lunes, 16 de marzo de 2015

88. John Nash, una mente brillante y encadenada

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Sin ninguna razón en particular, en la madrugada del domingo 24 de mayo de 2015 sentí curiosidad por indagar sobre la vida del matemático norteamericano John Forbes Nash Jr., ganador del Premio Nobel de Economía en el año de 1994, y me encontré con la impactante noticia que empezaba a circular en la red sobre su fallecimiento ese sábado, hacía apenas unas pocas horas, en accidente de tránsito cuando con su esposa Alicia transitaba por la autopista Turnpike a la altura de Monroe Township en New Jersey, hecho en el que el conductor del taxi salió gravemente herido mientras sus pasajeros sin cinturón de seguridad salían despedidos por las ventanillas. El profesor Louis Niremberg, coganador del Premio Abel de Matemáticas 2015, había conversado con ellos en el aeropuerto por espacio de una hora, antes de que abordaran el taxi que los conduciría hacia la muerte.

Noticia de la muerte en El Salvador.com:

La vida de Nash viene a completar lo que hasta este momento era una trilogía en mi blog, pero pasa a convertirse en una tetralogía: la de los talentos brillantes que han sufrido una enfermedad altamente discapacitante, pero han encontrado en sus cónyuges el apoyo físico y emocional para salir adelante en medio de sus limitaciones. 

Iniciada la serie con la historia de Jacqueline du Pré y su esposo David Baremboim, continuada con Stephen Hawkins y su esposa Jane Wilde, luego con Mark O´Brien y la terapeuta Cheryl Cohen Greene que le brindó las seis sesiones de sexo, se complementa ahora con John Nash y su esposa Alicia Esther Lardé López-Harrison.

John Nash y Alicia Lardé de Nash

Alicia nació en El Salvador en el año de 1933 y en 1943, a sus diez años de edad, emigró con sus padres a los Estados Unidos donde se convirtió en la primera mujer de origen salvadoreño en graduarse en el prestigioso MIT (Massachusetts Institute of Technology) como ingeniera aeroespacial, lo que implica tener una mente científica y una formación académica rigurosa. En esa institución conoció a su profesor de matemáticas, el Dr. John Forbes Nash Jr., nacido en junio 13 de 1928 y bautizado con el mismo nombre de su padre, y ella se enamoró de su brillante capacidad para las ciencias matemáticas. La poca inteligencia social y evidente discapacidad de él para las relaciones interpersonales no fue obstáculo para que entre la alumna y el profesor se estableciera una relación afectiva que, pese a él ser ateo confeso, en 1957 desembocó en un matrimonio católico y los hizo padres de dos hijos, el menor de los cuales, John Charles, heredó de su padre el nombre (todos los hombres de la familia se llaman John), la esquizofrenia, y la habilidad matemática. John Martin es su hermano mayor. Difícil debió ser para la científica Alicia enamorarse y compartir la vida durante más de medio siglo con un hombre que padecía de nacimiento una esquizofrenia paranoide que por períodos lo tuvo internado en instituciones siquiátricas sometido a electrochoques, camisas de fuerza, y drogas somníferas estupefacientes. En sus comienzos llegó a ser diagnosticado como autista por su egocentrismo, y algunos le diagnosticaron trastorno de bipolaridad. Una personalidad indudablemente compleja y una relación inaguantable para cualquiera que no tuviera el temple y el carácter de la científica que lo acompañó en su proyecto de vida. No todo fue un lecho de rosas. En 1953 el profesor John había tenido una relación fallida con Eleanor Stier, de la que quedó John David, un hijo que se hizo enfermero y con el que el científico sólo vino a hacer contacto en los años finales de su vida. Incapaz de sobrellevar la situación, en 1962 Alicia pidió el divorcio y se separó de él; pero en 1970 lo readmitió en su casa con el carácter de inquilino para brindarle apoyo, sin las exigencias de la vida matrimonial. Sin embargo, ese apoyo emocional y ese compartir una vida bajo el mismo techo fueron sacando a Nash del ostracismo hasta superar (que no curarse) las limitaciones que le imponía su atroz enfermedad que conllevaba otras disfunciones sociales con acusaciones de inclinación homosexual y de acosos o insinuaciones indebidas hacia miembros del alumnado. A pesar de eso, fue profesor distinguido en las universidades MIT y Princeton, y sus investigaciones lo llevaron a obtener el Premio Nobel de Economía de 1994, conjuntamente con John. C. Harsanyi y Reinhart Selten. En 1958 había sido candidato a la “Medalla (John Charles) Fields” de matemáticas, y en 2015 obtuvo junto con el canadiense Louis Nirenberg el “Premio (Niels) Abel de Matemáticas”. 

La Medalla Fields y el Premio Abel son considerados, por los matemáticos, equiparables a los premios de Suecia donde no existe un Premio Nobel de la materia porque según dicen las malas lenguas el ingeniero químico Alfred Nobel sentía aversión por ellas a causa de que el matemático Mittag-Leffler indujo a su esposa a serle infiel. Suculento cotilleo de farándula que... es totalmente falso porque el inventor de la dinamita, a la hora de la verdad, ¡Nunca estuvo casado!

Biografías:



Es un hecho reconocido que la paciencia, abnegación, y entrega, de la Sra. Alicia hacia el Dr. Nash, fueron factores decisivos en la superación de su enfermedad; relación afectiva que la muerte no fue capaz de destruir porque a ambos les llegó en el trágico accidente, cuando ya eran octogenarios. Pero es también un hecho, que puede deducirse a simple vista, que la Sra. Nash sacrificó una prometedora carrera en la ingeniería aeroespacial para dedicarse a sacar adelante la de su esposo. Con ello coronó un objetivo y contribuyó al acrecentamiento de los conocimientos de la humanidad en campos un poco abstractos para nosotros los legos en la materia, como decir que la teoría conocida como “El equilibrio de Nash” consiste en una “Teoría del juego y dinámica de la rivalidad humana-Puntos de equilibrio en los juegos de las personas”, que se aplica a los juegos competitivos. Yo no sabía que la había estudiado alguna vez durante mi vida laboral cuando el conferencista de un seminario sobre negociación nos habló de la teoría del gana-gana que consiste en que dos negociadores en una contienda sacrifican cada uno un poco y encuentran un arreglo en que ambos ganan y ninguno pierde.

Sylvia Nasar escribió una biografía no autorizada del científico (ya se sabe que a los personajes y a sus familias no les gusta que se ventilen ciertos asuntos), que sin embargo sirvió de base para la película “Una mente brillante”, protagonizada por Russell Crowe con Jennifer Connelly en el papel de Alicia, película que contó con el beneplácito del científico y su esposa, y estableció un lazo de amistad entre ellos y el actor Crowe.

La película “Una mente brillante” del año 2001 fue dirigida por Ron Howard y contó con la participación de Ed Harris, Christopher Plummer y Paul Brittany; en la que el director Howard aparece como extra, sin figurar en los créditos, haciendo el papel del Gobernador que da un baile al que asisten el científico y Alicia en un momento en que todavía no eran esposos:

En medio de la complejidad de su relación el científico, dentro de la película, pregunta a su amigo Charles: “¿Debería casarme? ¿Cómo puedo estar seguro?”, a lo que su amigo responde “No hay nada seguro en eso. Es lo único seguro que sé”. Nash se resuelve a proponerle matrimonio a Alicia de manera tan matemáticamente encriptada que tal vez sólo ella podía entender cuál era su propósito. Ella recurre a una metáfora para responderle cuyo sentido, aunque no sean literalmente sus palabras, es el siguiente: “Desde el punto de vista de lo que se puede tocar con la mano, el universo es un acto de fe. El amor es igual. Existe, pero no podemos verificarlo”. De la película dijo Nash que “tiene errores y licencias”, pero acepta que es una aproximación a su vida.

La película es una recreación literaria con elementos de realidad, pero así mismo con una gran cantidad de ficción, considerando como tal también la recreación de las visiones, fantasmas y alucinaciones que permanentemente acosaban al personaje y con las que aprendió a convivir al final de su vida. Dice el artículo de Wikipedia que él “Aprendió a vivir con sus alucinaciones… ignorándolas por completo”. 

La teoría de Nash es una especie de aplicación de la fórmula matemática que aprendimos en la escuela cuando nos enseñaban a dividir. Es aquella que dice que cuando hay dos hombres y una mujer en un baile uno le propone a la chica que “Dos en uno no caben. Bajo el uno, y quedamos tú y yo”.

En la película protagonizada por Crowe la teoría es aplicada en una escena práctica para que el público la entienda a la perfección. Es el momento en que se encuentra en un bar junto a unos amigos y ven un grupo de señoritas. Entre ellas se destaca una rubia a la que todos quieren abordar. Pero Nash los interrumpe y les refuta la idea de competir por abordar a la misma mujer. Si todos van por la misma, se bloquearán entre sí y es probable que nadie pueda conquistarla. Es por eso que el matemático propone a su grupo ir por las demás”. 

Dice Nash en la película:

"Si todos vamos por la rubia, nos obstaculizaremos y ninguno de nosotros se la llevará, después iremos por las amigas y nos ignorarán porque no querrán ser el segundo plato. ¿Y si nadie va por la rubia? De esta manera no nos obstaculizaremos y no ofenderemos a las otras chicas... ¡victoria asegurada!". 

Esa fue la forma que el director Ron Howard encontró para explicar el "equilibrio de Nash". Mi mente pervertida saca la conclusión de que si todos vamos por la rubia, todos perdemos, pero si convenzo a los demás de que vayan por las otras y dejen la rubia de lado… la rubia me queda a mí. Elemental, mi querido Watson.

Película "Una mente brillante":

Al ver la película me encontré con varias coincidencias en la filmación respecto a las dos películas que se hicieron sobre Stephen Hawkins, coincidencias que me hicieron sentir una especie de déjà-vu, como decir algunas escenas en el campus universitario. No es coincidencia, sino el resultado de que el comportamiento en dichos lugares es igual en todas partes. Una de ellas es aquella en la que el científico y su novia se apartan de la fiesta y se sientan en la grama a contemplar las estrellas; o la escena en que el estudiante garrapatea fórmulas en el vidrio de la ventana de la residencia que le fue asignada. De inmediato pensé: “esto lo he visto antes”. 

Crowe, en el papel de Nash, garrapatea fórmulas en la ventana

Llamó mi atención el buen trabajo que hicieron los maquilladores al envejecer artificialmente a Crowe y a Connelly para representar a la envejecida pareja científica de los últimos años.

Crowe, envejecido, en el papel de Nash

Varios premios Oscar de la Academia le fueron concedidos a la película que Hollywood hizo sobre esta pareja extraordinaria que acaba de dejarnos, unidos hasta más allá de la muerte.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

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