ocupan su tiempo en conservar y aumentar su belleza, y no dedican espacio a la inteligencia. Filósofos habrá que puedan dedicar sus saberes a analizar la tesis de González).
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Algunas frases subrayadas en mi lectura de

PENSAMIENTOS DE UN VIEJO
(Fernando González Ochoa, tercera edición, Editorial Bedout, 1974)

1 Un mendigo cuya pierna derecha tenía una llaga atristadora tan grande y repugnante que era un cementerio de la alegría. Quien iba alegre y la veía, se entristaba, por lo que rehuía el paso por su lado.
Te daré un consejo –le dijo un loco–: ¡Oculta tu llaga! (pag. 21)

2 Los hombres vulgares, y vulgares son casi todos los hombres, no saben guardar distancias. Cuando un hombre de genio es bueno para con ellos, llegan a mirarlo como a un igual... –¡hasta lo tutean!–. Lo que es comprendido, es despreciado. Por eso los genios deben poner distancia con el aislamiento y el misterio: los hombres no creen sino en lo que no ven. (pag. 22)

3 No hay dos personas idénticas, y, por lo tanto, jamás una verdad se presentará a dos por un mismo aspecto. A cada uno lo visitará de diferente manera, despertará en él distintos sentimientos, y el camino seguido será también diferente... (pag. 30)

4 La mayor parte de los hombres están atareados en la lectura de libros, sin preocuparse de leer su propia alma. Esos son los que dicen: todo es viejo; todo se ha dicho ya... Si cada hombre se estudiara más a sí mismo, y se preocupara menos de la impresión que en otros ha dejado la vida, descubriría que su visión del universo es distinta a la de los demás... Por lo tanto no imites el estilo de ninguno, por admirable que sea. En tu “Yo” debes buscar la sabiduría y el modo de expresarla. (pag. 31)

5 Conviene reflexionar  mucho en las ideas, antes de publicarlas, y ver si son dignas, pues acontece que después de publicadas el orgullo impide reconocer los defectos, y sigue uno defendiéndolas como grandes verdades. (pag. 52)

6 Si todo escritor meditara detenida e imparcialmente, quemaría por la noche mucho de lo escrito en el día; pero generalmente escribe lo primero que se le ocurre, lo cual no viene a ser otra cosa que imaginaciones sugeridas por sus propios defectos, para justificarse... (pag. 53)

7 Mira: cuando uno se estudia a sí mismo, encuentra que su alma está hecha de pedazos del alma de los antepasados. (pag. 52)

8 Desde que seguimos tu consejo de meditar mucho antes de escribir, todo nos parece disparatado, maestro. “¿Y qué? –dijo el sabio– ¿Estáis fastidiados por eso? Veo que no escribís por amor a la verdad y por necesidad de libraros de la abundancia de vuestro tesoro, sino por deseo de figurar... Y la misma razón que os impulsa a ensuciar cuartillas, impulsa a casi todos los demás... En verdad os digo, amigos míos, que muy pocos son los libros escritos con sangre: los demás son producto de la gran ansiedad. (pag. 53)

9 Aunque la vida blanquee tus cabellos, aunque otras mujeres lleguen a ti, jamás llegarás a olvidar a la mujer que te hizo llorar por primera vez... Jamás llegarás a olvidarla porque ella fue la primera que te enseñó que todo pasa, que todo se hunde en el misterio. (pag. 66)

10 Si queréis ser amadas siempre por vuestro amante, niñas, no lo atristéis con un NO, ni os entreguéis con un SÍ rotundo. Que siempre vuestra alma sea para él una posibilidad; que siempre vuestro ser tenga para él el significado de un TAL VEZ... (pag. 80)

11 Ya sé, Amada, que tu alma es mía, porque me has contado las aventuras sencillas de tu vida. (pag. 90)

12 Amo el beso porque es una promesa, y una promesa es un sueño. (p. 39)

13 ¿Por qué vive el hombre descontento de sí mismo? Porque sólo ama lo que no tiene. (pag. 119)

14 Los aplausos tienen una ventaja: al hacer creer a un hombre en sus fuerzas, las adquiere realmente. (pag. 133)

15 El escritor que consigue un público, corre el peligro de morir aplastado por el peso de sus admiradores. El público lo limita. Ya no piensa sino en ser admirado y hacer solamente aquello que pueda gustar a sus discípulos. (pag. 133)

16 La gran inteligencia sólo puede vivir en la libertad. Por eso muchos escritores cuando triunfan no vuelven a hacer nada que valga la pena. Se hacen esclavos de sus admiradores. (pag. 133)

17 El hombre que no está por encima de las alabanzas, puede considerarse el más desgraciado. (pag. 133)

18 El orgullo se apoya en esta gran verdad: Los hombres no son iguales. (pag. 136)

19 No corras, dice el filósofo a su alma inquieta; las cosas que quieren dejarse coger esperan siempre. (pag. 141)

20 Aire imponente adquiere el hombre cuando consigue que no le importen los decires de la gente. (El qué dirán). (pag. 142)

21 ¡Cuán ofensivo es para uno, cuando está triste, oír a alguien conversando tonterías! (pag. 155)

22 Hay hombres que matarían a su mujer si entregase su cuerpo a otro, pero cuando consigue un amigo entrega el alma, y en ese caso permanecen tranquilos... La posesión material de una mujer, cuando va acompañada de posesión espiritual, es digna, y antes santifica el alma que envilecerla. Se envilece el espíritu cuando sólo hay posesión del cuerpo. (pag. 179)

23 Traje a casa un perrillo, y lo acariciaba constantemente. Mi padre sólo de vez en cuando le hacía cariños. Pues, el perrillo no quiso por amo sino a mi padre. (pag. 179)

24 A la lectura atenta de los libros filosóficos debe preceder una menos profunda y razonada. Así nos preparamos para entender los pasajes oscuros, pues sabiendo qué tendencias imperan en el autor, aquellos se hacen claros y fáciles. Así acontece que el segundo libro que leemos de un autor, es mucho más fácil de leer que el primero... Primero debe comprenderse la doctrina en general y luego viene el estudio detallado de cada pensamiento. (pag. 183)



domingo, 1 de mayo de 2016

150. Ayacucho en la historia del transporte de Medellín

Nota preliminar:

Este artículo fue escrito para los editores del periódico Universo Centro e incluido en el libro “Nuestro Tranvía, Alcaldía de Medellín 2015”, que con motivo de la inauguración del nuevo tranvía eléctrico de Ayacucho fue publicado por la empresa Metro de Medellín a finales del año 2015.

Aunque en este artículo conservo la grafía original con que escribí el nombre de don Carlos Coriolano Amador Fernández, por suponer que su nombre era un homenaje al general romano, como en efecto lo es; resulta que en la revisión del texto la historiadora Sor Natalia Álvarez Micolta me hizo notar que tal nombre ¡es un error! Su razón no puede ser más contundente: descubrió ella en algún documento notarial que el verdadero nombre del rico empresario era Coroliano y no Coriolano. ¿Por qué? Porque los padres se equivocan, y los curas que bautizan se equivocan, y los sacristanes que anotan en los libros de registro se equivocan, y Coriolano pasó a ser Coroliano de la misma manera en que cualquier día a alguna Gabriela la pueden bautizar Grabiela o a algún Octavio lo pueden bautizar Otavio. Esas cosas pasan. Remito a la lectura del artículo “128. Carlos Coroliano Amador, un Coro no Coriolano”, en el que incluyo esta explicación.

Calle Ayacucho de Medellín en el año de 1929
Fotografía tomada de "Medellín Antiguo y su Música" 
en el blog "Las canciones del abuelo.blogspot.com" 

AYACUCHO EN LA HISTORIA DEL TRANSPORTE DE MEDELLÍN

Por Orlando Ramírez Casas

Ayacucho es una calle cuya historia está ligada al transporte de Medellín; de cuyo recorrido se desprenden a la manera de espinas de pescado las carreras que conducen de un lado hacia los barrios de El Salvador, Loreto, y La Milagrosa, por el sur; y del otro las que llevan a La Toma, Loyola, Miraflores, Alejandro Echavarría, y otros, por el norte. 

En un comienzo, contrario a lo que uno pudiera pensar, la salida desde Medellín hacia Rionegro no era por Ayacucho, porque sus terrenos cruzaban fincas particulares y sus dueños no permitían el paso por sus narices. Ese paso se daba por caminos de servidumbre, bordeando las fincas.

Los indígenas subían a pie al alto de Santa Elena, en el actual Parque Arví, con carga en sus hombros o a sus espaldas, abriéndose paso entre los abrojos con las manos, y apuntalándose en las ramas en los tramos difíciles. Tal recorrido debió ser no el más recto, sino el más fácil; y el más fácil es el que sigue el curso de la quebrada Santa Elena hasta el alto. La quebrada debió trazarlo por ley de gravedad, los animales debieron seguirlo hacia su abrevadero, por puro instinto; y los indígenas debieron afianzarlo, por sentido común. Tal fue el trazado que los españoles encontraron a su llegada y fueron mejorando con su propio tránsito.

En ese buscarle el quiebre a los accidentes geográficos, el camino se fue llenando de curvas que le merecieron el apodo de “Tirabuzón”. Tres vías dan testimonio de ese proceso. Una, la que de la desembocadura de la quebrada Santa Elena en el río Medellín sigue en curvas su paso por la plaza de mercado Minorista, la Plazuela de Zea, la Plazuela Nutibara, la avenida La Playa, y sigue a encontrarse con la vía del Tirabuzón por la margen izquierda de la quebrada, en la desembocadura de las tributarias aguas de La Bocaná. Otra, la que pasa por Loreto y La Milagrosa en El Cuchillón, sigue por El Vergel, y llega también a la vía del Tirabuzón. Y otra, la que del cerro de La Asomadera en San Diego bordea la iglesia de El Pilar en el barrio Las Palmas, rodea el morro de El Salvador, cae a Cuatro Esquinas, sube por la vía de El Cuchillón, y empalma con la vía que viene de Loreto y La Milagrosa. 

Estas tres vías tienen recorridos sinuosos a diferencia del resto de calles de los barrios Buenos Aires, El Salvador, y La Milagrosa, que son de trazado recto y forman manzanas ortogonales, según planos del ingeniero inglés Juan Henrique White, contratado en el año de 1880 por el gobernador Pedro Uribe Restrepo.

La calle de don Pepe Santamaría y otros nombres

Don José María ‘Pepe’ Santamaría Bermúdez de Castro (1815-1868), hermano de don Santiago el fundador de Jericó, estaba casado con doña Lucrecia Uribe Ochoa, de la descendencia del Dr. Ignacio. Don Pepe también fue un hombre rico. Tenía una hacienda que en gran parte era inundada en el invierno por los desmadres del río Medellín, lo que hacía natural que se llamara El Pantano. En sus desecados terrenos está actualmente el barrio Guayaquil y allí tenía don Pepe su casa de campo, cerca de lo que ahora es el cruce de la calle Ayacucho con la carrera Tenerife. 

La vía de acceso que hizo construir desde su finca hasta la Plaza Mayor fue llamada por la gente “Calle de don Pepe Santamaría”, siendo el primer nombre que tuvo Ayacucho, pero en vida de don Pepe empezó a ser nombrada como “Calle de La Amargura”, cuando por el año de 1808 los difuntos eran rezados en la iglesia de la Cruz Verdadera o Veracruz y luego llevados en cortejo fúnebre hasta el llamado Cementerio de El Chagualo. Siguió llamándose así cuando en 1828 ya eran llevados al Cementerio de San Lorenzo. 

Para finales del siglo XIX algunas calles recibieron nombres conmemorativos de batallas de la guerra de independencia, y la de La Amargura pasó a ser la calle Ayacucho, conmemorando la batalla que el 9 de diciembre de 1824 selló la independencia del Perú, calle por donde ya se atrevían algunos carruajes. En la tercera década del siglo XX se le asignó la moderna nomenclatura numérica de calle 49, pero al empezar el siglo XXI, 70 años después y cuando ya los automóviles y las motocicletas no caben en las vías, sigue siendo conocida como  Ayacucho, nombre que se resiste a ser olvidado. 

Dice Alberto Bernal Nicholls en su libro Miscelánea sobre la historia, usos y costumbres de Medellín que esta calle fue llamada también “Calle de San Francisco, Camellón de Buenos Aires, Avenida oriental, o Avenida de oriente, y paseo de Buenos Aires (…) Subía hasta la Plaza José Félix de Restrepo (Sn. Ignacio), y El Camellón de Buenos Aires sólo se empezó en 1873”.

Ayacucho con una piedra en el zapato
Dice don Ricardo Olano Estrada en sus memorias de 1935 a 1947 (Eafit, 2004), que:

En 1790 el gobernador don Francisco de Silvestre y Sánchez dispuso que se abrieran las calles de la población para que tuviera varias salidas; pero esta disposición no fue atendida por intereses creados que impidieron llevar a cabo la medida (...) El Dr. Ignacio Uribe Mejía, abogado de la Real Audiencia, dueño de la mayor parte de los alrededores de Medellín, se opuso a lo dispuesto por el cabildo y entabló pleito (...) Para 1875 la Plazuela de San Francisco (o San Ignacio), denominada José Félix de Restrepo, no tenía más salida hacia el oriente que la calle Pichincha, pues en la salida que tiene hoy hacia Buenos Aires había unas tapias al terminar la casa de doña María de la Luz Uribe Santamaría, que estaban cubiertas en su parte superior por una enredadera de jazmín español”. 

Fue este, al decir de don Ricardo, el primero de los “hombres estorbo”, como él los denominaba, por oponerse al progreso de la ciudad. No quiso el Dr. Uribe Mejía permitir la apertura de la calle Ayacucho, ni dar paso por su finca para que los transeúntes salieran a Rionegro. Su propiedad empezaba en la hoy Plazuela de San Ignacio y abarcaba hasta la montaña oriental; y quedaba entre la quebrada Santa Elena y el cerro de La Asomadera. 

Uribe Mejía era “de carácter fuerte” (al decir de los historiadores Zamira Díaz, Roberto Luis Jaramillo, y otros, en el libro Quién es quién en 1810, publicado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República), y durante 25 años, hasta su muerte en 1811, pleiteó con la administración para no permitir la apertura de esa vía de paso. 

El Dr. Uribe fue un hombre rico y reconocido en el Valle de Aburrá, que andaba a caballo porque no se disponía de carruajes. Le cupo a su hijo don Juan Antonio Uribe Mondragón hacer una suntuosa casa en lo que hoy es el cruce de Carabobo entre Maturín y Pichincha, motivo de curiosidad para los visitantes, y adonde en 1836 llegaba su familia desde la Plaza Mayor, hoy Parque de Berrío, en el primer carruaje que tuvo la ciudad, traído por él desde Jamaica. 

Uribe Mondragón también era, según los historiadores citados, un “hombre de pleitos y altanero”. Tampoco él permitió el paso por su propiedad, ni lo permitieron otros descendientes del Dr. Ignacio como su nieto don Eugenio Martín Uribe Zea; ni su bisnieta, doña María de la Luz Uribe Santamaría de Villegas. Tuvo que llegar la generación heredera de doña María de la Luz para permitir, en el año de 1889, que dicha calle se abriera al tránsito de todas las gentes. 

Con la apertura del paso por la plazuela de San Ignacio la calle Ayacucho quedó unificada en sus dos tramos de recorrido oriental y occidental. Dice Germán de Hoyos en la Guía ilustrada de Medellín (1916): “Tiene 29 cuadras y principia en el Paseo de Los Libertadores (Río Medellín) hasta la carrera de Francia (…) 15ª cuadra: Iglesia de San José (…) 18ª cuadra: Universidad de Antioquia (…) 20ª cuadra: Depósito o desarenadero de agua (…) 26ª cuadra: Capilla del Sagrado Corazón de María (Nuestra Señora del Sagrado Corazón) (…) 29ª cuadra: Puerta Inglesa y Quinta Miraflores”. 

La fortuna de Coriolano

Don José María Uribe Restrepo (1790-1854), descendiente del Dr. Ignacio y de don Alonso López de Restrepo Méndez, era suegro de don Carlos Coriolano Amador Fernández (1835-1919), quien para mediados del siglo XIX ya era un joven adinerado por herencia, pero se hizo más rico a los 19 años al casarse con la única heredera de don José María, hombre que al morir era considerado el mayor propietario de Medellín, y cuyos bienes en el oriente del Valle de Aburrá incluían las haciendas de Miraflores, que iba desde lo que se conoce como la Puerta Inglesa hasta la vereda de Medialuna en Santa Elena; y la de El Cuchillón del Contento, desde lo que se conoce como Cuatro Esquinas hasta el actual Seminario Conciliar de Medellín en la salida para Las Palmas; y también de las minas de El Zancudo en Titiribí, una de las empresas más importantes del país en ese momento. Lorencita Uribe Lema era su única heredera y reunía en sí los apellidos Uribe, Restrepo, y Álvarez del Pino. Plata en la plata, como se dice; Lorencita acumuló más plata al casarse con don Carlos Coriolano Amador o, para mejor decir, la acumuló él por ser el hombre quien se encargaba de la administración del cuantioso patrimonio. 

Se convirtieron en el matrimonio más rico de toda la comarca,  y quizás de todo el país. Fue una fortuna incalculable que debió llenar de satisfacción al alma bendita de don José María, que había recorrido estas propiedades en bestia y que no se soñaba con que pudieran llegar a su terruño otros medios de transporte. 

Con el correr del tiempo, para la segunda mitad del siglo XIX, la hacienda El Pantano pasó a ser de propiedad de don Coriolano Amador, quién hizo desecar los cenagales y dio comienzo a su transformación en lo que hoy es el barrio Guayaquil. En la finca de Miraflores hizo construir un kiosko para su recreo que fue famoso por las fiestas que allí daban él y su hijo José María. No podría decirse que todo, pero sí que casi todo el barrio de Buenos Aires y sus alrededores en algún momento hicieron parte de la fabulosa riqueza de Coriolano. 

Que pudo andar en buenas bestias por sus propiedades, no nos quedan dudas; ni de que anduvo en carruajes, al decir del cronista Lisandro Ochoa, porque Coriolano había traído a Medellín un lujoso coche con su tiro de yeguas normandas y un cochero gigante. “Coche, cochero y yeguas eran de tamaño heroico y llamaban la atención en las calles de la villa”. Aparte de eso, Coriolano trajo en 1899 el primer automóvil a gasolina, con chofer de las Antillas Francesas incluido. Lo guardaba en las cocheras de su Palacio Amador, que estaba situado en Ayacucho con Palacé en el terreno donde posteriormente se construyó el edificio de Telecom. El carro se le varó a las tres cuadras y no volvió a andar, porque estaba diseñado para las calles adoquinadas de Francia y no para los cascajales de la “bella villa” de entonces.

Después trajo el segundo, un De-Dion-Bouton de Puteaux para cuatro personas. Para ir desde su Palacio Amador hasta el kiosko de su finca Miraflores se trajo esos automóviles, pero no pudo cumplir ese propósito. En una fotografía de Ayacucho en el año de 1909 puede verse la precariedad de las condiciones de esa senda, que no hacía prever que en un futuro sería vía automovilística. La vía llegaba hasta la puerta de entrada de la finca Miraflores que quedaba en donde ahora está el cruce de Ayacucho con la carrera 29, donde comienzan Las Mellizas. 

Don Coriolano era un viajero frecuente a Europa, y de Francia se había traído la idea de  ponerle a su finca un acceso como los de las afueras de París, con sendero de entrada para los coches arrastrados por caballos por una parte, y de salida por la otra; separadas estas dos vías paralelas por una hilera de árboles para evitar a los carruajes encontrarse frente a frente. La gente dio en conocer estas dos vías de pendiente inclinada como “Las Mellizas”, y con los años, al pavimentarse las dos calles, se convirtió en la primera vía de la ciudad con cuatro carriles y separador arborizado. Las cintas grises paralelas y empinadas se veían iguales, y la gente refrendó el apodo que se conserva hasta nuestros días. 

El arquitecto e historiador Rafael Ortiz Arango declaró a Byron White Ospina, para el artículo “Ayacucho lleno de espantos”, que publicó el periódico Universo Centro en su edición nro. 15 de agosto de 2010, que: 

La entrada a la finca de don Coriolano Amador, que antes se llamaba Miraflores, recibió el nombre de Puerta Inglesa porque cuando el magnate paisa viajó a Inglaterra ordenó una reja en hierro forjado para ponerla en su finca y, según decía la gente que la conoció, era toda una obra de arte (…) La puerta fue quitada y remplazada por otra hecha en Medellín, situada en lo que les tocó a los jesuitas de la repartida; ya en ese momento se había prolongado la calle Ayacucho hacia arriba”.

Urbanización del barrio Buenos Aires

Don Modesto Molina convenció a su amigo Coriolano de que le vendiera una faja de terreno en proximidades de lo que hoy es la iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y la entrada a la finca Miraflores. Era su propósito dividir en lotes que aspiraba a vender para ser pagados a plazos, convirtiendo esa en lo que sería la primera urbanización comercial del país, y llevaría el nombre de “Campo Alegre”. Pero, como el hombre propone y Dios dispone, don Modesto se quebró. El Banco de Antioquia, que era el financiador, reclamó la devolución de los terrenos, y los propietarios que ya habían construido casas se vieron obligados a pagar doblemente la tierra para poder conservar la propiedad. 

Resulta que don Julián Rave tenía en la esquina de la hoy calle Ayacucho con carrera Berrío una cantina cuyo aviso ostentaba el destacado nombre de “Buenos Aires”. Cuando alguno preguntaba donde quedaba Campo Alegre, le respondían que “arriba de Buenos Aires”, y Buenos Aires se quedó. 

Los comienzos del siglo XX

Tanto la vía del Tirabuzón como la calle Ayacucho fueron trajinadas durante la contienda que despidió las guerras civiles del siglo XIX y dio la bienvenida a las del siglo XX, conocida como la de los Mil Días. Por allí bajaron los valerosos marinillos que venían a pelear, y por allí volvieron los veteranos sobrevivientes una vez terminada la lucha. 

Cuenta don Ricardo Uribe Escobar en "El almanaque de don Alonso Ballesteros" que: 

En 1899 temperaba yo en el Alto de Santa Elena, con mi familia. Una mañana oí gritos en el camino y me asomé a la puerta. Era una montonera de marinillos que bajaban la falda para ir a pelear. De sombrero de caña, remangados los pantalones de drilón, casi todos sin ruana y con un atadito de ropa a la espalda, pasaban y pasaban. Mientras los agregados y sirvientes de la finca en que yo estaba se ocultaban bajo las camas para que no los reclutaran, los marinillos ofrecidos voluntarios corrían en montón a Medellín a enrolarse en las filas del gobierno. Y no gritaban al pasar vivas y mueras; apenas si algún muchacho sonrosado y novicio lanzaba un ¡Ijiii! agudo que repercutía en las arboledas y en los huecos del monte. Iban a la guerra con gusto, pero sin entusiasmo, como si fueran de aventura. Pelearon después bravamente en la Costa y en Santander. Muchos de ellos dejaron los huesos en Panamá y en Palonegro. Los pocos que volvieron, cuando la campaña terminó, subieron la falda de Santa Elena en buenas mulas sabaneras”.

Contaba el abogado Avelino Agudelo Escobar, suegro de don Efe Gómez, que por las puertas de su casa de Ayacucho con Uribe Ángel vio subir una cabalgata con el general Rafael Uribe Uribe y su comitiva, al terminar la Guerra de los Mil Días, que iban invitados por don Carlos Coriolano a un almuerzo en la casa Aspeitia de Miraflores, situada en el comienzo de la vía del Tirabuzón.

Los dos omnibuses y la diligencia de don Modesto Molina

Don Ricardo Olano anota en sus memorias que la “Empresa de coches” de caballos de don Modesto Molina publicó en agosto 10 de 1881 un cartel de ofrecimiento de servicios que pegó en las distintas agencias diciendo: 

La agencia de esta empresa ofrece, a todos aquellos que la ocupen, prontitud en todo caso y muy particularmente en las necesidades del momento; y exactitud en el cumplimiento de todo servicio. ‘La diligencia’ y ‘El ómnibus’ prestarán servicio en los trayectos de Caldas y Barbosa con coches de dos, tres y cuatro asientos (…) De la esquina de la Veracruz a Buenos Aires 0.20 cvs. de pesos fuertes o de ley”. 

Para esa época no hacían su aparición en nuestro medio los vehículos públicos movidos a gasolina, pero para comienzos del siglo XX el mismo don Modesto aparece como pionero en esta modalidad de transporte. Dice don Alberto Upegui Benítez que “los primeros carros de gasolina para transporte público (…) los trajo don Modesto Molina a principios del siglo XX, aprovechando que abrieron la carretera del norte hasta Barbosa”. Esta ruta iba hasta la vereda Yarumito en esa población.

Hay confusión en los registros debido a algunas rutas que fueron proyectadas para los distintos transportes, pero no se llevaron a efecto, como decir que el Tranvía Eléctrico nunca llegó al barrio de El Salvador, que el Tranvía de Mulas nunca llegó a Caldas o Itagüí, y cosas por el estilo. De los coches tirados por caballos en la ruta del barrio Buenos Aires por Ayacucho no hay certeza de hasta dónde alcanzaron a llegar, de si lo hicieron hasta la Puerta Inglesa o solamente hasta las cercanías de la iglesia. Igual puede decirse de los primeros omnibuses a gasolina, cuya proyección estuvo condicionada por el precario estado de las vías a comienzos del siglo XX. No duraron mucho los medios de transporte montados por don Modesto Molina porque “la diligencia se volcó cerca de Bermejal en Aranjuez y hubo varios heridos, con lo cual la gente le cogió miedo y así el servicio en adelante fue muy malo e irregular”, hasta que se acabó.

Compañía Antioqueña de Autobuses, de don 
Ricardo Olano y don Vicente B. Villa

En 1913, cuando el incendio en el costado occidental del Parque de Berrío, había transporte colectivo de pasajeros de la Compañía Antioqueña de Autobuses a gasolina; con tres líneas a La América, Villanueva y Buenos Aires, y diseño similar al que luego tendrían los vagones del tranvía eléctrico. Ese servicio lo establecieron don Vicente B. Villa y don Ricardo Olano Estrada, quien cuenta que la empresa fracasó por el precario estado de las vías y el reventón de los alcantarillados de barro que pasaban por debajo y no aguantaban el peso de los vehículos. “Nos hicieron muchas reclamaciones por cañerías rotas en calles por donde ni siquiera habían pasado los carros (…) los choferes faltaban al trabajo sin justificación y se robaban los recaudos”. 

En un informe sobre la evolución histórico-demográfica de Medellín, para el Departamento de Planeación, Héctor Barrera Correa dice que como no existía la refinería de Barrancabermeja, “el combustible se traía del exterior a precios elevados y había dificultad para importar repuestos”. Como consecuencia, este intento también fracasó pero esos vehículos alcanzaron a rodar por la calle Ayacucho hacia el barrio Buenos Aires.

Otros servicios de transporte

El Tranvía de Oriente por la vía de Guarne fue otro fracaso. A múltiples dificultades, que incluían las financieras y las jurídicas de la sociedad, se agregó que debido a las altas pendientes que debían trasponer los vagones no podían funcionar con energía eléctrica, sino con motores de gasolina. Pero el principal inconveniente fueron, dice Barrera, las rencillas políticas y los celos regionales porque el principal impulsor de la obra era el influyente político conservador marinillo don Román Gómez, y los liberales de Rionegro consideraban que este proyecto “parecía que llegaría primero a Marinilla por la vía de Guarne que a su municipio, lo que dejaría de lado la zona rural de Santa Elena y Rionegro”. 

Estas rencillas dieron impulso a otro proyecto que llevó a pavimentar el tortuoso camino denominado del Tirabuzón, cuya inauguración le correspondió en 1929 al presidente Miguel Abadía Méndez, quien se consideró feliz de viajar en su carro de Medellín a Rionegro en sólo tres horas, cuando antes se gastaban jornadas enteras en ese recorrido en bestia. Obviamente la pavimentación de esta carretera implicó no solo la de la calle Ayacucho, sino la de vías aledañas beneficiarias de esa ola de progreso. 

De los silleteros de antes al trasporte del siglo XXI

La palabra silleteros evoca a los que desfilan durante la Feria de las Flores, pero estos difieren de los primeros silleteros que no lo hacían por desfilar sino porque vender flores y productos agrícolas traídos en silletas era su forma de trabajo. Los primeros de ellos bajaban desde Santa Elena a pie, por el camino del Tirabuzón, desembocaban en la calle Ayacucho y llegaban en primer término al atrio de la iglesia de Buenos Aires donde instalaban sus ventorrillos, pero cuando se abrió la vía pavimentada a Rionegro empezaron a desplazarse en los carros de escalera que hacían el mismo recorrido. Los recuerdo de los días de mi niñez, cuando llegaban hasta el granero El Cambio de don Pompilio Serna, cuya vieja casona aún se conserva en la esquina de Ayacucho con Uribe Ángel, a descansar y sacudirse el polvo antes de continuar con las actividades de venta de sus productos agrícolas. El nombre de El Cambio le fue dado porque frente a su puerta se instaló el cambiavías donde se orillaban los tranvías que bajaban para dar paso a los que subían.

El único tranvía eléctrico de lo que hoy conocemos como Comuna 9 de Buenos Aires rodó por Ayacucho desde noviembre del año de 1921 hasta finales del año 1951, cuando se acabó su servicio comercial y algunos de sus últimos vagones fueron acondicionados como vivienda para familias pobres en los altos de Manrique y Aranjuez; y los otros fueron vendidos al Tranvía de Pereira, donde rodaron por algún tiempo más. De esos solamente se conserva el vagón que fue recientemente restaurado por la Fundación Ferrocarril de Antioquia para exhibirlo como pieza de museo.

Mucha historia ha corrido por la calle Ayacucho desde la trocha del Tirabuzón y los pantaneros de Guayaquil hasta nuestros días. En el correr del tiempo, Ayacucho vio desfilar cargueros de a pie, arrieros con sus mulas, jinetes a caballo, coches de tracción animal, el tranvía eléctrico de la primera mitad del siglo XX, las chivas o carros de escalera, los buses de motor a gasolina, los taxis y automóviles particulares, el transporte colectivo pirata en vehículos particulares, y bicicletas, motocicletas, y hasta patines y patinetas han trasegado esta vía. 

Ayacucho llega a las primeras décadas del siglo XXI aprestándose a inaugurar el nuevo tranvía eléctrico, adaptado a la tecnología de los tiempos que corren, con vehículos de diseño moderno y aerodinámico, y sus dos metrocables de cercanía. La vía se transforma en bulevar peatonal apropiado para recorridos turísticos y recreativos, con su variedad de negocios a lado y lado, y el flujo vehicular desviado hacia las vías paralelas de las calles Bomboná y Colombia. 

Este es el panorama que le espera a esta emblemática calle para las próximas décadas, confirmada en su papel de eje central de desplazamiento y proyectada como motor de transformación y desarrollo social de una comunidad que empieza a asombrarse con los resultados de esta proyección.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

domingo, 17 de abril de 2016

148. Jugando a ser Dios

Ref.: Programa “Superstorm” de Discovery Channel


Al hombre le gusta jugar a ser Dios y Él lo deja que juegue un poco, pero sin que se salga de su control. A muchos les gusta llamarlo “Madre Naturaleza”. Es cuestión de apreciaciones. Dos que consiguieron transformaciones sustanciales se arrepintieron de sus logros: Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, es uno. Albert Einstein, que condujo a la bomba atómica, es el otro. El hombre siempre encontrará la manera de usar el martillo no para clavar puntillas sino para darle en la cabeza al vecino. Es nuestra naturaleza. 

He visto en Discovery Channel dos programas de la BBC, íntimamente relacionados. Un documental, naturalmente basado en hechos reales, que muestra cómo las autoridades rusas después del estallido de la planta atómica de Chernobyl usaron la aviación para bombardear nubes con yoduro de plata y producir vientos que se llevaran la nube radiactiva hacia otro lugar, salvando a Moscú y a Petrogrado de una tragedia. Muy loable. Sólo que ese otro lugar resultó ser Bielorrusia. En este país la cantidad de niños, adultos, y ancianos deformes, con cáncer, con secuelas desastrosas, es infame. Los científicos denunciantes del hecho (únicos que tenían por qué conocerlo), están escondidos y amenazados de muerte. Es que a los políticos no les importa hacer lo que sea, siempre y cuando no los descubran.

Basado en esos hechos, utilizando la misma información científica, se hizo una película estilo Hollywood que es ficción, claro, pero perfectamente posible. Posible, puesto que ya sucedió. Posible, puesto que puede volver a suceder:

En esta película, con posterioridad al huracán Katrina en la siguiente temporada de huracanes, los científicos predicen que uno que se ha formado va rumbo a Miami y va a causar una catástrofe. Un Senador hace uso del poder político para conformar un equipo de científicos que busque soluciones para palear el peligro, y el equipo descubre la posibilidad de meter un bombardero en el ojo del huracán y rociarlo con partículas de carbono que conviertan cargas de agua de baja densidad en cristales de lluvia y se genere un “contrahuracán” que desvíe el fenómeno inicial y lo regrese al mar, salvando a Miami del desastre. Muy loable. Aunque en la trayectoria de desvío están Cuba, Puerto Rico, Haití, y República Dominicana, su destrucción sería un mal menor (esta conclusión es mía, leyendo entre líneas). El huracán logra ser desviado con el método propuesto, sólo que para poner en peligro a Nueva York, por lo que es desviado nuevamente y causa destrucción en Long Island y periféricos. Un mal menor (para los que no son habitantes de Long Island). El político se echa flores ante cámaras por ser el salvador, cuando lo que hizo a conciencia fue atentar contra la vida de miles de personas. 

Es posible que el hombre logre dominar algunas fuerzas de la naturaleza de manera parcial. Pero, como dijo alguien, no vuela una mariposa en el Perú que con su aleteo no genere una ventisca en el África. El universo está conectado. Siglos han pasado y siglos pasarán en que los hombres debatan la existencia de Dios. Yo no soy zoólogo, pero supongo que, para las hormigas, los elefantes no existen. 

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

domingo, 10 de abril de 2016

147. Perros rabiosos

Andrómeda es un, no digamos compositor sino creador e intérprete de música rap o hip hop. Como cualquier artista, él sólo escribe sobre temas que lo inspiran, los que ocupan su mente. Eso es natural porque, ¿En qué otra cosa puede inspirarse un artista? Su tema “Perro rabioso” es una muestra de su producción:


Lo he traído a cuento porque aunque mi tema de hoy no es la música sino los perros rabiosos, el título de este rap me pareció muy a propósito.

En un pequeño parque cerca de mi casa se reúnen en las tardes varios propietarios de perros. Puedo verlos con mis binoculares. Por su apariencia, deben ser músicos de alguna banda de rock pesado o de heavy metal, puesto que no tienen pinta de seminaristas ni de ejecutivos. Desde la ventana de mi apartamento los veo armar sus cachos de marihuana y compartirla, mientras se disponen a hacer lo que más les gusta: poner sus perros a luchar. Son perros de razas agresivas (Pittbull, Bóxer, Bull Dog, Rottweiller, Bull Terrier, Dóberman), entrenados para la pelea, que tiran dentelladas poderosas y tienen mordidas de no sé cuántas toneladas por centímetro cuadrado. Prensas demoledoras. 

Niño mordido por un perro

Un perro de esos que sus dueños pasean por todos lados diciéndole a todo el mundo que “tranquilo, que él no hace nada”, mordió hace poco al hijo de la empleada del servicio de unos amigos, causándole una fea cicatriz y una deformidad que lo acompañará de por vida. No tiene su madre, soltera y cabeza de familia, con qué pagar cirugías reconstructivas. Ni tiene con qué pagarlas el dueño del perro y “¿Sabe qué, Cucha? ¡Póngala como quiera! ¿Sí, o qué?”.

Perro agresivo

Un amigo, cansado de que los perros y gatos de los vecinos hicieran sus necesidades en el antejardín de su casa, puso botellas de agua por los alrededores para espantarlos. No obtuvo ningún resultado. Entonces optó por regar en el antejardín los residuos o borra del café, y eso sí le ha funcionado con tantos dueños de animales que no recogen los desechos de sus mascotas y las sacan a pasear por el vecindario para no ensuciar sus propios garajes. Hay otros que sí las recogen con bolsa plástica, pero las tiran en el primer bote de basura que encuentran, generando malos olores y contaminación bacterial causante de enfermedades. “Eso no es lo peor”, me ha dicho mi amigo, “sino que algunos vecinos recogen sus desechos en bolsa, y me la tiran en el antejardín. Contra eso no hay borra de café que valga”. Grave me parece la situación. “Un día de estos”, me ha dicho mi amigo exasperado, “voy a pillar a un hijueputa de esos y pongo a pelear su revólver contra el mío a ver cuál de los dos es más poderoso”. Una tragedia con hombre en el cementerio y cárcel por casa se avecina por culpa de unos inocentes animalitos que no hacen nada, y de sus dueños que afirman que ellos tampoco quiebran un plato. 

Fue noticia hace poco el caso de un anciano en el medellinense barrio de La Nubia, en Belén, que fue gravemente golpeado por un hombre debido a que el perro del anciano se orinó en la acera del agresor. El caso tal vez quede en la impunidad, puesto que el agresor se escondió y no salió a poner la cara ante la policía, pero la comunidad de vecinos ha tomado represalia dejando diariamente en la acera de su casa las bolsas con los desechos de sus perros. El problema se agranda, y un día de estos la noticia será que un enloquecido hombre atacó con metralleta a los diez o doce vecinos que había enfrente de su casa.


No voy a hacer apología del agresor, ni más faltaba, pero puedo ponerme en su lugar con la diaria molestia de que un inocente anciano, una venerable vecina, alguna agraciada pero despectiva chica, o cualquier zombie de peinado punk con tatuajes y piercings por todo el cuerpo vaya arrastrado por la cadena de un Pittbull o un Dóberman y se acerque a la acera a marcar territorio y a dejar la huella de sus miserias. Eso saca de quicio a cualquiera. 


El asunto de las mascotas es una bomba de tiempo que crece y crece como bola de nieve y está a punto de estallar algún día con algún problema de convivencia de mayores proporciones. Los dueños de perros están exasperados con los que no quieren a sus mascotas, y las víctimas de estas mascotas van a explotar. Son dos mundos aparentemente irreconciliables, tal como lo digo en mi artículo “Vida de perros y gatos” en este blog Postigo de Orcasas. Hay que entender que un French Poodle mal educado es más fastidioso que cualquier Bull Dog, y hay que entender que a cualquier Rottweiller educado en cualquier momento se le despiertan los instintos agresivos que lleva adentro. Yo en leones domesticados no creo, y sí en las leyes ineludibles de la naturaleza. El asunto está saliéndose de control, y en la red aparecen noticias de un perro que fue macheteado en México, de otro que lo fue en el Perú, de otro macheteado en Puerto Rico, por personas que ya no se los resisten. La gente ya no aguanta.

El último caso del que me enteré es el de un hombre que posee una perra de raza Pastor Alemán muy tierna, al decir de su dueño. Es tierna con él, pero muy mal educada por él mismo y es bastante fastidiosa con los desconocidos que se acercan por el lugar. Una joven venía con un Bóxer, o algo así, atado a una traílla y con el hocico cubierto por un bozal. Todo fue la tierna perra ver al intruso e írsele encima a morderlo. Un Bóxer no es animal que se deje morder de ninguna alemana, y se sacudió el bozal sin saber cómo, enfrascándose en una pelea de padre y señor mío. El dueño de la perra la tomó a las patadas contra uno y otro animal pero, claro, le cargó la pata al otro y no al suyo, ante la impotencia y los gritos angustiosos de la dueña que era incapaz de atajar al perro, a la perra, y al patabrava. Dos días después dos hombres “de cara tenebrosa”, al decir del hombre, se bajaron de una motocicleta y lo obligaron a pagar los gastos veterinarios del Bóxer “y agradezca que nos dio pesar de usted porque está muy cucho, porque si no ya lo habríamos pelado, ¿entiende?”. Se supone que este hombre debería haber aprendido la lección, pero su perra todavía se ve por ahí merodeando por la acera, sin bozal ni traílla, a la espera de que se le aparezca otro Bóxer para ponerle problema, y de que su dueño se meta en un ataúd sin retorno porque su revólver no fue capaz de ganarle la pelea a la metralleta de los dos hombres de la moto.

No sé cuándo irá a ocurrir una verdadera tragedia por culpa de esos animales de razas agresivas que muchas veces son entrenados para la lucha por dueños que a través de ellos dan salida a su propia agresividad. Pienso que es cuestión de tiempo.

Y no sé hasta cuándo los que no somos amantes de dichos lobos con piel de oveja vamos a ver invadido nuestro espacio por parte de ellos. Parece ser que hoy en día son más importantes los derechos humanos de los perros que los de las personas, y la situación cada día se pone peor.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)


domingo, 3 de abril de 2016

146. Queso más caro del mundo

(Este texto fue originalmente un correo de circulación limitada a mi lista de contactos, pero he resuelto compartirlo con la audiencia extendida que visita este blog)

En mi niñez había un producto veterinario en presentación de pomada llamado “Vacol”, que se frotaba en las ubres de las vacas para aliviarlas de la mastitis o inflamación producida por no ordeñarlas a tiempo. Según la lógica de las abuelas, “si es bueno para las vacas también debe ser bueno para mi hija”. A mi madre, que criaba un hijo por año, no le faltaba esa pomada verde de olor penetrante para frotarse sus henchidos senos. Sentía verdadero alivio con la que ella llamaba “pomada vaca”, puesto que llegó a la conclusión de que “si sirve para los senos, sirve para todo”; y tuvimos untura de pomada para las luxaciones de los tobillos, para el dolor de los juanetes, para los abscesos dentales, para las aftas palatolinguales, para las raspaduras de rodilla, para los furúnculos, para los dolores en las coyunturas, para la bursitis en el cuello, para los espasmos en el manguito frotador del hombro, como expectorante para el pecho congestionado, y para todo lo habido y por haber. Era una panacea o curalotodo que en casa no podía faltar.

Pomada Vacol

En Rusia se inventaron un producto para problemas cardiovasculares, o algo así, que empezó a ser usado por los deportistas “para lo que sea”, porque descubrieron que este producto, el Maldonio, mejoraba su rendimiento deportivo ¡Una maravilla! Ustedes saben que todos los días no está el palo para cucharas, y si hay un producto que adiós cansancio, adiós insomnios, adiós depresiones, y demás cualidades antikriptoníticas (ya sabemos lo que la kriptonita le hace a los poderes de Supermán), pues bienvenido sea. En enero la Federación Mundial de Tenis lo prohibió, pero mi admirada María Sharapova no se enteró porque, al parecer, ella no lee correos latosos. Dicen los encargados que a ella se le dijo, se le advirtió, se le recomendó, se le sugirió, y demás precauciones; pero que ella no hizo caso, desatendió las advertencias, se hizo la loca, y ha marcado positivo en pruebas de dopaje. Mal hecho cuando se supone que debe ser una persona muy enterada de las reglas de juego, y que sus médicos y asesores deportivos también deben serlo, pero no. Le falló el engranaje ¡Qué falla! Con mi (voy a cometer una infidencia)… adorada María Sharapova ¡Qué falla!

Novak Djokovic y María Sharapova

En tiempos de Cleopatra se consideraba que bañarse con leche de burra daba a la piel una tersura extraordinaria, sólo que tal gusto solamente se lo podía dar una reina como ella porque llenar una bañera con esa leche requería de toda una burrada, y eso no estaba al alcance del populacho. Hace poco una pareja de millonarios se dio ese lujo, y no con leche de burra fina sino con leche de burra común y silvestre. Cinco mil dólares les costó el chiste. A mi modo de ver es mucha plata para uno removerse el sudor del cuerpo.

El 7 de diciembre de 2015, noche de las velitas, nos halló en Bogotá a mi esposa y a mí visitando a nuestro nieto. Mi yerno, conocedor de mi debilidad, me sorprendió poniendo sobre la mesa una tabla de quesos. Fue una locura gastronómica que yo degusté con un deleite inmensurable. No soy un gran conocedor, como decir que ignoro cómo se llama éste de pinticas verdes, o cómo se llama aquel que es más cremoso, pero cada bocado se me deshizo en la boca e impregnó las papilas gustativas regodeándose gratamente en mi memoria. Hay una memoria del gusto que se activa cada vez que uno recuerda la noche aquella de la orgía quesera, y vuelve a revivirla con entusiasmo. Fue algo como para “chuparse los dedos”. Me dijo alguien que el queso le olía “a vaca recién ordeñada”… Pero, claro, ¡ese es el gran secreto! ¡Qué maravilla! ¡Placer de todos los dioses del Olimpo! ¡Boccato di cardinale! Mi amor por este milenario producto me viene en la sangre, llegó en mis genes. Un artículo en homenaje suyo publiqué en este blog (50. Quesos agujereados a la francesa).

Pues, bien, resulta que ahora me entero de que el queso de burra, el Queso Pule, es el queso más caro del mundo. Lo producen en Serbia y vale la bicoca de mil euros el kilo. Mil euros, son mil euros. Son más de tres millones de pesos de los del 2015. Una fortuna. Son burros (o burras, para ser más precisos) que crían especialmente para eso y engordan hasta un peso de un cuarto de tonelada. Una burra de 250 kilos es un animalote más parecido a una vaca que a un burro costeño de los de carga. Las ordeñan sagradamente tres veces al día. Ya se sabe que de no hacerlo se apodera de sus ubres la mastitis. De cada ordeño se obtiene solamente un chorrito de leche que sumado en un año da apenas 35 litros, lo mismo que producen algunas vacas en un día. De esos 35 litros se obtiene solamente un kilo y medio de queso, o sea que hay que alimentar y cuidar a la burra por todo un año para tan poca cantidad de producto final. Es natural que ese producto valga toda la plata del mundo (para pagar un kilo hay que juntar durante todo un mes los bolsillos de cinco obreros que ganen el salario mínimo en Colombia, o un obrero tiene que trabajar medio año para poder comprarlo). 

Queso Pule: 1.100 € el kilo

Hecho a partir de la leche de una escasa variedad de burro de los Balkanes en el norte de Bulgaria, el queso de Pule es quizá la mayor delicia gastronómica serbia y se paga al astronómico precio de unos 1.100 euros el kilo. Lo más llamativo es que ni aun así podrá usted viajar a Serbia a aprovisionarse de este manjar: el tenista Novak Djokovic se ha hecho con toda la producción para su cadena de restaurantes.

Ese queso no voy a probarlo en esta vida, ni en la otra. Es más fácil que a los setenta años se me atraviese la Sharapova y, como diría mi abuela, “Ahí amanece, y no lo prueba”.

Pensaría uno que los quesos no son inspiración para los artistas pero, sí, hay una canción de Ricardo Arjona que se titula “Quesos, cosas, casas”:

https://www.youtube.com/watch?v=U1SVszhl4H4

Y, según el blog Diario de Gastronomía.com, el autor Stan Layryssens en su libro “Dalí y yo, una historia surrealista” cita al pintor cuando dijo:

Podéis estar seguros de que los famosos relojes blandos no son otra cosa que el queso Camembert del espacio y del tiempo, que es tierno, extravagante, solitario, paranoico, crítico” (Dalí).

http://diariodegastronomia.com/los-famosos-relojes-blandos-de-dali-eran-quesos-camembert/

En el blog argentino Dixit Guía Óleo.com un artículo hace referencia al amor de Dalí por los quesos que era tanto que una vez llegó a decir que “Jesús es una montaña de queso”. Esa expresión, en su filosofía camembertiana, es un gran elogio… a Jesús. 

http://dixit.guiaoleo.com.ar/los-quesos-de-dali/

Dijo alguna vez que “Mi mística es el queso, Cristo es el queso”:

http://cocinayvino.net/gastronomia/especiales/10720-salvador-dali-y-la-gastronomia.html

Su famoso cuadro “La persistencia de la memoria” fue pintado una noche en que él y su esposa Gala se habían hartado de quesos. Meditando él en que el tiempo era algo blando y fundible se le ocurrió pensar que el tiempo era como un queso camembert que se derrite, y de allí le vino la inspiración para completar el cuadro que tenía iniciado. 


“La persistencia de la memoria”, por Salvador Dalí

La rusa Gala fue el amor de su vida, y tan importante como musa inspiradora como lo fue la fotógrafa Dora Maar, la veinteañera que unió su vida a la del quincuagenario pintor Pablo Picasso. Dora Maar era un seudónimo adoptado por la croatafrancesa Henriette Markovitch que nació y murió en Francia pero se crió en… Argentina. Junto con el francés nativo dominaba el español de crianza con acento porteño. Aunque tal cosa no se dice en su biografía, nada de raro tiene que amara el tango, y su vida al lado de Picasso fue un tango, un verdadero tango. Un tango a disgusto de su familia, que no vio con buenos ojos su relación con el pintor. Un día en que discutía acaloradamente por teléfono con su madre Julie Voisin de Markovitch, para decirlo a la manera colombiana, su madre se quedó callada de repente. Cuando encontraron el rígido cadáver, todavía sostenía en la mano la bocina. Murió de disgusto por culpa de la descabezada muchacha a la que le dio por enredarse con el vejete ese de Picasso.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)